Una persona que dejó una huella imborrable en Guadalajara: Cándido Mínguez

30/11/2025 - 11:49 Eduardo Díaz

En 1909, en una casona de la llamada popularmente como calle Museo, nació Cándido Mínguez Encabo. Comenzó sus estudios en la escuela de San Fernando en la Cuesta de Calderón, lo que hoy en día es el edificio de la Telefónica.

 Desde muy joven comenzó a trabajar en las labores del campo en compañía de su padre, Hermano Mayor de la  Hermandad de San Isidro Labrador en Guadalajara.

    A partir de 1940, Cándido Mínguez pasó a formar parte del Cuerpo Municipal de Serenos. Desde la fundación de este estamento, los integrantes eran considerados como guardias municipales nocturnos. Las misiones de los serenos municipales eran las de mantener el silencio nocturno, evitar peleas callejeras e igualmente el acompañamiento a médicos y comadronas a los domicilios en donde eran reclamados en sus servicios de sanidad por la noche.

Cándido Mínguez permaneció como sereno municipal hasta1955;  a partir de la primavera de ese año, fue destinado como cobrador de los primeros autobuses urbanos en Guadalajara. En la ciudad estos primeros autobuses eran conocidos cariñosamente con el nombre de los Trabancos. Curiosamente tanto el conductor como el cobrador tenían que ir uniformados y con gorra de plato. Cándido ocupaba su sitio en el fondo del autobús en una silla fija con mostrador. Desde ese lugar cobraba el billete de dos reales si el recorrido era dentro de la población de Guadalajara y una peseta si el destino era la estación de ferrocarril. Este puesto de cobrador de autobuses lo alternaba con la función de Macero Municipal en las procesiones del Corpus Christi, la Virgen de la Antigua y en los nombramientos de hijos adoptivos e inauguraciones de estatuas y grupos escultóricos en la ciudad.

Cuando en el año 1970 el servicio de autobuses urbanos fue adjudicado a la empresa Trapsa, Cándido Mínguez pasó a formar parte de la brigada de jardines a las órdenes del jardinero mayor, José Rodríguez, teniendo este último en la actualidad un parque a su nombre en la intersección de la avenida de Castilla con la calle de la Virgen de la Soledad.  Esta brigada de Jardines de Guadalajara recibió un reconocimiento estatal en 1972 por el mantenimiento y belleza de los parques de la Concordia y San Roque.

En 1975  Cándido Mínguez se jubiló como funcionario municipal del Ayuntamiento de Guadalajara y se le otorgó la medalla de plata de plata de la ciudad, por sus 35 años de trabajo al servicio de los ciudadanos.

Otra de las grandes aficiones de Cándido Mínguez fue la del mundo de la tauromaquia. Fue el encargado de la conservación de la capilla de la plaza de toros de Guadalajara hasta 1990, cediendo el testigo a su hijo Jesús Mínguez. Todos los diestros que actuaban en el coso taurino de las Cruces sentían un cariño especial hacía Cándido que antes de que entrasen a rezar a la capilla, le entregaba una estampita de la Virgen de la Antigua. El 25 de octubre del año 2003 Cándido Mínguez falleció a los 84 años de edad, dejando un recuerdo inolvidable en la ciudad de Guadalajara.