Una terna de corte ecléptico para el cierre de Feria
18/09/2011 - 00:00
La última corrida de Feria viene avalada por un cartel con toreros de muy diferente concepto y situación. Dos diestros de corte popular, Rivera Ordóñez y Fandi, junto a un Cid, que ha sido poseedor de una de las mejores manos zurdas del toreo en los últimos años, se medirán a un encierro de José Luis Marca.
El mayor de los hermanos Rivera Ordóñez, desde hace algún tiempo acartelado como Paquiri en honra de su progenitor, regresa a Guadalajara dos años después. Su última comparecencia en Las Cruces tuvo lugar en 2009 el sábado de la Semana Grande, actuando junto a su hermano Cayetano y José María Manzanares. Torero de cierto tirón taquillero, Francisco se ha apartado paulatinamente de los principales escenarios hasta decidir este año quedarse fuera voluntariamente de los carteles de la Feria de Abril de Sevilla donde es un clásico.
El granadino Fandi es un habitual en Guadalajara en los últimos años. Si bien es verdad que el año pasado no salió bien parado del ciclo, en 2009 se entretuvo en cortar tres orejas en el cierre del abono a un encierro de Parladé. Entre sus hitos ostenta sus 18 salidas a hombros consecutivas en la plaza de Granada desde su presentación como novillero y los 22 toros indultados, habiendo acontecido dos de ellos este año en la plaza venezolana de San Cristobal y en Elda (Alicante). Durante la presente temporada se le ha percibido sin la frescura a la que nos tiene acostumbrados. ?
En muy diferente línea a Rivera y Fandila, vuelve El Cid a Guadalajara a intentar reverdecer los laureles de su debut como matador en esta plaza, de la que se marchó en volandas la tarde del sábado de Feria. El torero de Salteras es punto de referencia para el aficionado, tras haberse ganado el puesto que ocupa a sangre y fuego. Pundonor y raza no le faltan, a pesar de lo cual no ha conseguido volver a rayar al nivel de hace algunas temporadas y su mano izquierda no funciona con la misma verdad y pureza. En el último San Isidro se habló de la enésima resurrección de El Cid. Fue con una corrida de El Puerto de San Lorenzo a la que el espada de Salteras le cortó una oreja.