Villanueva inicia un curso de cestería para discapacitados
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
La Asociación de Discapacitados de Villanueva de la Torre (Adivi) comenzó la semana pasada un taller de cestería de 40 horas en el que aprenden, de la mano de la monitora Berta Bugallo, a realizar objetos trenzando los mimbres. Las clases son los lunes y los miércoles, de 18.00 a 20.00 horas en la Sala Multiusos del Polideportivo Municipal de Villanueva de la Torre.
El ambiente es excelente. Se nos pasan las dos horas volando, cuenta Jesús María Hernández, uno de los 10 discapacitados que está realizando el curso. Aparte del componente artesanal, estético y sentimental, el oficio de la cestería tiene también innegables beneficios para los discapacitados, puesto que viene de perlas a las personas que padecen artritis o artrosis, o en general, problemas de huesos. Por la enfermedad que tenemos, nos viene muy bien la realización de trabajos manuales, dice Rodrigo Campillo, el presidente de Adivi. Este es el primer curso que realizamos, pero para el futuro tenemos pensado realizar otros de marquetería, de alfarería o de lectura, anuncia.
El curso lo ha organizado la propia Asociación de Discapacitados local, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, y también con una pequeña subvención municipal. La cestería es sorprendente. No es fácil, pero tampoco es tan difícil. Sólo hace falta práctica y ganas. Es algo muy bonito. Cuando trabajas el mimbre te viene a la cabeza que antiguamente la gente hacía esto en los pueblos, cuenta Rodrigo. También para Berta el curso es una experiencia nueva, porque es la primera vez que enseño. Sus alumnos, muy aplicados, según describe la propia monitora, han comenzado por la base, que es la elaboración de dos cestas con la que coger práctica.
En tan sólo tres sesiones están terminando de rematar la primera de ellas. Después de terminarlas, serán los propios alumnos quienes decidan su siguiente tarea.
El curso lo ha organizado la propia Asociación de Discapacitados local, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, y también con una pequeña subvención municipal. La cestería es sorprendente. No es fácil, pero tampoco es tan difícil. Sólo hace falta práctica y ganas. Es algo muy bonito. Cuando trabajas el mimbre te viene a la cabeza que antiguamente la gente hacía esto en los pueblos, cuenta Rodrigo. También para Berta el curso es una experiencia nueva, porque es la primera vez que enseño. Sus alumnos, muy aplicados, según describe la propia monitora, han comenzado por la base, que es la elaboración de dos cestas con la que coger práctica.
En tan sólo tres sesiones están terminando de rematar la primera de ellas. Después de terminarlas, serán los propios alumnos quienes decidan su siguiente tarea.