Vitoria despide a Piñuel Villalón con un multitudinario funeral
01/10/2010 - 09:45
Vitoria despidió ayer al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón con un multitudinario funeral de Estado que se convirtió, además, en un caluroso e improvisado homenaje al instituto armado celebrado en el corazón de Euskadi.
Miles de ciudadanos quisieron sumarse al oficio religioso, que congregó a las cúpulas policiales y del Ejército, a las principales autoridades del Estado y, en representación de la familia real, a los Príncipes de Asturias, que acompañaron a la viuda y los familiares del agente asesinado el miércoles en Legutiano en la ceremonia religiosa que ofició el obispo de la capital alavesa, Miguel Asurmendi.
En la puerta de la iglesia, la guardia de honor formada por 30 guardias civiles y otros tantos agentes de Policía esperaron la llegada de don Felipe y doña Letizia, acompañados de las principales autoridades: el lehendakari Juan José Ibarretxe, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, los ministros Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, y el presidente del Senado, Javier Rojo. En el interior de la basílica ya se encontraban representantes de los principales partidos nacionales y autonómicos, entre ellos los socialistas José Blanco, Ramón Jáuregui, Patxi López o Antonio Hernando; los populares Soraya Saénz de Santamaría, María San Gil o Leopoldo Barrera; Gaspar Llamazares y Javier Madrazo, y varios miembros del gobierno y del parlamento vascos.
Ovación a los Príncipes
Los Príncipes de Asturias llegaron a las 10:20 horas, diez minutos antes de que comenzara el funeral. Don Felipe y su esposa, de riguroso luto, fueron recibidos con una ovación. Los aplausos hicieron aún más cerrados cuando arribó el féretro de Piñuel Villalón en coche fúnebre escoltado por diez guardias civiles a pie y seguido por una comitiva de coronas de flores que portaban sus compañeros del acuartelamiento atacado el miércoles.
La viuda del agente asesinado, María Victoria, escondida tras negras gafas de sol, no se separó del féretro durante su traslado desde la cercana Subdelegación del Gobierno, donde tuvo lugar la capilla ardiente. Ocho agentes vestidos de verde y charol llevaron a hombros el ataúd, cubierto con la enseña nacional, hasta la puerta del templo, mientras la banda de la Guardia Civil interpretaba la marcha fúnebre.
PSOE Y PP, unidos
Los principales dirigentes y responsables institucionales del PSOE y el PP acudieron ayer juntos a las concentraciones de repulsa contra el atentado perpetrado por ETA en Legutiano (Álava), que reunieron a miles de personas en todas las capitales españolas y en muchas ciudades y pueblos. Los dirigentes de los dos principales partidos nacionales aprovecharon los cinco minutos de silencio convocados por la Federación Española de Municipios y Provincias para inaugurar la nueva etapa de unidad política contra ETA que el miércoles sellaron en el Congreso José Luís Rodríguez y Mariano Rajoy. Unos y otros destacaron que la unión de los partidos es el único camino sólido para terminar con los crímenes de la banda terrorista.
Concentraciones silenciosas en todo el país
Miles de ciudadanos salieron ayer al mediodía a las calles de toda España para condenar con su silencio el asesinato del guardia civil Juan Manuel Piñuel a manos de ETA. Las concentraciones de repulsa, convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), se celebraron en los ayuntamientos de todo el país. Especialmente emotivas fueron las concentraciones en Leguiano, la localidad alavesa donde perdió la vida el guardia civil, y en Málaga, donde la última víctima de ETA, natural de Melilla, se había criado. Allí Juan Manuel Piñuel tenía su hogar, junto a su mujer y su hijo de seis años, y allí será enterrado esta tarde.
También fueron especialmente emotivos los minutos de silencio que se vivieron frente al Parlamento vasco en Vitoria. Una concentración en la que participaron las personalidades que poco antes asistieron al funeral de Juan Manuel Piñuel. Allí estaban, entre otros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, además del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la ministra de Defensa, Carmen Chacón.
La escena se repitió frente a los ayuntamientos de toda España entre ellos el de la capital donde, en el día de San Isidro, medio centenar de ciudadanos, entre los que estaba el líder del PP, Mariano Rajoy, audieron a la concentración silenciosa encabezada por el alcalde de Madrid, Alberto Rúiz Gallardón.
En la puerta de la iglesia, la guardia de honor formada por 30 guardias civiles y otros tantos agentes de Policía esperaron la llegada de don Felipe y doña Letizia, acompañados de las principales autoridades: el lehendakari Juan José Ibarretxe, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, los ministros Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, y el presidente del Senado, Javier Rojo. En el interior de la basílica ya se encontraban representantes de los principales partidos nacionales y autonómicos, entre ellos los socialistas José Blanco, Ramón Jáuregui, Patxi López o Antonio Hernando; los populares Soraya Saénz de Santamaría, María San Gil o Leopoldo Barrera; Gaspar Llamazares y Javier Madrazo, y varios miembros del gobierno y del parlamento vascos.
Ovación a los Príncipes
Los Príncipes de Asturias llegaron a las 10:20 horas, diez minutos antes de que comenzara el funeral. Don Felipe y su esposa, de riguroso luto, fueron recibidos con una ovación. Los aplausos hicieron aún más cerrados cuando arribó el féretro de Piñuel Villalón en coche fúnebre escoltado por diez guardias civiles a pie y seguido por una comitiva de coronas de flores que portaban sus compañeros del acuartelamiento atacado el miércoles.
La viuda del agente asesinado, María Victoria, escondida tras negras gafas de sol, no se separó del féretro durante su traslado desde la cercana Subdelegación del Gobierno, donde tuvo lugar la capilla ardiente. Ocho agentes vestidos de verde y charol llevaron a hombros el ataúd, cubierto con la enseña nacional, hasta la puerta del templo, mientras la banda de la Guardia Civil interpretaba la marcha fúnebre.
PSOE Y PP, unidos
Los principales dirigentes y responsables institucionales del PSOE y el PP acudieron ayer juntos a las concentraciones de repulsa contra el atentado perpetrado por ETA en Legutiano (Álava), que reunieron a miles de personas en todas las capitales españolas y en muchas ciudades y pueblos. Los dirigentes de los dos principales partidos nacionales aprovecharon los cinco minutos de silencio convocados por la Federación Española de Municipios y Provincias para inaugurar la nueva etapa de unidad política contra ETA que el miércoles sellaron en el Congreso José Luís Rodríguez y Mariano Rajoy. Unos y otros destacaron que la unión de los partidos es el único camino sólido para terminar con los crímenes de la banda terrorista.
Concentraciones silenciosas en todo el país
Miles de ciudadanos salieron ayer al mediodía a las calles de toda España para condenar con su silencio el asesinato del guardia civil Juan Manuel Piñuel a manos de ETA. Las concentraciones de repulsa, convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), se celebraron en los ayuntamientos de todo el país. Especialmente emotivas fueron las concentraciones en Leguiano, la localidad alavesa donde perdió la vida el guardia civil, y en Málaga, donde la última víctima de ETA, natural de Melilla, se había criado. Allí Juan Manuel Piñuel tenía su hogar, junto a su mujer y su hijo de seis años, y allí será enterrado esta tarde.
También fueron especialmente emotivos los minutos de silencio que se vivieron frente al Parlamento vasco en Vitoria. Una concentración en la que participaron las personalidades que poco antes asistieron al funeral de Juan Manuel Piñuel. Allí estaban, entre otros, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, además del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la ministra de Defensa, Carmen Chacón.
La escena se repitió frente a los ayuntamientos de toda España entre ellos el de la capital donde, en el día de San Isidro, medio centenar de ciudadanos, entre los que estaba el líder del PP, Mariano Rajoy, audieron a la concentración silenciosa encabezada por el alcalde de Madrid, Alberto Rúiz Gallardón.