Zambia afronta hoy las presidenciales entre acusaciones de irregularidades y violencia

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El actual presidente de Zambia, Rupiah Banda, y el líder de la oposición se enfrentan mañana en unas elecciones presidenciales para dirigir uno de los países africanos más estables y con más éxito en la economía, en medio de las acusaciones generalizadas de irregularidades que han provocado un aumento de la tensión y la violencia.
Sea quien sea el vencedor, se enfrentará a la adaptación de la disciplina fiscal y la lucha contra la corrupción que realizó el último presidente zambiano, Levy Mwanawasa, acciones alabadas por los donantes occidentales y que no suelen tener mucho éxito en África. El presidente actual, Banda, un prominente hombre de negocios con amplia experiencia en el Gobierno, realiza su campaña presentándose como la mano firme que puede mantener en curso las anteriores políticas de Mwanawasa. Banda, vicepresidente de Mwanawasa desde octubre de 2006 y presidente desde el fallecimiento de éste el pasado mes de agosto, es propietario de una empresa que suministra equipamiento minero en la provincia de Copperbelt. También fue responsable de varios cargos diplomáticos, incluida la representación de Zambia ante Naciones Unidas, antes de ser nombrado ministro de Asuntos Exteriores en la Administración del primer líder zambiano después de la independencia de Reino Unido, Kenneth Kaunda.
Pero la única encuesta de opinión publicada, realizada por el Grupo Steadman, manifiesta que sólo el 32 por ciento de la población le concedería su apoyo comparado con el 46 por ciento destinado al líder del opositor Frente Patriótico (FP), Michael Sata, conocido popularmente como el “Rey Cobra” por sus maniobras políticas, quien fue anteriormente secretario nacional del Movimiento para la Democracia Multipartidista (MMD) de Banda. Sata, de 71 años de edad, es un veterano procedente del Consejo de Ministros de los Gobiernos de Kaunda y del segundo presidente del país, Frederick Chiluba. Su partido ganó las dos últimas elecciones al Parlamento en las provincias de Copperbelt y del Noroeste.
También ejerció de ministro en anteriores gobiernos, aunque perdió por un estrecho margen ante Mwanawasa en las elecciones presidenciales de 2006. Sata se retrata a sí mismo como un defensor de los pobres y ha logrado congregar a grandes multitudes en las zonas rurales, un hecho que sugiere que su partido ha aumentado su apoyo más allá de su base tradicional entre los trabajadores en la provincia de Copperbelt y en la capital, Lusaka.

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Tanto Sata como Banda han prometido atajar los enormes problemas a los que se enfrenta Zambia, uno de los mayores productores de cobre, pero, según los analistas, no es posible transformar el panorama político a corto plazo, tal y como afirman los candidatos. También han prometido recortes de impuestos y más subsidios para los granjeros pobres, quienes dicen que no es suficiente el cinco por ciento de crecimiento anual económico de los últimos cinco años que no ha llegado hasta ellos. “Estas campañas son, en mi opinión, como escuchar una canción en un reproductor de CD roto que repite constantemente la misma canción, ya que es la misma retórica política de antes”, declaró un vendedor de tomates en el mercado de Lusaka, Vivian Banda.