Zapatero dice que su Gobierno es coherente con los DDHH en Cuba
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El PP le acusa de complacencia con dictaduras como Cuba y Venezuela
Zapatero protagonizó un bronco enfrentamiento con el portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero --el presidente del Senado, Javier Rojo, tuvo que llamar al orden una docena de veces-- que le acusó de complacencia con dictaduras como Cuba y Venezuela y calificó de vergonzoso, indignante e infamante el comportamiento del Gobierno tras el auto de la Audiencia Nacional que apunta indicios de colaboración de Caracas con ETA y las FARC.
García-Escudero opinó que a Zapatero, también en política exterior, su ideología le nubla en entendimiento y le acusó de dar una imagen acomplejada y humillante en política exterior. El jefe del Ejecutivo, en cambio, le afeó que los populares nunca salgan en defensa del Gobierno cuando recibe ataques del extranjero, al contrario de como hace él cada vez que se ataca al ex presidente José María Aznar y como hizo cuando era jefe de la oposición. Pónganse del lado del Gobierno en cuestiones trascendentes de política exterior y de lucha contra ETA, casi nunca lo hacen, pónganse al lado del Gobierno alguna vez, le emplazó Zapatero.
Zapata y De Juana Chaos
El portavoz de los populares comenzó por reprochar a Zapatero que no condenase la muerte del disidente cubano Orlando Zapata --que falleció tras 85 días en huelga de hambre-- el día en que acudió a la ONU, a la costosísima sala de los Derechos Humanos. Para García-Escudero, ése era el momento y el lugar para condenar rotundamente esa muerte y Zapatero no hizo ninguna mención porque era Cuba. A su juicio, el presidente sólo se dignó a lamentar y no a condenar la muerte de Zapata 24 horas después y antes las unánimes críticas que recibió. García-Escudero llegó a recordar a Zapatero que apelase al supremo valor de la vida con un asesino --cuando el etarra José Ignacio de Juana Chaos dejó la huelga de hambre-- y no con un preso político. Zapatero, visiblemente molesto, le respondió que él se pronuncia sobre los asuntos donde considera conveniente --y no donde a usted le parece adecuado, agregó-- y defendió que su declaración lamentando la muerte de Zapata tuvo una dimensión política más oportuna allí donde la hizo, en el Congreso de los Diputados, en una reunión de presidentes de Comisiones de Exteriores de la UE.
Además, respondiendo a una pregunta del popular, Zapatero aseguró que el Ejecutivo sí está tomando medidas en favor de la libertad y de la vida del periodista disidente Guillermo Fariñas, que también está en huelga de hambre y de otros ciudadanos cubanos que tienen problemas por defender su libertad de expresión.
Eso, dijo, lo hace el Gobierno desde hace años y lo seguirá haciendo en el futuro y sin utilizar políticamente a los disidentes. Para García-Escudero, en cambio, la actitud del Gobierno con Cuba y Venezuela es fiel reflejo de su actitud en política exterior y para describirla se remontó a cuando Zapatero, según sus palabras, faltó el respeto a la bandera estadounidense, llamó fracasada a la canciller Angela Merkel, apostó por Segolene Royal en Francia, se alió con el régimen tiránico de Irán en la Alianza de Civilizaciones y se ha plegado ante Marruecos en el Sáhara Occidental. En su respuesta, Zapatero le dijo que algunos de los episodios que él recordó ponen de manifiesto precisamente que su política de Derechos Humanos es coherente y de convicciones, empezando por el rechazo a la guerra de Irak.
Para Zapatero, todo ello responde a que los populares casi siempre ponen delante el interés partidista y de corto alcance para intentar dañar al Gobierno en lugar de primar el interés general como debería hacer un partido responsable. Qué lástima, qué pena, concluyó.
Zapata y De Juana Chaos
El portavoz de los populares comenzó por reprochar a Zapatero que no condenase la muerte del disidente cubano Orlando Zapata --que falleció tras 85 días en huelga de hambre-- el día en que acudió a la ONU, a la costosísima sala de los Derechos Humanos. Para García-Escudero, ése era el momento y el lugar para condenar rotundamente esa muerte y Zapatero no hizo ninguna mención porque era Cuba. A su juicio, el presidente sólo se dignó a lamentar y no a condenar la muerte de Zapata 24 horas después y antes las unánimes críticas que recibió. García-Escudero llegó a recordar a Zapatero que apelase al supremo valor de la vida con un asesino --cuando el etarra José Ignacio de Juana Chaos dejó la huelga de hambre-- y no con un preso político. Zapatero, visiblemente molesto, le respondió que él se pronuncia sobre los asuntos donde considera conveniente --y no donde a usted le parece adecuado, agregó-- y defendió que su declaración lamentando la muerte de Zapata tuvo una dimensión política más oportuna allí donde la hizo, en el Congreso de los Diputados, en una reunión de presidentes de Comisiones de Exteriores de la UE.
Además, respondiendo a una pregunta del popular, Zapatero aseguró que el Ejecutivo sí está tomando medidas en favor de la libertad y de la vida del periodista disidente Guillermo Fariñas, que también está en huelga de hambre y de otros ciudadanos cubanos que tienen problemas por defender su libertad de expresión.
Eso, dijo, lo hace el Gobierno desde hace años y lo seguirá haciendo en el futuro y sin utilizar políticamente a los disidentes. Para García-Escudero, en cambio, la actitud del Gobierno con Cuba y Venezuela es fiel reflejo de su actitud en política exterior y para describirla se remontó a cuando Zapatero, según sus palabras, faltó el respeto a la bandera estadounidense, llamó fracasada a la canciller Angela Merkel, apostó por Segolene Royal en Francia, se alió con el régimen tiránico de Irán en la Alianza de Civilizaciones y se ha plegado ante Marruecos en el Sáhara Occidental. En su respuesta, Zapatero le dijo que algunos de los episodios que él recordó ponen de manifiesto precisamente que su política de Derechos Humanos es coherente y de convicciones, empezando por el rechazo a la guerra de Irak.
Para Zapatero, todo ello responde a que los populares casi siempre ponen delante el interés partidista y de corto alcance para intentar dañar al Gobierno en lugar de primar el interés general como debería hacer un partido responsable. Qué lástima, qué pena, concluyó.