Zardari optará mañana a suceder a Musharraf aupado por el recuerdo de su esposa, Benazir Bhutto
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El próximo presidente de Pakistán, que muy presumiblemente será el viudo de Benazir Bhutto, Asif Ali Zardari, deberá enfrentarse a numerosos problemas graves, en particular la violencia de los grupos armados y la crisis económica. Pese a la relativa esperanza de que la elección del mandatario, que tendrá lugar mañana en las dos Cámaras del Parlamento y en cuatro asambleas provinciales, traiga un periodo de estabilidad, el reciente atentado fallido contra el primer ministro, Yusaf Raza Gilani, en el noroeste del país no da mucho pie al optimismo.
La elección presidencial de mañana servirá para designar al hombre que suceda a Pervez Musharraf, quien dimitió el pasado 18 de agosto ante el proceso de destitución que había puesto en marcha el Gobierno de coalición. De acuerdo con la Constitución paquistaní, el presidente debe ser elegido por las dos Cámaras del Parlamento nacional y por cuatro asambleas provinciales.
Los analistas dan casi por hecho que el presidente será el controvertido Asif Ali Zardari, un hombre muy crecido políticamente desde el asesinato de su mujer, la ex primera ministra Benazir Bhutto, el pasado 27 de diciembre, y por la victoria del "dinástico" Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) en las elecciones parlamentarias del pasado mes de febrero. Aparte, su decisión de lanzar el pasado mes de febrero un procedimiento de destitución contra el entonces presidente Pervez Musharraf aumentó aún más su 'caché' de cara a la Presidencia.
En todo caso, los problemas existen, y son muchos e importantes. La incertidumbre política, agravada por las escisiones de agosto en la coalición de gobierno presidida por el PPP, los problemas de seguridad y el deterioro de la economía han desalentado a los inversores y reducido este año en un 34 por ciento el principal indicador de referencia de los mercados paquistaníes.
Pese a todo, la elección presidencial de mañana ha generado un optimismo poco habitual. El propio indicador de referencia subió hoy un uno por ciento y la rupia, que a lo largo del año perdió un 20 por ciento respecto al dólar, se mantuvo hoy firme frente a la divisa norteamericana.
'SEÑOR DIEZ POR CIENTO'
Zardari, de 53 años, nació en la provincia de Sindh en el seno de una familia de grandes terratenientes. En 1987 se casó con Benazir Bhutto, con la que tuvo tres hijos, y a lo largo de los años noventa ejerció de ministro bajo la presidencia de su mujer. En 1999 fue designado senador, antes de ser acusado de haber desviado fondos en su favor aprovechando contratos del Gobierno en su época de ministro. Fue por entonces cuando se ganó el apodo de 'Señor diez por ciento'.
El candidato estuvo once años en la cárcel por unos cargos de corrupción de los que nunca fue declarado culpable y de los que siempre se declaró inocente. Fue excarcelado en 2004 tras el pago de una fianza y en 2007, en el marco de un acuerdo para compartir el poder, Musharraf concedió una amnistía a Bhutto, a Zardari y a otros dirigentes del PPP acusados de corrupción.
La familia de Zardari ha negado siempre que éste sea mentalmente inestable y ha asegurado que sus problemas, sobre todo coronarios, se deben a sus años de prisión y a las torturas a que fue sometido.
PRÓXIMO A EEUU
El presumible nuevo presidente es un hombre muy afín a Estados Unidos y reiteradamente ha expresado su compromiso de mantener el apoyo de su país a la campaña antiterrorista de Washington. En este asunto tampoco lo tendrá fácil. Por una parte, Musharraf acabó cayendo en desgracia en buena parte por su imagen excesivamente próxima a Estados Unidos. Por otra, la llegada al poder de Zardari coincidirá con la indignación reinante en su país contra Estados Unidos a causa de la reciente incursión militar norteamericana en una remota aldea de la frontera afgana que causó la muerte de al menos 20 civiles.
Los dos principales rivales de Zardari en la elección de mañana serán Saeeduzzaman Siddiqui, un antiguo juez que cuenta con el apoyo de la Liga Musulmana Paquistaní-Nawaz, el partido del ex primer ministro Nawaz Sharif, y Mushahid Hussain Sayed, un ministro de Sharif y posterior dirigente del partido de Musharraf, la Liga Musulmana Paquistaní.
En todo caso, el PPP cuenta con la mayoría de votos y, a pesar de ciertas dudas sobre el grado de apoyo a Zardari, hay pocas dudas sobre su victoria. Las mayores controversias pueden darse en la Asamblea Provincial de Punjab, la provincia más rica y políticamente más importante y cuyo gobierno local está en manos del partido de Sharif.
Las rivalidades entre esta provincia y el Gobierno central socavaron la estabilidad en los años noventa y muchos temen que se repita aquella situación. Por entonces, la alternancia en el poder entre Bhutto y Sharif fue cortada de tajo en 1999 por el entonces jefe del Ejército, el general Musharraf, quien se hizo con las riendas del país mediante un golpe de Estado. En esta ocasión, según los analistas, los militares parecen poco interesados en interferir en la política, pero su intervención no debe descartarse si empeoran los problemas económicos y de seguridad.
Los analistas dan casi por hecho que el presidente será el controvertido Asif Ali Zardari, un hombre muy crecido políticamente desde el asesinato de su mujer, la ex primera ministra Benazir Bhutto, el pasado 27 de diciembre, y por la victoria del "dinástico" Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) en las elecciones parlamentarias del pasado mes de febrero. Aparte, su decisión de lanzar el pasado mes de febrero un procedimiento de destitución contra el entonces presidente Pervez Musharraf aumentó aún más su 'caché' de cara a la Presidencia.
En todo caso, los problemas existen, y son muchos e importantes. La incertidumbre política, agravada por las escisiones de agosto en la coalición de gobierno presidida por el PPP, los problemas de seguridad y el deterioro de la economía han desalentado a los inversores y reducido este año en un 34 por ciento el principal indicador de referencia de los mercados paquistaníes.
Pese a todo, la elección presidencial de mañana ha generado un optimismo poco habitual. El propio indicador de referencia subió hoy un uno por ciento y la rupia, que a lo largo del año perdió un 20 por ciento respecto al dólar, se mantuvo hoy firme frente a la divisa norteamericana.
'SEÑOR DIEZ POR CIENTO'
Zardari, de 53 años, nació en la provincia de Sindh en el seno de una familia de grandes terratenientes. En 1987 se casó con Benazir Bhutto, con la que tuvo tres hijos, y a lo largo de los años noventa ejerció de ministro bajo la presidencia de su mujer. En 1999 fue designado senador, antes de ser acusado de haber desviado fondos en su favor aprovechando contratos del Gobierno en su época de ministro. Fue por entonces cuando se ganó el apodo de 'Señor diez por ciento'.
El candidato estuvo once años en la cárcel por unos cargos de corrupción de los que nunca fue declarado culpable y de los que siempre se declaró inocente. Fue excarcelado en 2004 tras el pago de una fianza y en 2007, en el marco de un acuerdo para compartir el poder, Musharraf concedió una amnistía a Bhutto, a Zardari y a otros dirigentes del PPP acusados de corrupción.
La familia de Zardari ha negado siempre que éste sea mentalmente inestable y ha asegurado que sus problemas, sobre todo coronarios, se deben a sus años de prisión y a las torturas a que fue sometido.
PRÓXIMO A EEUU
El presumible nuevo presidente es un hombre muy afín a Estados Unidos y reiteradamente ha expresado su compromiso de mantener el apoyo de su país a la campaña antiterrorista de Washington. En este asunto tampoco lo tendrá fácil. Por una parte, Musharraf acabó cayendo en desgracia en buena parte por su imagen excesivamente próxima a Estados Unidos. Por otra, la llegada al poder de Zardari coincidirá con la indignación reinante en su país contra Estados Unidos a causa de la reciente incursión militar norteamericana en una remota aldea de la frontera afgana que causó la muerte de al menos 20 civiles.
Los dos principales rivales de Zardari en la elección de mañana serán Saeeduzzaman Siddiqui, un antiguo juez que cuenta con el apoyo de la Liga Musulmana Paquistaní-Nawaz, el partido del ex primer ministro Nawaz Sharif, y Mushahid Hussain Sayed, un ministro de Sharif y posterior dirigente del partido de Musharraf, la Liga Musulmana Paquistaní.
En todo caso, el PPP cuenta con la mayoría de votos y, a pesar de ciertas dudas sobre el grado de apoyo a Zardari, hay pocas dudas sobre su victoria. Las mayores controversias pueden darse en la Asamblea Provincial de Punjab, la provincia más rica y políticamente más importante y cuyo gobierno local está en manos del partido de Sharif.
Las rivalidades entre esta provincia y el Gobierno central socavaron la estabilidad en los años noventa y muchos temen que se repita aquella situación. Por entonces, la alternancia en el poder entre Bhutto y Sharif fue cortada de tajo en 1999 por el entonces jefe del Ejército, el general Musharraf, quien se hizo con las riendas del país mediante un golpe de Estado. En esta ocasión, según los analistas, los militares parecen poco interesados en interferir en la política, pero su intervención no debe descartarse si empeoran los problemas económicos y de seguridad.