Zimbabue.- Brown lamenta el veto chino y ruso a sanciones en la ONU pero espera aún lograr resoluciones de "aislamiento"

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El primer ministro británico, Gordon Brown, lamentó hoy la decisión de China y Rusia de vetar las sanciones al Gobierno de Zimbabue propuestas en el Consejo de Seguridad de la ONU, si bien confió en que las negociaciones continúen y, finalmente, den como resultado resoluciones de "aislamiento" al régimen de Robert Mugabe.
En la rueda de prensa mensual que ofrece en la residencia de Downing Street, Brown confirmó la condena oficial expresada por su Gobierno tras el fracaso de la iniciativa en Naciones Unidas y reprobó especialmente el caso del Kremlin, que se había sumado a las reprobaciones en la cumbre del G8 que la semana pasada tuvo lugar en Japón.

Además, ratificó su intención de mantener la presión sobre el régimen con las trabas impuestas a los activos con los que tanto el presidente zimbabuense como sus colaboradores cuentan, así como con el endurecimiento de la campaña internacional promovida por el Reino Unido. No obstante, aclaró que la evolución de los acontecimientos no influirán en su decisión de asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos que el próximo mes se celebran en Beijing.

Sin embargo, dijo reservarse el derecho a impulsar nuevas medidas en la ONU, tras el fracaso de las que aspiraban a imponer un embargo de armas y una prohibición de viajar a los miembrosdel régimen. "Estamos en la posición que estábamos", explicó, por lo que confió en poder "volver a las Naciones Unidas y lograr un resolución de aislamento".

En su opinión, "es difícil justificar los vetos" adoptados por China y Rusia, y añadió que es "muy difícil defender la toma de acciones cuando se sabe que hay un gobierno ilegítimo que se agarra al poder a través de la violencia, que está arrestando a la gente y haciendo prisioneros políticos".

"Es por eso por lo que lamento lo que China y Rusia hicieron", aseveró, "en particular" en el caso de Rusia por su aprobación a las propuestas del G-8 y el posterior rechazo en una votación que debía contar como mínimo con el apoyo de nueve de los 15 miembros del consejo de seguridad, pero que con el veto de cualquiera de los cinco permanentes, entre los que figuran Moscú y Beijing, es suficiente para derrotar cualquier propuesta.