Zorita inicia el traslado del combustible gastado al ATI sin novedades
01/10/2010 - 09:45

Medio centenar de personas trabajan desde ayer en la central nuclear José Cabrera, de Almonacid de Zorita, en el traslado del primero de los 12 contenedores de residuos radiactivos con 32 elementos cada uno desde la piscina hasta el Almacén Temporal Individualizado (ATI), ubicado en esta misma instalación. La primera carga, que empezó ayer a las 08.00 horas, se desarrolló sin novedades, según explicó el director de la planta, Pablo Díez, y se prevé que este proceso se prolongue hasta el próximo verano.
Los trabajadores de la central nuclear José Cabrera realizaron ayer satisfactoriamente la primera carga del combustible gastado en los 38 años de funcionamiento de la planta que se ha almacenado en las piscinas hasta el Almacén Temporal Individualizado (ATI), que se ha construido en los terrenos situados al sur de la central.
A las 08.00 horas de la mañana de ayer empezaron las tareas de traslado con la carga del primero de los 12 contenedores que se llevarán al nuevo emplazamiento para que pueda realizarse el desmontaje de los edificios que desde 1968 han dado forma a esta emblemática instalación. El proceso que se ha de seguir hasta llevarlo al ATI supone cargar los residuos, bajo el agua, en un gran contenedor metálico que se introduce en la piscina llenando cada una de las 32 celdas de las que se compone. Una vez lleno, se procede a taparlo con una losa de acero siempre bajo el agua, después se extrae de la piscina, se hace una soldadura de la tapa, se seca y se introduce en una atmósfera inerte. A continuación, se coloca en otro contenedor de mayor tamaño y de hormigón, de al menos, un metro de grosor.
Esto es, sin embargo, sólo una parte de este proceso que se empezó a realizar ayer, se hará en cada carga y durará unas dos semanas, según la previsión realizada por el director de la central nuclear, Pablo Díez. Después, explicó: Tenemos que sacar todo eso de nuestros edificios y trasladarlo, voltearlo, moverlo y después llevarlo hasta el ATI, por eso nos lleva todo ese proceso hasta 12 o 15 días. La previsión final que maneja Díez es que el próximo verano haya culminado el transporte de todos los materiales al ATI.
Esta docena de contenedores cargados con los residuos radiactivos se almacenarán, en posición vertical, en la losa sísmica de hormigón armado que compone el ATI y que, a su vez, estará vallado. En total, el proyecto elaborado por Enresa para el desmantelamiento de la José Cabrera prevé que esta instalación almacene 100 toneladas de combustible gastado que desde que se cerró la central nuclear el 30 de abril de 2006 se ha estado enfriando en las piscinas, y 35 toneladas más de residuos de alta actividad procedentes de otros materiales.
Este traslado culminará la primera fase del plan de desmantelamiento, que se prevé finalice totalmente en seis años. Entre 2009 y 2015 está previsto que Enresa (Empresa Nacional de Residuos) asuma la titularidad de la planta e inicie los trabajos de desmontaje y descontaminación, que incluyen la retirada del reactor y la rehabilitación final del suelo para que en el futuro tenga otros usos.
En estos trabajos en los que las medidas de seguridad son extremas están trabajando medio centenar de personas. Una veintena pertenecen a la empresa de Equipos Nucleares (ENSA), con sede en Santander, que también se encarga de realizar el trasladado del combustible gastado en la planta de Trillo, y otros tantos más están preparados, según Díez, aunque en la planta sólo están los primeros.
Además, debido a que la responsabilidad de la central es de Unión Fenosa, ésta se encarga de hacer la vigilancia radiológica y supervisamos las maniobras, detalla el director, por lo que hay otras 30 personas más trabajando en este proceso.
A las 08.00 horas de la mañana de ayer empezaron las tareas de traslado con la carga del primero de los 12 contenedores que se llevarán al nuevo emplazamiento para que pueda realizarse el desmontaje de los edificios que desde 1968 han dado forma a esta emblemática instalación. El proceso que se ha de seguir hasta llevarlo al ATI supone cargar los residuos, bajo el agua, en un gran contenedor metálico que se introduce en la piscina llenando cada una de las 32 celdas de las que se compone. Una vez lleno, se procede a taparlo con una losa de acero siempre bajo el agua, después se extrae de la piscina, se hace una soldadura de la tapa, se seca y se introduce en una atmósfera inerte. A continuación, se coloca en otro contenedor de mayor tamaño y de hormigón, de al menos, un metro de grosor.
Esto es, sin embargo, sólo una parte de este proceso que se empezó a realizar ayer, se hará en cada carga y durará unas dos semanas, según la previsión realizada por el director de la central nuclear, Pablo Díez. Después, explicó: Tenemos que sacar todo eso de nuestros edificios y trasladarlo, voltearlo, moverlo y después llevarlo hasta el ATI, por eso nos lleva todo ese proceso hasta 12 o 15 días. La previsión final que maneja Díez es que el próximo verano haya culminado el transporte de todos los materiales al ATI.
Esta docena de contenedores cargados con los residuos radiactivos se almacenarán, en posición vertical, en la losa sísmica de hormigón armado que compone el ATI y que, a su vez, estará vallado. En total, el proyecto elaborado por Enresa para el desmantelamiento de la José Cabrera prevé que esta instalación almacene 100 toneladas de combustible gastado que desde que se cerró la central nuclear el 30 de abril de 2006 se ha estado enfriando en las piscinas, y 35 toneladas más de residuos de alta actividad procedentes de otros materiales.
Este traslado culminará la primera fase del plan de desmantelamiento, que se prevé finalice totalmente en seis años. Entre 2009 y 2015 está previsto que Enresa (Empresa Nacional de Residuos) asuma la titularidad de la planta e inicie los trabajos de desmontaje y descontaminación, que incluyen la retirada del reactor y la rehabilitación final del suelo para que en el futuro tenga otros usos.
En estos trabajos en los que las medidas de seguridad son extremas están trabajando medio centenar de personas. Una veintena pertenecen a la empresa de Equipos Nucleares (ENSA), con sede en Santander, que también se encarga de realizar el trasladado del combustible gastado en la planta de Trillo, y otros tantos más están preparados, según Díez, aunque en la planta sólo están los primeros.
Además, debido a que la responsabilidad de la central es de Unión Fenosa, ésta se encarga de hacer la vigilancia radiológica y supervisamos las maniobras, detalla el director, por lo que hay otras 30 personas más trabajando en este proceso.