La Ruta del Vino de Méntrida-Toledo: historia, tradición, cultura y mucha magia

24/10/2023 - 12:24 M.T.A

Ofrece un maridaje perfecto con el patrimonio y la naturaleza.

Vinos muy distintos, pero todos ellos espectaculares. Así son los caldos de la Ruta del Vino de Méntrida-Toledo, que ofrecen un perfecto maridaje con la cultura. Un total de 11 municipios –Méntrida, Torrijos, Camarena, La Torre de Esteban Hambrán, Escalona, Maqueda, Montearagón, Fuensalida, Carmena, Quismondo y Nombela– integran esta ruta en la que no faltan tierras de antiguos señoríos y realengos que permiten viajar a otros tiempos.


    La Denominación de Origen Vitivinícola Méntrida nació en 1976. Desde entonces ha pasado por varias etapas en las que ha visto el resurgir de nuevas bodegas y el trabajo intenso de las más tradicionales dando como resultado unos vinos que están llevando a la DO a apostar por nuevos mercados y retos y colocándolos en una situación privilegiada y con un futuro prometedor.


    En el norte de la provincia de Toledo, limitando con Ávila y Madrid, y hasta las faldas de la Sierra de Gredos, se encuentran los viñedos de esta Denominación de Origen. En esta zona tienen un clima continental, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos. Una vez que llega el envero –una fase de la maduración de la uva en la que esta cambia de color–, las noches pasan a ser frescas y permiten una óptima maduración de las uvas, que junto a su ubicación, bajo la protección natural de la Sierra de Gredos, confieren un carácter especial a los vinos.


    Las viñas se encuentran en terrenos ondulados, arenosos, de origen granítico, ácidos y con muy poca sal, lo que contribuye a incrementar la finura de los vinos que allí se elaboran. Las variedades de uva predominante son la Garnacha tinta, aunque también destaca la cencibel o tempranillo. Los vinos que aquí se producen están marcados por el clima, que limita el rendimiento de la uva, y aporta un amplio potencial alcohólico, cromático y aromático.


    Pero también son el resultado de una cuidadosa elaboración, pues, por ejemplo, los vinos tintos realizan su crianza en depósitos de acero inoxidable y barricas de roble.


    Las bodegas de esta ruta poseen, algunas de ellas, más de un siglo de vida, y una cuidada elaboración con una recolección manual de las uvas, en las que se escoge cuidadosamente los racimos para obtener los mejores caldos con una fermentación natural en las propias levaduras del vino.Así que poseen excelentes espacios para la crianza de los vinos con salas de barricas centenarias ubicadas en sótanos y cuevas naturales.


    El resultado es una gran oferta de vinos: blancos, rosados, tintos jóvenes, crianza, reserva y gran reserva, vinos blancos y tintos con la mención Roble, vinos secos, semisecos, semidulces y dulces.


    Y además son vinos robustos, perfectos para acompañar a los mejores platos de la cocina local de estos pueblos toledanos, ya sean migas, fritos y guisos de carne, asados de cordero y lechón, platos de caza, así como los quesos de oveja curados y picantes.


El complemento perfecto para disfrutar  de esta Ruta del Vino es hacer un recorrido por el patrimonio de los pueblos que la integran, así como por la naturaleza del entorno. Entre los puntos más recomendados están las Cuevas del Castillejo, que sirven de unión con la amplia tradición vinícola del municipio y cuya función era conservar y madurar el vino durante todo el año a una temperatura estable. Están excavadas directamente en la tierra y en sus huecos se sitúan tinajas. En este pueblo es posible conocer también su gran arquitectura tradicional.     


    También es ineludible la visita al Palacio del rey don Pedro, cuya  obra fue iniciada por el rey Alfonso XI en conmemoración de la batalla del río Salado en la que venció a los benimerines, y concluyó su hijo Pedro I; y a la Colegiata del Santísimo Sacramento en Torrijos. Esta es la obra de arte más importante que conserva Torrijos y una de las más significativas de Castilla-La Mancha, de estilo esencialmente gótico, pero con elementos propios del renacimiento. Además, esta Colegiata destaca porque en ella trabajó Alonso de Covarrubias, que era natural de Torrijos, y fue uno de los grandes arquitectos del Renacimiento español.
    Los castillos de Escalona y de Maqueda son otros de los atractivos, que trazan parte de la ruta del Lazarillo de Tormes en su camino hacia la ciudad imperial, en su camino hacia Toledo. El castillo de Escalona es una fortaleza gótica con palacio interior mudéjar, famoso en la época por su suntuosidad, y construido por el condestable Álvaro de Luna. Del castillo de Maqueda, solo se puede visitar el exterior, pero posee unas originales almenas, y además está bien conservado el adarve y las saeteras.


    Esta Ruta del Vino Méntrida-Toledo se complementa con hasta seis rutas por la naturaleza. En Méntrida, resulta imprescindible visitar la Dehesa Berciana; los pueblos de Camarena, Carmena, Cebolla, Fuensalida, Montearagón, Torrijos comparten el Camino de Guadalupe; de la misma forma que Escalona, Maqueda y Torrijos comparten el Camino de Santiago de Levante y,por último, Almorox, Escalona, Maqueda, Torrijos son el eje de la Ruta del Lazarillo de Tormes. En Camarena resulta también imprescindible hacer una visita al Pinar Prado Palacios; en Escalona, el Río Alberche y su ribera; y en Burujón, el Barrancas de Burujón.

Distintos planes para disfrutar una experiencia única

Pero más allá de las habituales rutas por el patrimonio y la naturaleza, los pueblos de la Ruta del Vino de Méntrida ofrecen también otras experiencias para disfrutar de una forma diferente. Escalona ofrece también una curiosa Ruta de Arte Urbano, en la que se puede ver en sus calles una mezcla de arte urbano y tradiciones plasmados en una serie de 13 murales distribuidos por diferentes calles de la localidad, por lo que es una opción diferente y muy atractiva de descubrir más sobre su increíble historia. Así que, en estos tiempos en los que la imagen tiene tanta importancia, esta ruta es una ocasión única para realizar una divertida sesión de fotografías para mostrar en las redes sociales. Estas experiencias pueden complementarse con las visitas guiadas a las bodegas de la ruta con catas maridadas, degustación de ibéricos y quesos, y no pueden faltar los paseos entre viñedos.

La ruta tiene una amplia oferta de restaurantes en los que probar la gastronomía de la zona, que se caracteriza por una cocina local, cuidada y esperada. Y tampoco puede faltar una sesión en un circuito spa por los hoteles de la ruta, al término de una jornada de enoturismo. En definitiva, un plan completo para disfrutar con los cinco sentidos de esta Ruta del Vino de Méntrida-Toledo.

 

Un viaje a la historia con tres fiestas imprescindibles

La cultura es una parte muy destacada de esta ruta del vino. Hay tres citas destacadas en el calendario. Una es la Romería de Nuestra Señora de la Natividad de Méntrida, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, que se celebra el 25 de abril. Este es el día grande en la localidad, en el que los danzantes acompañan a la Virgen de Nuestra Señora de la Natividad hacia su ermita en el monte Berciana.  

    La Semana Santa de Carmena es otra de las citas destacadas. Declarada de Interés Turístico Provincial, es una de las celebraciones más importantes de este municipio en el que se implican todos los vecinos. Una de sus señas de identidad es la representación de los últimos días de la vida de Jesús por las calles.


    La tercera de las citas es la Crónica del Rey Don Pedro, en Torrijos. Sus Jornadas Medievales hacen una recreación de las fiestas que en 1353 organizó el rey don Pedro I de Castilla en este municipio con motivo del nacimiento de su hija, la infanta Beatriz, según quedó constatado a través de los textos del Canciller del rey, Pedro López de Ayala.