Aike tacha de "barbaridad" los estudios de 30 metros y pide elevar el tamaño mínimo
El grupo municipal Aike en el Ayuntamiento de Guadalajara ha presentado sus enmiendas a la nueva ordenanza que regulará la transformación de locales comerciales en viviendas, una iniciativa que, aunque ven con buenos ojos para dar salida a los locales vacíos, consideran insuficiente para resolver el grave problema habitacional de la ciudad.
El portavoz de la formación, Jorge Riendas, y la concejala Susana Martínez han detallado las principales aportaciones de su grupo (son 15 en total), centradas en garantizar la dignidad de las nuevas viviendas, proteger el pequeño comercio en los barrios y dotar de seguridad jurídica a la normativa para evitar que decaiga en los tribunales.
Una de las críticas más contundentes de Aike se dirige a la propuesta del equipo de Gobierno de permitir la creación de estudios de 30 metros cuadrados. "Nos parece una barbaridad hablar de espacios dignos de 30 metros. Guadalajara no se merece eso, queremos que nuestras vecinas y vecinos vivan en espacios que sean más habitables", ha afirmado Riendas. Por ello, la formación exige que el tamaño mínimo para estos estudios se eleve, al menos, a 40 metros cuadrados.
Además, para evitar la proliferación masiva de lo que denominan "mini estudios" o "mini apartamentos", Aike propone limitar el número de este tipo de infraviviendas que se pueden construir dentro de un mismo local de gran tamaño, obligando a combinarlos con viviendas estándar de dos o tres dormitorios.
En cuanto a la protección del comercio de proximidad, Aike considera que el planteamiento del Gobierno municipal, que blinda los principales ejes comerciales del centro, está "pensado solo para el centro de la ciudad" y olvida el criterio de barrio. Riendas ha puesto como ejemplo la necesidad de proteger ejes comerciales vitales como el entorno del Mercado de Abastos en la calle Cifuentes o la calle Isabela en el barrio de Los Manantiales.
Sin embargo, el portavoz ha advertido de un importante escollo legal: a su juicio, la limitación de dónde se puede y dónde no se puede construir no puede regularse a través de esta ordenanza, sino que requiere una modificación puntual del Plan de Ordenación Municipal (POM). "Si cambiamos el planeamiento estructural con una ordenanza tenemos un problema, podemos encontrarnos con un recurso que acabe haciendo decaer toda la ordenanza, como nos ha ocurrido con la Zona de Bajas Emisiones", ha alertado Riendas, pidiendo que también se protejan los ejes con valor patrimonial y las Zonas de Protección Acústica.
Finalmente, Susana Martínez ha hecho un llamamiento al equipo de Gobierno para que escuche a la oposición, a los colegios profesionales y a la ciudadanía antes de aprobar definitivamente el texto. "Las cosas hay que hacerlas de forma más consensuada y razonada, y no como está pasando con el estacionamiento regulado o los autobuses, donde no se escucharon las enmiendas y ahora estamos viendo las repercusiones", ha concluido la concejala.