Cáritas Diocesana y Accem acompañan a 511 personas en situación de vulnerabilidad a través del Proyecto Integral en Guadalajara

16/10/2026 - 17:30 Redaccion

Ambas entidades han atendido a 230 familias entre enero y septiembre de 2026, ofreciendo acompañamiento social y apoyo para cubrir necesidades básicas.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora cada 17 de octubre, Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara y Accem ponen el foco en la realidad de las personas y familias que encuentran dificultades para cubrir sus necesidades básicas y acceder a unas condiciones de vida dignas.

La pobreza no se limita a la falta de ingresos. También se manifiesta en las dificultades para mantener una vivienda en condiciones adecuadas, afrontar los gastos cotidianos, acceder a oportunidades laborales o contar con una red de apoyo. Una realidad que afecta a millones de personas y que evidencia la necesidad de ofrecer respuestas integrales que tengan en cuenta todas las dimensiones de la vida.

Según los datos de Eurostat y el INE, España registra un 25,7 % de población en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que equivale a unos 12,6 millones de personas. Esta situación afecta especialmente a las mujeres, las familias monoparentales y monomarentales y las personas migrantes. Además, disponer de un empleo no siempre garantiza salir de la pobreza: el 11,2 % de la población empleada se encuentra también en situación de riesgo de pobreza o exclusión social.

En Castilla-La Mancha, la situación es especialmente preocupante. El 34 % de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, el 19,5 % no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 51,1 % tiene dificultades para llegar a fin de mes. “Detrás de estas cifras hay personas y familias que afrontan diariamente dificultades para cubrir necesidades esenciales y construir un proyecto de vida estable”, recuerdan.

Proyecto Integral: acompañar más allá de las necesidades básicas

Esta realidad se refleja en el trabajo diario del Proyecto Integral, una iniciativa desarrollada conjuntamente por Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara y Accem, cofinanciada por la JCCM y el Ayuntamiento de Guadalajara, para acompañar a personas en situación de vulnerabilidad. Entre enero y septiembre de 2026, el proyecto ha acompañado a 230 familias, beneficiando directamente a 511 personas.

La intervención combina el acompañamiento social con recursos destinados a responder a necesidades básicas, como el supermercado y el comedor solidarios. Estos servicios permiten ofrecer una respuesta ante las dificultades más inmediatas, al tiempo que facilitan un espacio de cercanía y confianza desde el que abordar otras necesidades y avanzar hacia una mayor autonomía.

La pobreza puede afectar a distintos ámbitos de la vida de una persona: desde la alimentación y la vivienda hasta el acceso al empleo y la participación social. Por eso, la intervención no consiste únicamente en proporcionar ayuda material, sino también en escuchar, orientar y acompañar a cada persona en función de sus circunstancias.

Desde el Proyecto Integral se trabaja para que las personas atendidas puedan afrontar sus dificultades, fortalecer sus capacidades y encontrar nuevas oportunidades. Un trabajo que parte del respeto a cada historia personal y que busca evitar que las situaciones de vulnerabilidad se prolonguen o se conviertan en procesos de exclusión más profundos.

El compromiso con una sociedad en la que nadie quede atrás

El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza recuerda que garantizar unas condiciones de vida dignas es una responsabilidad colectiva. La lucha contra la pobreza requiere recursos y políticas que favorezcan la inclusión, pero también una sociedad comprometida con las personas que atraviesan mayores dificultades.

A través de su colaboración en el Proyecto Integral, Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara y Accem trabajan para dar respuesta a estas situaciones desde la cercanía, el acompañamiento y la atención a las necesidades de cada persona y familia.

Porque detrás de cada cifra hay una historia, unas necesidades y unas capacidades. Y porque combatir la pobreza significa también ofrecer oportunidades para que todas las personas puedan vivir con dignidad, participar en la sociedad y construir su propio futuro.