Cáritas sitúa la vivienda y la precariedad laboral como ejes de la desigualdad social en Castilla-La Mancha
El coloquio “Cuando los datos hablan”, organizado por Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara en el Edificio Hercesa, puso el foco en dos de las principales conclusiones del Informe FOESSA de Castilla-La Mancha: el peso creciente de la vivienda como factor de exclusión y el hecho de que tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza.
Durante el encuentro, celebrado este 8 de abril en Guadalajara, los ponentes coincidieron en señalar que la desigualdad social no responde a una sola causa, sino a una acumulación de factores que empujan a muchas personas hacia una “espiral de exclusión”. Entre ellos, destacaron especialmente el acceso a la vivienda, la precariedad laboral, la debilidad de ingresos y la vulnerabilidad de determinados colectivos.
Luis Ayala Cañón, catedrático de Economía de la UNED y miembro del Comité Científico de la Fundación FOESSA, advirtió de que la vivienda se ha convertido en uno de los principales determinantes de la desigualdad. En su intervención señaló que el contexto de bajos salarios y altos costes de acceso a la vivienda está agravando la situación de las rentas más bajas y empujando a muchas personas a escenarios de exclusión residencial. También subrayó que este problema no se limita al precio del alquiler o de la compra, sino que incluye dificultades para afrontar suministros, seguros o condiciones adecuadas de habitabilidad.
Por su parte, la directora de Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara, María José Bustos Garrido, sostuvo que la exclusión social ya no puede entenderse como una realidad marginal, sino como una fractura que divide a la sociedad. En este sentido, alertó de que el empleo ha dejado de ser una garantía suficiente frente a la pobreza y definió la vivienda como el principal “sumidero” de los ingresos familiares.
Bustos incidió además en la transmisión intergeneracional de la pobreza y afirmó que el ascensor social “está averiado” para muchos jóvenes. También señaló que las personas migrantes y quienes se encuentran en situación de sinhogarismo sufren con mayor intensidad las formas más severas de exclusión.
En la primera ponencia del coloquio, Marina Sánchez-Sierra, miembro del equipo de Estudios de la Fundación FOESSA, explicó la metodología del informe y desarrolló el concepto de “espiral de la exclusión”, que describe el paso de situaciones de integración plena a otras de integración precaria, exclusión moderada y exclusión severa. Según detalló, en esa evolución influyen el empleo y la vivienda, pero también otros elementos como la salud, la educación, el aislamiento social o los conflictos familiares.
El coloquio concluyó así con una idea central: que los datos del Informe FOESSA no solo describen una realidad social compleja, sino que exigen respuestas concretas ante una desigualdad que, según lo expuesto en Guadalajara, afecta cada vez a más ámbitos de la vida cotidiana.