Castilla-La Mancha propone un viaje por la huella andalusí entre medinas, castillos y paisajes históricos
Castilla-La Mancha ofrece un viaje por su legado andalusí en diez itinerarios culturales, de los que seleccionamos cinco como aperitivo para una primera experiencia con el turismo regional, bajo el título común “Caminos de al-Ándalus en Castilla-La Mancha”. Se trata de recorridos que suman cientos de kilómetros entre medinas, castillos, alcazabas, mezquitas, salinas históricas, paisajes agrarios y productos ligados a esa herencia, con rutas urbanas de pocos kilómetros y trazados comarcales que en algunos casos pueden llegar a superar los 400 kilómetros.

Diez Itinerarios clave de la experiencia andalusí
El portal oficial Viajes por Castilla-La Mancha agrupa estas rutas en una misma sección, con el sello “Experiencia Andalusí”. Cada itinerario figura con su denominación, la provincia principal y la distancia total: desde los 26 kilómetros de la ruta I, “La medina de Tulaytula”, hasta los 454 kilómetros del itinerario VIII, “Kunka y la cora de Santaver”. Entre ambos extremos, los recorridos oscilan entre los 123 y los 393 kilómetros, según la combinación de tramos urbanos y desplazamientos por carretera.
Las tres primeras rutas se desarrollan en la provincia de Toledo; la cuarta enlaza Toledo, Ciudad Real y Albacete; la quinta se centra en Ciudad Real; la sexta y la séptima, en Albacete; la octava recorre Cuenca; y las dos últimas, la IX y la X, discurren por Guadalajara. En conjunto, los “Caminos de al-Ándalus” cubren de norte a sur y de este a oeste el territorio regional, con un hilo conductor común: la huella del islam peninsular en la organización del espacio, las defensas, el poblamiento y los usos agrícolas.
La Fundación de Cultura Islámica (FUNCI) ha intervenido en la identificación, documentación y estudio de los bienes señalados en las rutas, así como en el diseño de los recorridos y en la elaboración de los contenidos informativos, a partir del inventario “All Andalus” que viene desarrollando desde hace años. De esta forma, se garantiza que las rutas ofrezcan una visión histórica y patrimonial de calidad e interés para el visitante que decida recorrer sus más de 2.000 kilómetros.

Rutas toledanas: La capital de la Marca Media, Tulaytula
El punto de partida es Toledo, la antigua medina de Tulaytula, capital cultural de la Marca Media andalusí. La ruta I, “La medina de Tulaytula” es un circuito urbano de 26 kilómetros que recorre la ciudad histórica a través de la Puerta de Bisagra, la mezquita de Bab al-Mardum, el Convento de Santa Fe, el Alcázar, diferentes iglesias de origen medieval, el Taller del Moro, la sinagoga de Samuel ha-Leví, los Baños de Tenerías, el Puente de Alcántara y la antigua almunia de al-Ma’mun.
La ruta II, “De Toledo a Talavera. Medinas en el valle del Tajo”, amplía el foco hacia el oeste siguiendo el río Tajo hasta Talavera de la Reina, pasando por enclaves como el castillo de Oreja, Maqueda, el castillo de Villalba, diversas atalayas (Segurilla, El Casar y Mejorada) y la ciudad de Vascos, ejemplo de medina andalusí despoblada. Por su parte, la ruta III, “Del monacato dimmí a la defensa de Tulaytula”, incorpora conjuntos monásticos como Santa María de Melque y San Pedro de la Mata, además de fortalezas como Peñas Negras y Almonacid, que ilustran la transición entre comunidades cristianas arabizadas y el refuerzo defensivo del entorno de Toledo.
El dominio de las Órdenes Militares en La Mancha
El itinerario IV, “Del paisaje andalusí al dominio de las órdenes militares”, une las provincias de Toledo, Ciudad Real y Albacete y se centra en el corredor histórico entre Toledo y Córdoba. A través de castillos como Peñarroya, Rochafrida, Alhambra o La Estrella, y recursos como el Museo del Azafrán, la ruta muestra cómo los territorios andalusíes pasaron a manos de órdenes militares cristianas, especialmente la de Calatrava, sin romper del todo las continuidades en el uso del espacio agrario ni en determinadas soluciones constructivas.

La ruta V, “Omeyas, almohades y calatravos en la Mancha”, ya íntegramente en Ciudad Real, se articula en torno a Calatrava la Vieja, Alarcos y una serie de castillos -Miraflores, Doña Berenguela, Caracuel, Salvatierra o Eznavejor- que resumen la sucesión de poderes: control omeya y califal, presencia almohade y, posteriormente, consolidación de la orden de Calatrava. La gastronomía aparece vinculada al itinerario a través de productos como las berenjenas de Almagro, incorporadas como elemento cultural asociado al territorio.
Coras, Marca Media y organización del territorio
Las rutas no solo enlazan monumentos aislados, sino que reproducen la estructura administrativa y defensiva de al-Ándalus en el espacio que hoy ocupa Castilla-La Mancha. La ciudad de Tulaytula (Toledo) fue capital cultural y centro de la Marca Media, la franja fronteriza que conectaba el valle del Tajo con otros poderes peninsulares. Desde allí se proyectan los itinerarios dedicados a medinas del Tajo y a la red de castillos y fortalezas que controlaban el corredor hacia Córdoba.
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Otras rutas permiten aproximarse al sistema de coras, divisiones territoriales que agrupaban comarcas alrededor de una medina. La cora de Santaver, con capital en Šantabarīya, articulaba buena parte de la actual provincia de Cuenca y parte de Guadalajara. La cora de Tudmir, por su parte, se extendía por la actual región de Murcia, la provincia de Alicante y parte de Albacete, donde se insertan enclaves como Chinchilla de Montearagón, Alcalá del Júcar o la alquería de La Graja.
En la franja norte, las rutas de Guadalajara se sitúan en el noreste de la antigua Marca Media, en un territorio donde la red de atalayas y la explotación de las salinas explican la combinación de objetivos militares, fiscales y productivos que caracterizó a muchos espacios de frontera andalusíes.
Visita imprescindible: La Mezquita de Tornerías en Toledo
En pleno corazón del casco histórico de Toledo, la Mezquita de Tornerías condensa más de un milenio de historia en un espacio sorprendentemente íntimo. Levantada entre los siglos IX y X, en el antiguo arrabal de los Francos, surgió rodeada de zocos y talleres, junto al bullicio de bruñidores y cambiadores que daban vida comercial a la ciudad andalusí. Esa vocación urbana y artesana sigue muy presente hoy.
El edificio, de planta cuadrada, organiza su interior en tres naves y nueve compartimentos delimitados por cuatro columnas centrales. Las bóvedas vaídas y los arcos de herradura en ladrillo, de proporciones muy variadas, dibujan un paisaje de luces y sombras que invita a recorrerlo despacio, mientras el mihrab, situado en el muro sur, recuerda su función original como lugar de oración.

Su rasgo más singular es la existencia de dos plantas, consecuencia del desnivel del terreno. Desde la plaza del Solarejo se accede directamente a la antigua sala de oración, mientras que por la calle Tornerías se llega al nivel inferior, donde se conservan cuatro arcos de herradura en piedra que formaron parte de un edificio basilical visigodo anterior. Es, en cierto modo, una mezquita construida sobre otra memoria.
Hoy, la Mezquita de Tornerías alberga el Centro Regional de Artesanía y la Oficina de Promoción Turística de Castilla-La Mancha, y se prepara para acoger un espacio de trabajo artesanal que conecte tradición e innovación. Puede visitarse de martes a sábado y festivos de 10:00 a 15:00 y de 16:00 a 18:00 horas, y los domingos de 10:00 a 15:00 horas; los lunes permanece cerrada.
