20/12/2021 / 18:37
PACO CAMPOS


Imagenes

El alma de las rondas regresa a Torija recuperando el entusiasmo de sus inicios

Los vecinos de Torija estaban muy contentos. Suena trivial, pero el hecho de que se vuelva a celebrar su tradicional certamen de rondas navideñas, tras el parón del año pasado por el Covid, fue más que suficiente para  que cerca de 2.500 personas dieran color a una de las grandes referencias de la tradición con mayúsculas de la provincia.

FOTOS: RAFAEL MARTÍN SOLANO


Durante la tarde del pasado sábado han sonado por las calles de la localidad torijana esas coplillas que entonaban nuestros tatarabuelos  por Navidad en el recuperado XXXI Certamen de Rondas Tradicionales, tras el parón obligado por la pandemia. “Una celebración como se merecía, que ha regresado con más ilusión y muchas ganas”, valora el alcalde de la localidad, Rubén García Ortega.


    Sin embargo, la situación sanitaria ha obligado a ser prudentes y este año se ha reducido el número de participantes a cinco, para poder ocupar la iglesia como procede. “La gente lo ha entendido. Hemos logrado, pese a todo, tener un certamen más reducido pero de la misma calidad”, añade el edil. 

Recuperación de la calle
A las 17.30 horas se desarrolló  el pregón del periodista Juan Solo. “Con él, la Ronda de Torija y  con la Asociación Barbacana empezó todo. Forman parte de nuestra historia”, resalta el primer edil. Tras el certamen propiamente dicho, se ha recuperado  también la parte de la calle, que estuvo abierta a todo el mundo que quiso, que respetó escrupulosamente la distancia de seguridad, con mascarillas. 
    No faltó la ronda de calle, y durante la misma, la degustación de chorizo al vino, migas y un caldito caliente.


    El premio es muy sencillo, una zambomba. Pero no un instrumento cualquiera, sino un símbolo, fabricado por el zambombero Félix Nolasco, experto en el estudio y recopilación de piezas tradicionales usadas durante siglos por las rondallas en la provincia. 
    Para los que toman parte hace ya 32 años en este encuentro, el simple hecho de ganar en uno de los certámenes más importantes de música tradicional que se celebran en España, y que en 2019 contó con la asistencia de 7.000 personas, gracias al recital que ofreció el Nuevo Mester de Juglaría, es un motivo de orgullo. 


    Normalmente los aspirantes a  ocupar una plaza en el altar de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción para participar en esta Fiesta de Interés Turístico Regional suelen duplicar las vacantes disponibles, que son diez. Este año, comenta el alcalde de Torija, Rubén  García Ortega, el Ayuntamiento ha decidido reducir a la mitad las rondas, con el objeto de que se acortara la duración del evento para minimizar el riesgo sanitario.
    Y es que el primer edil confirma y sella esa sensación que año tras año sienten los músicos: “Solo poder participar es un prestigio, no sólo por ganar, sino por el ambiente y el hecho de tomar parte en el certamen por excelencia que representa la recuperación de la tradición de la ronda”. El vencedor, la Zambombada de Colmenar de Oreja, se llevó una zambomba conmemorativa del festival, realizada por Félix Nolasco, uno de los más prestigiosos zambomberos de la región, 120 euros y un jamón. Los segundos y terceros clasificados, una huesera, castañuelas, 120 euros y el jamón. 


    Un premio bien merecido porque, según valora el regidor torijano, Rubén García, “se trata de una tradición que viene desde Madrid y que tiene un toque distinto a la alcarreña, con una excelente instrumentación acompañado por una gran calidad vocal”.
    También dieron la talla la Ronda Villa de Salmerón, la Ronda de Torija, Coros y danzas Sherezade (Fuensalida,Toledo) y Aldea Folk, de Aldeanueva de Guadalajara. 
    Tras el evento, los vecinos se trasladaron a la plaza para degustar el tradicional caldo, migas y chorizo, todo ello regado con buen vino alcarreño. En el escenario habilitado actuó la ronda de Talavera de la Reina, ganadora de la cita de 2019, como es tradición, e improvisaron intervenciones el resto de las que formaron parte del elenco. 


    
Pregón
El pregonero fue en esta edición el periodista Juan Solo, quien en un discurso improvisado dio las gracias al alcalde, Rubén García Ortega, a la localidad de Torija y al Ayuntamiento por contar con él de nuevo, después de sus diversas participaciones en los años 90, en los inicios del certamen, y con motivo del XXV aniversario. “Es un honor que confíen en mí de nuevo”, señaló. 
    En su pregón hizo un repaso sobre los inicios de este singular evento, porque “la Navidad en Torija no sería tal sin las rondas”. Recordó cómo se recuperó la esencia de las rondas tradicionales, “en las que el instrumento más elaborado era la zambomba”. Se empezó a trabajar en traer al presente “algo más tradicional, más pegado al pueblo”. Fue cuando se comenzó a explotar al máximo materiales tales como una simple botella de anís, con los que, con una buena voz, se podía entonar una tonadilla perfecta, poniendo de relieve el trabajo que el etnógrafo, José Antonio Alonso, y su grupo, ha venido realizando para recuperar la esencia tradicional, aseveró.


    Cencerros, almireces, cascabeles, cucharas, hueseras… cualquier cosa servía para hacer una buena ronda. La del Alamín ganó en 1990 el primer certamen, “de forma indiscutible, con una calidad de un grupo casi profesional”, señaló, con la famosísima tonadilla de El Torico. A principios de los 80, una grabación que hicieron en una cinta de cassette “ya suponía un punto de no retorno”. 
    Esta tradición tomó aún más impulso a raíz de los jóvenes de la Asociación Barbacana, que tenía  una rondalla que participaba en los primeros certámenes de Diputación, y que desde entonces ha sido el alma mater del evento. Ellos, con su inquietud cultural y social, detectaron la necesidad que había de compartir y estar en la calle en Navidad, un logro del cual este colectivo es el garante desde entonces, remarcó Solo. La tradición, entre los años 80 y 90 estaba aflorando de forma muy intensa,  rememoró, con eventos como las migas de Jadraque, el concurso del vino de Horche o la Feria de San Matías de Tendilla. 

Ilusión sin precedentes
Ese primer año, 1990, se salió a la calle con una ilusión inusitada. Los vecinos, al refugio de los soportales, saboreaban las migas, el vino, el caldo y el chorizo, también a vino, con el protagonismo del tañido de los útiles e instrumentos musicales que diseñaban acompañados por las voces esas rondas. “Por entonces Torija tenía 400 habitantes y en esa primera edición se reunieron 3.000 personas que caldearon con bidones llenos de lumbre la friolera tarde de diciembre”, incidió. 


    Treinta y dos años más tarde, cinco rondas se dieron cita en la iglesia parroquial, después de que el Covid les dejara sin su principal tradición: “El año pasado, la Navidad sin rondas fue menos Navidad”, dijo el periodista ante una iglesia parroquial repleta de vecinos que oportunamente guardaban distancia y mascarilla. Para finalizar su improvisada alocución felicitó la Navidad a los presentes. 
 


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