El Buero protagonizó el concierto que nos transportó a la música que se hacía hace medio siglo

26/04/2026 - 11:24 Paco Campos

El público asistente ayer por la tarde al Buero Vallejo sintió algo especial. Allí se celebró, en el marco de una sala más propia de eventos escénicos tradicionales que de rock, el recital a cargo de Mind2Mode, formación multicultural compuesta por músicos del Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. La banda lleva dos décadas deleitando los oídos de los nostálgicos de la música de los 80, en concreto, con canciones de Simple Minds, Depeche Mode y U2. 

Muchos de los que allí estaban, en una sala a rebosar, superaban los 60 años. Hace casi medio siglo que ya escuchaban sus canciones. Se vieron sin pretenderlo envueltos en la magia de su música. Secuenciada con los acordes y la cadencia de una guitarra (Sander Brandsen), un sintetizador (Simon Hayward), una batería (Dustin Sander) y una voz (Steve Hempton) que se adaptaba a la perfección a la de Jim Kerr, Bono o Dave Gahan, según turno, les transportó a un pasado nostálgico, que no se volverá a repetir.

Sin embargo comprobaron que la magia existe, que hay una banda con cuatro músicos de su edad que les llevó de la mano a aquellos paisajes sonoros que bailaban en sus discotecas de referencia. Por aquel entonces, unos bailaban la música funk de Michael Jackson junto a lo más alternativo y novedoso de la escena nacional e internacional; otros, estacionados en los templos new wave más alternativos de la capital, danzaban al son hipnótico y siniestro de The Cure o el tecno de Soft Cell. 

Parecía increíble, pero se logró. Hijos, padres y abuelos con una sola voz, de pie, dejando los asientos plegados a sus espaldas, manos en alto y saltando, corearon composiciones como Sunday Bloody Sunday (U2); I Just Can´t Get Enough (Depeche Mode) o Alive and Kicking (Simple Minds). Son bandas que, por otra parte, siguen en activo, pero que muchos de ellos han dejado de seguir porque el tiempo pesa. Hubo regalos sorpresa para todos: Shout (Tears for Fears); Don´t go (Yazoo) o Tainted Love (Soft Cell), con guiños a Walk on the wild side (Lou Reed).

La nostalgia del pasado quedó atrás durante dos horas y media. Sintieron aquellos primeros bailes, aquellos acordes novedosos, extraños, que llegaban de una Unión Europea a la que aún no pertenecíamos. Los que procedían de aquellos discos que, los más avezados, lograban importar del mercado común porque algunos de ellos no se podían hallar en España. Sintieron las estrecheces de los pantalones de pitillo, gomina, calcetines blancos, zapatos de chúpame la punta; camisas negras, pelos cardados, flequillos interminables, buguis, olor a laca, a Varón Dandy o Don Algodón.

A todas esas personas que vestían sus ropas variopintas, hace 46 años, unió ayer esos sones que los chicos y chicas de ahora llaman Vintage. Echando cuentas ellos ven a Depeche Mode tan clásicos como nosotros veíamos a Elvis Presley.

Es la vida, así sigue y así nos habla.