El Cristo Resucitado ilumina las calles de Guadalajara en el Domingo de Pascua

05/04/2026 - 15:11 Paco Campos

La procesión del Cristo Resucitado recorrió este domingo las calles de Guadalajara y culminó, con júbilo pascual, una Semana Santa intensa y sentida. Fue la cima del año litúrgico, el triunfo de la vida sobre la muerte, el día en que la fe transforma hasta la iglesia más humilde en un canto a la redención.

FOTOS: RAFAEL MARTÍN SOLANO

Organizada por la Junta de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Guadalajara, la comitiva partió desde la iglesia de Santiago Apóstol con la imagen titular del Resucitado -adquirida por la propia Junta- y concluyó en la Concatedral de Santa María. Por el camino se rezó el Vía Lucis y se vivió el momento más emotivo: el Encuentro entre la Virgen de los Dolores y su Hijo resucitado a las puertas del templo, una tradición recuperada que cada año emociona a cuantos la presencian.

Al llegar, los hermanos mayores de la Junta presentaron las ofrendas en la Solemne Eucaristía de Resurrección que siguió al acto procesional, presidida por el vicario general diocesano, Agustín Bujeda. Los cofrades, ataviados con los hábitos de cada hermandad, formularon las peticiones. El Coro Novi Cantores envolvió la celebración con sus voces, mientras el Cirio Pascual, encendido en la Vigilia, brillaba como símbolo de esa luz nueva de Cristo que acompañará a los fieles hasta la Ascensión.

La Real Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, desde San Nicolás el Real, aportó su honda devoción mariana. Junto a ella, la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, desde la Concatedral, acompañó a su Virgen. La Cofradía de la Pasión del Señor, desde Santiago Apóstol, sumó su tradición penitencial y el redoble inconfundible de sus tambores.

La Cofradía de la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno, también desde San Nicolás, reforzó la presencia nazarena.

La Cofradía del Cristo Yacente del Santo Sepulcro, desde la Concatedral recordó el sepulcro ya vacío. La Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Esperanza Macarena, desde Santiago imprimió su colorido andaluz. Y la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz, desde San Ginés, cerró el círculo con la imagen del Crucificado convertido ya en Victorioso.

Silencio respetuoso, marchas procesionales y cantos se entretejieron en un ambiente que elevaba el espíritu. Los hábitos y escapularios de todas las hermandades formaron un mosaico de colores que reflejaba la unidad de la religiosidad popular alcarreña. Autoridades civiles y religiosas acompañaron el acto, entre otras, la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, junto a miembros de la Corporación Municipal; la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano; el presidente de la Diputación, José Luis Vega; así como diputados nacionales, regionales y provinciales.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, esta celebración pone fin a una Semana Santa sostenida por el esfuerzo callado de cofradías y hermandades durante todo el año.