El Espacio Cultural El Molino late con la tradición del Certamen de Villancicos de Almonacid de Zorita
La magia de la Navidad ha vuelto a encontrar su refugio en el Espacio Cultural El Molino, un escenario que en la tarde de este viernes demostró su capacidad única para generar una comunión extraordinaria entre artistas y público. El certamen, organizado por la Rondalla Villa de Almonacid con la colaboración del ayuntamiento, la Asociación de Mujeres y la asociación Tercera Joven, logró un lleno absoluto en una jornada dedicada a preservar las raíces musicales de La Alcarria.
El alcalde de Almonacid, José Miguel López, fue el encargado de abrir institucionalmente una velada que comenzó con la actuación de la Escuela Municipal de Música de Albalate. Bajo la dirección de Manuel Fuentes, catorce niños de entre cinco y siete años —la cantera esencial de la comarca— interpretaron piezas como Burrito Sabanero o A Belén, esta última compuesta por el propio Fuentes hace más de un cuarto de siglo. El director subrayó la importancia de mantener estas escuelas para que "surjan nuevas vocaciones" y la tradición no se pierda.
Cuatro décadas de música tradicional alcarreña
El relevo en el escenario lo tomó el grupo Albazor, formación de Albalate de Zorita que desde 1980 se dedica a la recuperación del folk castellano. Con una trayectoria de más de cuarenta años, el grupo encandiló al auditorio con temas como Los tres Reyes o El Arroró, demostrando por qué son un referente en la conservación de seguidillas, mayos y jotas.
El broche de oro lo puso la anfitriona, la Rondalla Villa de Almonacid. La agrupación, que hunde sus raíces en la antigua Ronda del Tío Gazapera, brilló especialmente gracias a las voces solistas de Eva de la Parra y Manuel Toledano "Tole", definidos por la dirección como "el alma de la Rondalla". Durante la actuación, la poetisa local Carmen Burgueño aportó el matiz literario de la tarde con la declamación de una obra propia sobre la vida de la Virgen.
La jornada no solo fue musical, sino también de reconocimiento. El ayuntamiento obsequió a los grupos participantes con un jamón antes de dar paso a la interpretación conjunta de villancicos populares, coreados por todo el auditorio. El encuentro concluyó con una merienda de hermandad en El Casón del Conde de Saceda, consolidando al Espacio Cultural El Molino como el corazón emocional de la Navidad almonacileña.






