El Hospital se consolida como referente regional en el trasplante alogénico de médula ósea

05/06/2026 - 19:56 M.T.A

 El servicio de Hematología ha experimentado un gran avance en el último año.

El Hospital de Guadalajara ha realizado seis trasplantes alogénicos de médula ósea –con células madre procedentes de un donante– en 11 meses. El primero fue el 18 de junio de 2025, tras años de trabajo, formación y mucha implicación de los profesionales del servicio de Hematología, de la dirección del hospital y del Sescam que convirtieron en 2025 al Hospital de Guadalajara en un centro de referencia de Castilla-La Mancha, pues es el único centro de la región que realiza este tratamiento. Y además lo hace siguiendo un protocolo basado en unos exigentes estándares de calidad a nivel europeo: la acreditación JACIE (Joint Accreditation Committee ISCT-Europe & EBMT), que solo está implantada en el Hospital de Guadalajara.

Este primer tratamiento abrió el camino a los siguientes sumando experiencia, confianza y el objetivo de continuar creciendo e incrementando las posibilidades de trasplante con donantes no emparentados. Los cuatro primeros realizados fueron con un donante familiar idéntico y los dos últimos han sido con donantes haploidénticos –no idénticos al 100 por cien-, y todos ellos se han desarrollado sin complicaciones relevantes. Así que el objetivo es dar un paso más y realizar trasplantes con donantes no emparentados, procedentes del Registro Español de Donantes de Médula Ósea-REDMO, o incluso puede llegar a nivel europeo o mundial, pero para llegar ahí tienen que haber realizado 10 trasplantes. La perspectiva es positiva y clara, pero sin prisa. “Hay que hacer bien las cosas, hay que consolidar y fortalecer lo que estamos haciendo”, dice la jefa de servicio de Hematología del Hospital de Guadalajara, Dunia de Miguel.

Dunia de Miguel: “Ha sido un año vertiginoso y maravilloso por todo el crecimiento que ha desarrollado el servicio de Hematología”

La  doctora asegura que este año ha sido “vertiginoso y maravilloso” por todo el crecimiento que han desarrollado en el servicio con el trasplante alogénico y con las terapias avanzadas. Resalta también el “crecimiento exponencial” que ha tenido el servicio de transfusión y que ha sido un “apoyo fundamental” para alcanzar todo lo logrado. “Hemos tenido una enorme suerte porque a nivel de servicio hemos crecido bastante y todo el mundo ha tenido un gran compromiso; y, a nivel de hospital, también hemos podido constatar que esa implicación y esos compromisos sobre el papel se han materializado en que hay grandes profesionales con enormes ganas de hacer cosas nuevas a pesar de la sobrecarga de trabajo que todos tenemos”. Asevera que ha sido “muy enriquecedor”, descubrir que detrás de todos estos servicios “siempre hay gente que está ilusionada y quiere trabajar por el paciente”.  Agradece a la dirección del hospital y a la Junta de Castilla-La Mancha que creyeran en ellos cuando en 2018 llamaron a su puerta con un proyecto “que a nivel de recursos humanos ha sido una inversión, pero todo aquello que invirtieron está redundando en beneficio de los pacientes”.

 

Un largo proceso

Fue en 2018 cuando el servicio de Hematología del Hospital de Guadalajara decidió dar un paso más y realizar trasplantes alogénicos. Hasta entonces y desde 2009 realizaba trasplantes autólogos –con células madre del propio paciente– de médula ósea, del que realizan unos 30 al año. Ha sido un trabajo “largo”, como señala la jefa de servicio. Empezó con la presentación de una memoria, una solicitud y la descripción de los medios necesarios, “que es lo más complejo”. También tuvieron que presentar documentación a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, al Ministerio de Sanidad y a Europa. En 2021 les dieron la acreditación para poder realizar el trasplante, pero faltaban los recursos materiales, que “son los más costosos, y lo que ha hecho que se parase un poco todo el desarrollo”. A nivel práctico, hematólogos de Guadalajara fueron a hospitales de referencia a nivel nacional para actualizar su formación. En el propio hospital, realizaron un curso de formación para todas las categorías –farmacéuticos, residentes, médicos, auxiliares, enfermeras– al que se apuntaron más de 60 personas y en el que contaron con el testimonio de la responsable de la Unidad de Trasplante del hospital Puerta de Hierro de Madrid, con 20 años de experiencia, que les sirvió para darse cuenta de que ya era una realidad, de que siempre hay una primera vez, y de que solo era cuestión de acumular experiencia y confianza, porque todos tenían dentro la formación suficiente.

Cuando decidieron dar el paso para incorporar este nuevo tratamiento, consultaron con el Hospital de Albacete, ya que era, junto al de Guadalajara, los dos únicos de la región que realizaban los trasplantes autólogos, que era un paso previo y necesario para seguir avanzando hacia el alogénico. Fue el hospital alcarreño el que se lanzó a realizar el primer trasplante de este tipo. De Miguel asegura que este proyecto nació de la “necesidad”, pues cuando mandaban a pacientes de Guadalajara a otros centros los tiempos de espera eran largos; y también de la “oportunidad”, pues Castilla-La Mancha era una de las tres comunidades autónomas del país que no realizaba este tratamiento.

 

Un hospital de referencia

En el XXIV Congreso Regional de Hematología y Hemoterapia de la Sociedad Castellano-Manchega (SCMHH), celebrado a finales de abril en Sigüenza y que reunió a más de 150 especialistas, expusieron cómo se habían desarrollado cada uno de los trasplantes, en los que no han tenido ninguna complicación importante, y que les sirvió para poner de manifiesto el buen trabajo realizado como aval para tratar a pacientes procedentes de otras provincias y ganarse la confianza de sus compañeros. Solo uno de los seis trasplantes realizados ha sido a un paciente de fuera de Guadalajara.

 “Es un procedimiento muy complejo y nosotros no teníamos experiencia, es evidente, pero todo el mundo ha empezado así”, dice la jefa de servicio de Hematología, que insiste que ofrecen al paciente lo mismo que en cualquier hospital de referencia de Madrid o de otra región, pero en su propia comunidad; “y con la ventaja de que nuestros compañeros que nos derivan pacientes nos conocen del trasplante autólogo y tenemos mucha facilidad de acceso”.

 Con el objetivo de facilitar la llegada de pacientes de otras provincias han contactado con la Asociación Española contra el Cáncer de Guadalajara para que todos los familiares o acompañantes de estos pacientes, durante el proceso de ingreso, que suele ser de un mes, dispongan en la ciudad de un alojamiento turístico, respaldado por la asociación. Además, disponen de un plan de calidad con el que realizan encuestas de satisfacción para incorporar las mejoras que transmiten los pacientes y sus familiares e ir mejorando día a día.

El tratamiento

El trasplante alogénico de médula ósea no es un trasplante de órgano sólido, sino una transfusión de células. El paciente tiene que ingresar una semana antes del día del trasplante y se somete a una quimioterapia a altas dosis que elimina todas las células de la médula ósea y todo su sistema inmunitario. El día del trasplante, el denominado día cero, se le infunden las células madre del donante. A partir de ese momento comienza un periodo de aplasia en el que el paciente no tiene defensas, ni glóbulos rojos, ni plaquetas. “Es un periodo complicado porque puede haber complicaciones infecciosas serias”, matiza De Miguel, que suele durar entre 12 y 14 días hasta que las células del donante “prenden en esa médula ósea vacía y empiezan a resurgir como células sanas”, y todo su sistema inmune se tiene que “resetear”, como suelen decir, que supone que “tiene que volver a funcionar de cero”.

 La doctora precisa que la complejidad del trasplante alogénico radica en que las células que recibe el paciente proceden de una fuente externa al propio paciente, por lo que el sistema inmune lo reconoce como extraño y lo va a intentar rechazar, por lo que es preciso utilizar fármacos inmunosupresores “para controlar ese sistema inmune y que no estropee las células del donante”. Durante este tiempo, el paciente está en una unidad de aislamiento.

 Una vez que reciben el alta tienen que someterse a controles periódicos. Los pacientes pueden hacer vida “normal”, según su “estado funcional”. La jefa de servicio apunta que lo que más “les limita” es la anemia. También tienen que llevar mascarilla y evitar reuniones o aglomeraciones en espacios cerrados.

Una evaluación rigurosa

Este trasplante está indicado para pacientes con síndromes mielodisplásicos, leucemias agudas y linfomas refractarios en recaída. “El paciente tiene que tener un buen estado general; no tener ninguna comorbilidad limitante; se evalúa y se valora mucho su estado a nivel cardiológico, a nivel respiratorio, que no tenga limitaciones, que no tenga oxígeno, que no haya tenido muchas neumonías que haya debilitado o incapacitado su capacidad pulmonar, que el hígado esté bien... Hay una serie de ítems que nosotros evaluamos. Tenemos unas escalas y se evalúan todas esas situaciones del resto de órganos, no solo de la enfermedad hematológica”.

 La edad es un factor “muy limitante”, pues no realizan trasplantes a las personas mayores de 70 años por el alto riesgo de mortalidad. De ahí la importancia de seleccionar “muy bien” tanto al paciente como al donante. 

En la consulta de pretransplante se realiza una evaluación rigurosa y exhaustiva también del donante, valorando que sea una persona sana y su edad. “Si tiene un hermano de 60 años, aunque sea idéntico, pero tenemos un hijo o un sobrino de 30 años, preferimos al sobrino o al hijo frente al hermano de 60. Es un procedimiento complejo en el que hay que evaluar muchos ítems, pero para buscar siempre el más idóneo”. El paciente siempre recibe un informe pormenorizado y personalizado del procedimiento y de los riesgos y el éxito que conlleva, y es este el que toma la última decisión.

El primer paciente: Un año “duro”, pero “cada día mejor”

Miguel Ángel fue el primer paciente al que se realizó el trasplante alogénico en el Hospital Universitario de Guadalajara el 18 de junio de 2025 para curar un linfoma. Cuando está a punto de cumplirse un año, asegura, que ha sido “un poquito duro” por las continuas revisiones y visitas al hospital, pero gracias a este trasplante  ha podido conocer a su nieta. Junto a su esposa, Gema, deja claro que cuando les dijeron que podían hacer el trasplante en Guadalajara, en ningún momento dudaron. La profesionalidad y la confianza que le había transmitido el equipo de Hematología durante toda la enfermedad fue clave para que no tuvieran dudas.

Gema señala que fue una oportunidad, ya que les permitió tener mayor comodidad y cercanía respecto a su domicilio durante todo el proceso, “ya que es muy duro”.  Dice que el equipo de Hematología se ha convertido casi en su familia. “No podemos decir nada malo del equipo de Hematología, porque es que son maravillosos”. En él incluyen a todos los profesionales con los que han tratado en los diferentes servicios del hospital, tanto profesionales médicos y de enfermería, como personal de limpieza. Entre ellos destacan a las doctoras Alba y Marta. “En todo momento nos hemos sentido súper bien atendidos. Muy queridos, y no solo él”.

Una de las cosas que más ha valorado en este proceso Gema ha sido la cercanía y “el abrazo” de las doctoras cuando lo han necesitado. El trasplante ha sido la “parte final” de un periodo de  ingresos, pruebas y tratamientos que comenzaron en Medicina Interna hace más de dos años y siguieron con un diagnóstico certero y rápido en Hematología. Hoy está curado del linfoma, y aunque tiene que convivir día a día con ciertos efectos secundarios del trasplante, como ya les advirtieron, asegura que “está cada día mejor”. Disfruta de su familia y de uno de sus hobbies que es montar en moto.