El Lavadero de la Fuente Ongil revive bajo 8.000 kg de tierra
Cendejas de la Torre recupera este elemento patrimonial
Cendejas de la Torre, situado a una altitud de 972 metros y a 69 kilómetros de la capital, ha sido testigo de la recuperación de su memoria histórica. Su término municipal, de 14,27 km², atesora una red de cuatro lavaderos que definen su identidad; sin embargo, el estado de conservación de estos varía drásticamente. Mientras el lavadero público municipal y el de las Fuentes de Atrás (restaurado este mismo 2024) lucen en perfectas condiciones, otros como el de la Yesería la Torreña y el de la Fuente Ongil permanecían en el olvido.
El foco de atención se sitúa ahora en el Lavadero de la Fuente Ongil. Situado a unos 2,5 kilómetros de la Iglesia de la Asunción, este enclave se encontraba prácticamente desaparecido bajo capas de escombros. El pasado octubre, una intervención manual llevada a cabo por Antonio Sánchez y Pablo Fortea logró desenterrar la estructura. El esfuerzo fue titánico: se extrajeron cerca de 8.000 kilogramos de tierra para liberar este espacio de la colmatación sufrida durante décadas.
Construido originalmente en 1944, el conjunto destaca por su funcionalidad. El lavadero, una estructura de hormigón en masa de 17,16 m², cuenta con una pila de 6.000 litros de capacidad alimentada por gravedad desde la fuente homónima. La Fuente Ongil, también de hormigón y con un remate superior curvilíneo donde aún se lee la fecha de construcción, canaliza el agua a través de dos caños metálicos hacia un pilón que regula el caudal. Presenta un cuerpo principal de planta rectangular y alzado frontal con remate superior curvilíneo, en el que se dispone una inscripción grabada en el paramento que indica la fecha de construcción del conjunto, año 1944. En su frente se alojan dos caños metálicos empotrados en la fábrica, que permiten la salida continua del agua procedente de la captación subterránea o manantial canalizado, vertiendo al pilón inferior de acumulación y uso. Dicho pilón, de sección rectangular y borde perimetral elevado, actúa como elemento de almacenamiento y regulación, garantizando un caudal constante hacia el lavadero contiguo mediante una conducción a cielo abierto, configurando así un sistema hidráulico funcional y sostenible.
Pese al hallazgo, el estado de conservación es crítico. La comunidad local subraya la necesidad de una implicación directa de las administraciones para una recuperación integral que incluya la estabilización de paramentos y la restitución volumétrica. Restaurar el Lavadero de la Fuente Ongil no es solo un acto de ingeniería civil, sino un paso esencial para reforzar la identidad paisajística y la memoria colectiva de los vecinos de Cendejas de la Torre.