El nuevo Plan del Casco Histórico pretende que la gente vuelva a vivir al centro de Guadalajara
La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha presentado hoy el nuevo Plan del Casco Histórico, que técnicamente se denomina Plan Especial de Reforma Interior y Mejora (PERIM), Junto al segundo teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Alfonso Esteban; el urbanista y encargado de la dirección del plan José María Ezquiaga; la jefa del Área de Urbanismo, Blanca Causapié y el jefe de Servicio de Urbanismo, César Gismera.
Este plan, que está previsto que en la primera Junta de Gobierno de junio del Ayuntamiento se acuerde el inicio del procedimiento de información pública, tiene como objetivo fundamental, tal y como ha señalado la alcaldesa, que la gente vuelva a vivir al centro de la ciudad. Y todo ello, “manteniendo la esencia y la originalidad del centro, adaptado a las nuevas necesidades y, al mismo tiempo, consiguiendo dinamismo”.
"En primer lugar hay que conservar todo lo que es el patrimonio cultural y monumental que tenemos, y en segundo lugar hay que conseguir el dinamismo de la actividad comercial, que no puede decaer, y en cuarto lugar que la gente viva en el casco histórico".
Guarinos ha insistido en el “compromiso firme y la determinación” del equipo de Gobierno actual para actuar y recuperar la vida en el casco histórico, y ha recordado la actividades que han llevado a cabo con este fin, de índole cultural y social, de servicios públicos, turísticas, de apoyo a la actividad comercial, en materia de vivienda, la compra del edificio de Correos, los proyectos del Alcázar Real, el nuevo recorrido de los encierros, o la puesta en marcha del campus universitario.
Este segundo Plan del Casco Histórico de la ciudad de Guadalajara amplía el ámbito de aplicación, flexibiliza la normativa para facilitar la construcción de los solares que están vacíos, contempla unidades de actuación “más sencillas y simples” para que se desarrollen más fácilmente, tal y como ha explicado Esteban, con el objetivo de revitalizar esta zona, pues ha precisado que en los solares que están vacíos “caben miles de viviendas” que pueden ser una oportunidad para el casco hasta que llegue la aprobación del Plan de Ordenación Municipal.
Ezquiaga ha detallado el proceso seguido hasta llegar al momento actual, en el que hubo una fase previa de escucha de los actores, que dio paso a la elaboración del plan y próximamente continuará con el inicio del proceso de participación pública. En su análisis de la realidad del centro, según Ezquiaga, se ha visto que el centro de Guadalajara “no está anquilosado”, como ocurre en otras ciudades, y que entre 2017 y 2022 se concedieron 142 licencias de obra mayor; y ha apuntado que el comercio “aún sigue teniendo presencia”. También han detectado que viven menos jóvenes y más mayores de 64 años que en el conjunto de la ciudad.
El desafío, por tanto, ha dicho, es que el centro sea “un espacio vivo”, compatibilizándolo con la conservación de los numerosos monumentos que hay en la ciudad.
El ámbito de aplicación del plan se ha delimitado en cuatro zonas, sobre las que se han señalado varias actuaciones. En el denominado Triángulo Central se señala la necesidad de que haya más actividad privada y rehabilitación; en la zona Sur se precisa que hay que reforzar la centralidad, renaturalizar el paisaje urbano y se cita también la plaza de toros. En la zona Oeste se refiere también a la regeneración urbana y la cualificación del espacio público; y en la Este, se señala su vocación residencial y la mejora de la vivienda.
Ezquiaga se ha referido también a la modificación de las ordenanzas que se ha realizado, apartándose por primera vez de las del plan de 1999, “en la línea de simplificación, flexibilización, clarificación”, y a la actualización de la cartografía, que ahora es completamente digital. Ha señalado además que ha habido cambios en la catalogación con la incorporación de seis edificios y la retirada de 32 del catálogo.
Causapié, por su parte, ha señalado que el procedimiento de este PERIM es “más sencillo” que la modificación de un plan de ordenación, pero su tramitación podría prolongarse dos años.
Una vez que el documento salga a información pública habrá 45 días para que se presenten alegaciones. También será el momento de iniciar el trámite ambiental y de pedir los informes sectoriales a los distintos organismos, que son los que más se podrían demorar. Antes de su aprobación definitiva por parte del Ayuntamiento será necesario disponer también del informe vinculante de la Comisión de Urbanismo del Gobierno regional.
Este plan va en la línea también del Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Ayuntamiento de Guadalajara.