El Saucedo: la villa romana que hizo del agua su centro

29/09/2026 - 15:42 Redacción

El yacimiento conserva restos de una residencia palaciega con jardín, estanque ornamental y termas.

En El Saucedo, el agua ayuda a recorrer varios siglos de historia. Primero formó parte de la representación y el ocio de una residencia rural levantada junto a las fértiles tierras del Tajo. Alimentó un gran espacio ornamental situado en el corazón de la vivienda y estuvo presente en dos conjuntos de baños privados. Siglos después, cuando parte de aquella villa perdió su función residencial y fue adaptada al culto cristiano, volvió a ocupar un lugar central gracias a la instalación de una piscina bautismal.

Los restos se encuentran cerca de Talavera la Nueva, junto al arroyo Baladíes y a unos tres kilómetros del cauce actual del Tajo. La elección del lugar no fue casual. La villa se asentaba sobre una llanura aluvial adecuada para la explotación agrícola y próxima a Caesarobriga, la actual Talavera de la Reina, dentro de un territorio comunicado por importantes vías romanas. El área protegida como Zona Arqueológica ocupa unas 3,89 hectáreas.

Hoy aquella residencia forma parte de la red de yacimientos y monumentos visitables de Castilla-La Mancha. Su apertura al público llegó en febrero de 2025 después de actuaciones de conservación y puesta en valor. En agosto de 2026 la Junta situaba ya la cifra acumulada de visitantes desde su apertura en cerca de 2.000.

 

 

Del cultivo al palacio
La ocupación de El Saucedo se prolongó desde la segunda mitad del siglo I después de Cristo hasta comienzos del VIII. La secuencia conocida se divide en tres grandes etapas. Durante la primera, entre los siglos I y II, el entorno estuvo ocupado por explotaciones rurales relacionadas con el aprovechamiento agrícola de la Vega del Tajo. Monedas y materiales cerámicos son algunas de las evidencias que han permitido identificar esta fase inicial.

El gran cambio llegó a finales del siglo III y comienzos del IV. Sobre las estructuras anteriores se construyó una residencia de mayores dimensiones y riqueza. Era el momento en el que las grandes propiedades rurales adquirían un peso creciente en la economía y las villas no eran únicamente centros de explotación agropecuaria. Podían convertirse también en lugares de residencia y representación de sus propietarios.

El Saucedo responde a ese modelo. La parte residencial, única documentada hasta ahora, se organizó alrededor de un gran espacio central a cielo abierto. La ficha de inventario regional sitúa sus dimensiones en unos 39 por 27 metros. Una galería porticada distribuía el acceso hacia las diferentes dependencias y el interior estaba concebido como jardín.

En ese espacio se encontraba uno de los elementos que mejor explica la concepción de la casa, un gran estanque o fuente ornamental. Agua, vegetación, esculturas y arquitectura formaban un escenario destinado al descanso y las relaciones sociales. La disposición del jardín convertía el centro de la vivienda en un espacio desde el que el propietario podía mostrar su posición económica.

 

 

Una casa bien preparada
Alrededor del peristilo se distribuían estancias de dimensiones y funciones diferentes. Entre ellas se encontraba el oecus, la gran sala de recepción utilizada en la vida pública del propietario. Los estudios arqueológicos han documentado también un espacio de banquete o triclinium, cuya decoración incluía molduras y cornisas de estuco con motivos de orden jónico.

La riqueza se extendía a los materiales empleados. Los pavimentos incorporaban mosaicos geométricos y figurativos, mientras que paredes, zócalos y suelos utilizaron estucos y mármol. El programa decorativo formaba parte de una arquitectura diseñada para habitar y ser contemplada. La Universidad Autónoma de Madrid ha dedicado estudios específicos a sus mármoles y elementos ornamentales.

Pero uno de los rasgos que singularizan El Saucedo vuelve a estar relacionado con el agua. Los arqueólogos han identificado dos complejos termales privados, integrados en la residencia. Los baños constituían una comodidad asociada al modo de vida de las élites romanas, pero también un espacio de sociabilidad.

Las estructuras conservadas permiten reconocer parte de sus sistemas constructivos. Entre las actuaciones recientes de restauración figura precisamente la reconstrucción y restitución parcial de los arcos del hipocausto del balneum.

Este sistema generaba una cámara bajo el pavimento por la que circulaba aire caliente para climatizar determinadas habitaciones. Los trabajos han incluido además consolidación de ladrillos, reposición de elementos estructurales y actuación sobre pavimentos de mosaico.

 

 

Del baño al bautismo
El esplendor residencial no duró indefinidamente. A partir del siglo V, El Saucedo experimentó una transformación ligada a los cambios políticos, económicos y religiosos de la Antigüedad tardía. Parte de los espacios que hasta entonces habían tenido funciones domésticas o de representación adquirieron nuevos usos.

A finales del siglo V y comienzos del VI, el salón distribuidor de las termas fue transformado en una basílica cristiana. Uno de los elementos que mejor identifica esta nueva etapa es una piscina bautismal destinada al bautismo por inmersión. El espacio donde antes el agua había estado vinculada al baño pasó así a utilizarse dentro de una práctica religiosa.

La investigación más reciente ha profundizado en esta fase y plantea que el edificio pudo desempeñar funciones parroquiales y ejercer un papel en la organización del territorio circundante. Al mismo tiempo, otras dependencias de representación fueron adaptadas como espacios de almacenamiento y transformación. Ya no era una villa palaciega, pero el asentamiento continuaba vivo.

Esa continuidad terminó a comienzos del siglo VIII. Cuando probablemente un incendio destruyó la zona de almacenes y precedió al abandono definitivo del enclave. Tras siglos de transformaciones, las estructuras quedaron incorporadas al subsuelo de la Vega del Tajo.

 

 

Los primeros hallazgos
El interés por El Saucedo es muy anterior a la arqueología contemporánea. Las referencias a hallazgos de monedas, cerámicas y mármoles se remontan al siglo XVI. Ya en época contemporánea, nuevos restos aparecieron en el entorno durante el desarrollo de Talavera la Nueva y en 1981 se localizó la piscina bautismal. La primera campaña arqueológica sistemática comenzó en 1982 bajo la participación de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid.

Las excavaciones permitieron ir definiendo progresivamente la planta de la residencia, sus distintas fases y los cambios de uso de las habitaciones. En 1995 se produjo otro avance después de que la Junta adquiriera parte de los terrenos. La investigación desarrollada desde entonces ha abordado ámbitos tan diversos como la arquitectura, los mosaicos, mármoles, cerámicas, estucos o grafitos realizados sobre recipientes.

La protección jurídica llegó en 2008, cuando El Saucedo fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica. La figura reconoce un espacio cuya relevancia no se limita a una única construcción, sino a una secuencia de ocupación que permite estudiar la evolución de una propiedad rural romana y su transformación posterior.

 

 

Abrirse al público
La investigación ha avanzado en paralelo a un proceso destinado a convertir las estructuras excavadas en un lugar visitable. Según los datos publicados por el Gobierno regional, en agosto de 2026 Castilla-La Mancha ha destinado más de 807.000 euros en los últimos años a conservación, difusión e investigación en El Saucedo.

Dentro de ese conjunto, 473.116 euros correspondieron a una intervención financiada mediante fondos europeos. Los trabajos han permitido restaurar estructuras arqueológicas y mosaicos, intervenir sobre el sistema de hipocausto y preparar el recinto para recibir visitantes.

La puesta en valor no se ha limitado a los restos. Se han incorporado mejoras de eficiencia energética y de accesibilidad física, sensorial y cognitiva; nueva señalización; acondicionamiento del acceso dentro del recinto; una caseta destinada a recepción y aseos. También se ha creado una red de recorridos para ordenar la visita y facilitar la interpretación de los diferentes sectores.

Desde febrero de 2025, esa transformación tiene una consecuencia concreta: El Saucedo puede recorrerse de forma regular dentro de la red regional de yacimientos visitables, con visitas guiadas.

 

 

Sed de conocimiento
La apertura al público no ha puesto fin al estudio científico. En 2025, la Junta concedió 3.240 euros a un proyecto de la Universidad Autónoma de v dedicado a estudiar la terra sigillata hispánica de época altoimperial procedente del enclave. El trabajo analiza su decoración y los procesos técnicos, económicos y culturales relacionados con estas producciones cerámicas.

La convocatoria de 2026 ha incorporado otra investigación de la misma universidad, dotada con 2.725,62 euros, destinada esta vez a reconstruir la propia historia del conocimiento de El Saucedo. El proyecto revisa fuentes desde las noticias de hallazgos del siglo XVI hasta las excavaciones científicas actuales con el objetivo de elaborar una síntesis historiográfica del yacimiento.

El proceso continúa así en dos direcciones. Mientras las intervenciones de conservación permiten contemplar mosaicos, termas y espacios residenciales, los proyectos científicos siguen revisando materiales y documentos capaces de modificar la interpretación de la villa.

Casi dos milenios después de su etapa de mayor esplendor, el espacio vuelve a organizarse alrededor de un recorrido. Ya no conduce a los invitados de un propietario romano desde el jardín hacia los baños o las salas de recepción, sino a visitantes que pueden reconstruir a través de sus restos la transformación de una explotación agrícola en residencia palaciega y, después, en un núcleo cristiano de la Antigüedad tardía.

 

El agua como muestra del poder

El centro de la residencia de El Saucedo no era una habitación, sino un espacio abierto. El área residencial se articulaba alrededor de un peristilo ajardinado, rodeado por una galería porticada desde la que se accedía a las principales dependencias. En su interior se instaló un gran estanque o fuente ornamental que se convirtió en uno de los ejes visuales de la construcción. La combinación de agua, vegetación, elementos escultóricos y arquitectura respondía al concepto romano de otium. El jardín servía para el descanso, pero también formaba parte de la representación social del propietario. Esa presencia del agua se prolongaba en dos complejos de termas privadas y terminó adquiriendo un significado distinto siglos después, cuando parte de los baños se convirtieron  en una basílica con piscina bautismal. El mismo elemento permite así seguir la transformación de El Saucedo desde residencia aristocrática hasta espacio de culto cristiano.

 

 

Abierto todo el año

El Saucedo se incorporó en febrero de 2025 a la red de espacios gestionados para la visita pública por Castilla-La Mancha. Durante su primer año recibió 1.291 visitantes y en agosto de 2026 el Gobierno regional cifraba en cerca de 2.000 las visitas acumuladas desde la apertura. Entre octubre y mayo abre los viernes de 10.00 a 14.00 horas; sábados y festivos, de 10.00 a 14.00 y de 15.00 a 17.00; y domingos, de 10.00 a 14.00. De junio a septiembre abre de viernes a domingo y festivos, de 9.00 a 14.00 horas. La entrada general cuesta tres euros y la reducida, dos. Los domingos la visita guiada es gratuita, al igual que para menores de ocho años y residentes en el término municipal. Las reservas y los posibles cambios de horario pueden consultarse en el Portal de Cultura de Castilla-La Mancha.