07/04/2019 / 11:33
Redacción


Imagenes

El Vía Crucis interparroquial congregó a feligreses de 26 pueblos en Fuentenovilla

La lluvia respetó el acto religioso. 


El agua, que fue más que bien recibida por La Alcarria –era evidente que el campo lo agradecía- quiso respetar la celebración del noveno Via Crucis Interparroquial que se ha celebrado este año en Fuentenovilla. Los más de veinte grados y cielo despejado de los que se habían disfrutado en los últimos días, se convirtieron en poco más de cuatro que hacían cuando el reloj del Ayuntamiento daba las nueve de la noche, hora señalada para el comienzo del Via Crucis. 

 

Despues de un día típico del abril, de lluvias mil, que relata el refrán, con aguaceros intermitentes, a eso de las ocho de la tarde se abrían grandes claros, a medida que iban llegando los fieles de las diferentes parroquias que integran el Arciprestazgo de Pastrana. En total, y según el cálculo municipal, llegaron a la villa alcarreña más de un millar de personas, a pesar de un comienzo de tarde desapacible y del frío. Para que no hubiera ningún problema en el aparcamiento, el Ayuntamiento había habilitado zonas de parking para los recién llegados, y también para los autobuses. 

 

Más de cien voluntarios se habían encargado de prepararlo todo. El recorrido, de aproximadamente kilómetro y medio, había sido despejado por completo de vehículos, y definido en sus límites con las vallas y señalización conveniente, y, a lo largo del recorrido con cientos y cientos de velas prendidas de las ventanas y las puertas de Fuentenovilla. Su flambear iluminó después el recorrido de las catorce estaciones. En el Centro Social, voluntarias locales preparaban el chocolate, que luego iba a ser más que bien recibido, al término del evento. 

 

Definido perfectamente el lugar de cada localidad y sus imágenes, llegaban a la villa representación de hasta 25 pueblos vecinos y hermanos, de Madrid, Cuenca y Guadalajara, además, naturalmente de los propios fuentenovilleros, que se volcaron con el acto. Milagrosamente, las nubes habían desaparecido, dando paso a un cielo estrellado. 

 

De manera ordenada, cada parroquia se ubicaba en el emplazamiento asignado por la organización en la Plaza Mayor, prácticamente llenándola por entero. En su centro, La Picota, de nuevo llena de vida, lo observaba todo. Se llevó no pocas miradas de admiración y comentarios. Colgando de las balconadas de los edificios estaban los pendones con los escudos de la gran mayoría de municipios participantes. Además, los ocho que habían solicitado espacio para las imágenes que iban a procesionar, contaban con basas donde apoyarlas. 

 

A la hora convenida, todas las parroquias portaban sus estandartes correspondientes y su cartel identificativo. Además, Pastrana, Albares, Almoguera, Driebes, Mondéjar, Pozo de Almoguera, Illana, Mazuecos y naturalmente, Fuentenovilla, hicieron desfilar algunas de las tallas más veneradas de las respectivas semanas santas de La Alcarria, guadalajareña y conquense, y en el madrileño valle del Tajuña. En total, fueron once los pasos que procesionaron en la IX edición del Vía Crucis Interparroquial. 

 

Poco después de que el reloj de la torre del Ayuntamiento diera las nueve, los costaleros y costaleras fuentenovilleros sacaban a hombros las tres imágenes locales que iban a desfilar, el Nazareno, Jesús de Medinacelli y la Soledad. En el centro de la plaza, la Banda de Cornetas y Tambores local aportaba, con sus marchas e himnos, la solemnidad que requería el momento. Fue el párroco local, Antonio Gaona, el que dio la bienvenida a los presentes y dio inicio al Vía Crucis. 

 

Las procesión la encabezó en todo momento la Cruz Parroquial de Fuentenovilla. Además de los once pasos, acompañaron el Vía Crucis hasta seis formaciones musicales y bandas de los distintos pueblos que tocaron libremente sus marchas e himnos entre una estación y la siguiente, respetando la declamación correspondiente en cada una de ellas. Las catorce fueron declamadas por una localidad diferente. Los voluntarios se encargaron de que la megafonía se escuchara a lo largo de toda la procesión. Extendida, llegaba a los quinientos metros. El trayecto comenzó y acabó en la Plaza Mayor, y recorrió las calles Francisco Castellote, Amargura, Norte, Blas de Salcedo, Avenida del Oeste, Mayor, Soledad, para regresar otra vez a la vera de La Picota, transitando de nuevo por las vías Amargura y Francisco Castellote. 

 

Cuando la procesión retornó a la Plaza Mayor, y después de que cada pueblo dejara los pasos en sus correspondienes ubicaciones, Carlos Ablanque, vecino de Escariche se arrancó con una hermosa saeta, que cantó desde la balconada del Ayuntamiento. Igualmente Aurelio López, vecino de Driebes, cantó, en la misma puerta de la Iglesia, a capela, el Cristo del Madero, acompañado por una de las más bonitas voces femeninas de Driebes, como es la de Zaira Herrero. Correspondió cerrar el evento a quien lo había abierto, musicalmente a la Banda de Cornetas y Tambores de Fuentenovilla, y al párroco local, Antonio Gaona. Por último, la alcaldesa de Fuentenovilla, Montserrat Rivas, dio las gracias a todos los presentes por su asistencia, y a los voluntarios por su implicación personal para que todo saliera perfecto, y también “a Dios, por permitirnos celebrar sin lluvia este acto tan bonito”. 

 

Al filo ya de la medianoche, los voluntarios locales sirvieron el chocolate caliente y unos bollos entre todos los que quisieron quedarse a compartirlo. La fría noche alcarreña, invitaba a hacerlo. 

 

El Vía Crucis del Arciprestazgo de Pastrana-Mondéjar se convoca desde el año 2011. La iniciativa surgió a raíz de la presencia en Pastrana, en noviembre de 2010, de la Cruz de los Jóvenes con motivo de la preparación de la JMJ Madrid-2011. El éxito de la convocatoria animó a convocar en la siguiente cuaresma un Vía Crucis arciprestal con la presencia de imágenes religiosas. El primero se realizó en 2011 en Mondéjar. En años posteriores, se ha celebrado en Almoguera, Driebes, en 2014 en Albalate, por cumplirse el V Centenario del hallazgo de su Santa Cruz, en 2015 en Pastrana, por ser V Centenario del nacimiento de Santa Teresa y haber sido declarada Pastrana “Ciudad Teresiana”, en 2016 en Almonacid de Zorita y los dos últimos años en Illana y Yebra. Después de todas estas ediciones, el Vía Crucis se ha consolidado como un magnífico preludio de la Semana Santa. Desde la segunda edición, el Vía Crucis se realiza en viernes, su día más propio, y por la noche con el fin de que la procesión gane en solemnidad y vistosidad, al mismo tiempo que se facilita la participación de los que trabajan de día o en sábados. 

 

Acompañando la celebración estuvieron todos los párrocos de las localidades invitadas, además de la alcaldesa de Fuentenovilla, que encabezaba la delegación municipal local, alcaldes y concejales de buena parte de los municipios participantes, y numerosas autoridades civiles provinciales, regionales y nacionales. 

 

En el Vía Crucis han participado, además de Fuentenovilla, las localidades de Albalate de Zorita, Albares, Almoguera, Almonacid de Zorita, Ambite, Aranzueque, Barajas de Melo, Carabaña, Driebes, Escariche, Escopete, Hontoba, Hueva, Illana, Leganiel, Loranca de Tajuña, Mazuecos, Mondéjar, Orusco, Pastrana, Pozo de Almoguera, Sayatón, Valdeconcha, Yebra y Zorita de los Canes.


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