Entre libros y periódicos

01/05/2026 - 11:50 Pedro Villaverde Embid

Los numerosos actos celebrados estos días con motivo del 23 de abril, el auge de los clubes de lectura o la próxima feria del libro el fin de semana del 9 y 10 de mayo son botones de muestra de que la letra impresa no ha pasado de moda.

En un mundo muy digitalizado con las ventajas y oportunidades que ello aporta a la comunicación, a la inmediatez en el mensaje pues estar a un clic de información actualizada es una maravilla, resulta gratificante, también, para los que hemos crecido en lo analógico, subrayando con el lápiz en los libros de estudio o la novela en la maleta para lectura durante las vacaciones, saber que la impresión digital no ha logrado imponerse en los hábitos del consumidor de literatura sino que cada día se publican en papel más y más libros. Los numerosos actos celebrados estos días con motivo del 23 de abril, el auge de los clubes de lectura o la próxima feria del libro el fin de semana del 9 y 10 de mayo en el parque de la Concordia para la que ya hemos recibido varias invitaciones para presentaciones de nuevas obras, son botones de muestra de que la letra impresa no ha pasado de moda, los libros no son un objeto ‘vintage’, un producto decorativo para colocar en una estantería, sino que están pujantes con autores clásicos ampliando su bibliografía, personajes públicos queriendo dejar plasmada su biografía y jóvenes talentos animándose a publicar en soporte tangible. 

  Y este gusto por el papel que parecía en regresión, se observa también en el sector de la prensa. Acabamos de editar el Anuario Económico, una publicación con reportajes, artículos de opinión, datos estadísticos y cronología de noticias, con éxito de aceptación y en todas las regiones, en cada provincia, existe una cabecera de referencia, además de revistas de contenido social o sectorial con grandes tiradas. El periodismo tradicional sigue vivo, no solo como recurso para el público de mayor edad- aunque sea el principal consumidor- y viendo como, sobre todo a nivel local por su cercanía,  a la gente le sigue gustando ‘salir en los papeles’, creemos que queda futuro, que la posibilidad de análisis, de lectura sosegada, de ofertar calidad literaria que enriquezca el nivel cultural del informado, es algo a preservar.