¿Hemo sio engañados?

30/10/2026 - 14:03 J.P.

Una cosa debe quedar clara desde el principio: Hope está hecha para mí. Si tiene un público objetivo, ese es quien escribe estas líneas, un amante del cine que une aventuras, ciencia ficción, terror y toques de comedia. Encontrarme con una película así es básicamente mi sueño cada vez que voy al cine. 

Entonces, ¿por qué este sentimiento de decepción que me ha quedado después de verla? Pues principalmente por motivos que no son estrictamente achacables a la calidad del largometraje. 

Vayamos por partes. Hope es una pequeña localidad de Corea del Sur que, debido a un incendio, se queda prácticamente sin personal de los cuerpos de seguridad. El hombre que está al mando de lo poco que queda es el jefe Bum-seok, que se las promete muy felices hasta que de repente descubre que hay un monstruo acechando a la localidad. Bueno, más que acechando, arrasando. Así que él, junto a un interesante grupo de colaboradores, tendrán que hacer frente a lo que parece una amenaza implacable. 

La mejor baza de Hope es que va directa al turrón. Prácticamente desde el minuto 1 nos encontramos sumergidos en el ataque de este monstruo tan temible y despiadado, ya que parece dispuesto a terminar con todo aquel que se cruce en su camino. Es precisamente también en este arranque donde la película juega mejor la baza de la atmósfera, cuando vamos siguiendo la pista del monstruo a través de las ruinas que deja a su paso. La recreación de la ciudad destruida es totalmente inmersiva y la narración nos invita a pasear por un paraje digno de una película de guerra. 

Sin embargo, se alarga demasiado. Hope cuenta con 160 minutos de metraje para contar una historia destinada a parecer simplemente un primer acto de algo mucho más grande. Y eso inevitablemente puede decepcionar al espectador que espere encontrarse una trama cerrada. 

La película nos cuenta una serie de acontecimientos que transcurren a lo largo de una sola mañana, puede que algo de tarde también. Y tras jugar con la tensión inicial, alargando todo lo posible el momento de presentar al monstruo, después se convierte en un delirio técnico de movimientos de cámara, acción y un CGI que, lamentablemente, no está al nivel del resto de la producción. Lo físico luce mucho mejor y más que lo digital, llegando a sacar un poquito al espectador de la historia. 

Mientras Bum-seok busca a su supuesto enemigo vamos conociendo a sus colaboradores y es aquí donde la película se va volviendo más abiertamente cómica. Nada que reprocharle a la mezcla. Si acaso, lamentar que el humor coreano no siempre termine de cuajar para un occidental, pero no es demérito de nadie, solo diferencias culturales. 

Las persecuciones, tiroteos, caídas y amputaciones que ocurren durante las dos larguísimas escenas de acción sobre las que pivota la película son espectaculares. Na Hong-jin es todo un maestro del cine de acción. Y si no me creen, vean The Cheaser o The Yellow Sea. Pero también hay que darse sentido a lo que se está contando, por divertido que sea ver una bien rodada ensalada de golpes. Y es ahí donde Hope derrapa. La trama de la película termina resultando predecible y lo que es peor, incompleta. Además, a la hora de afrontar la promoción en redes, se ha decidido apostar por imágenes que en la película funcionan como puntos de giro del último tercio de la película, como grandes revelaciones, que resultan spoileadas por quien más debería proteger al espectador de ese tipo de cosas. 

Da la sensación de que alguien ha querido vender Hope tan  desesperadamente, que ha terminado por restar oportunidades a una película ya de por sí no es tan fácil de consumir. ¿Ojalá coseche suficiente éxito como para que podamos ver su secuela? Toma, claro. ¿Podrían haber hecho todos los implicados las cosas un poco mejor y ser algo más honestos con el espectador a la hora de promocionarla? Pues seguro que ya se imaginan mi opinión.