Justo reconocimiento
El verano que concluyó esta semana nos ha dejado en la provincia el mayor incendio forestal de nuestra historia en cuanto a superficie se refiere aunque, por fortuna, no ha habido que lamentar ni heridos ni municipios quemados.
La desgracia medioambiental ha sido inmensa como el dolor, la indignación y la frustración de los vecinos de la zona afectada, la Sierra Norte de nuestra provincia. Sabemos las causas, o sea el aumento continuo y prolongado de temperaturas junto a pérdida de humedad en las masas forestales (fruto del cambio climático), la falta de cuidado de los montes durante el invierno porque en los pueblos ya no existe la actividad ganadera y forestal que mantenía los campos y por supuesto la ausencia de medidas preventivas y actuaciones en la época de menor riesgo. Y también conocemos lo que se va a hacer después de tanto fuego, nada en absoluto. Esperar al próximo verano apelando a la suerte sin ser conscientes de que ésta no existe, sino que es el fruto de la buena gestión.
Lo único positivo a resaltar es la reacción ante la tragedia, sobre todo de toda esa gente que se vuelca en las labores de extinción, grandes profesionales por un lado, vecinos y voluntarios por otro que se rebelan contra las llamas luchando contra ellas. Han sido-son- los grandes protagonistas. El 17 de octubre en Bustares recibirán el Premio Serrano del Año, a lo largo del verano en numerosas localidades también han recibido distintas muestras de agradecimiento al igual que se han sucedido iniciativas cuyas recaudaciones se destinarán a los lugares damnificados. En la recepción de alcaldes que se hace cada año en Diputación no faltó el recuerdo de todas las autoridades en sus intervenciones para estas personas y el cariño a los pueblos junto al anuncio de medidas de ayuda. El pregonero de las fiestas capitalinas, de Cogolludo, tampoco se olvidó de esta herida que todos los guadalajareños tenemos abierta en nuestros corazones. Lo peor es que no solo ha sido aquí si no por gran parte de España y todavía peor que se repetirá porque no habrá un pacto de Estado para combatirlo ni se que escuchará a investigadores, hombres de campo… No se hará nada de nada, esperar y volver a actuar después.