Recuerdos fiesteros
A Carmelo García el pregón con que anunció la fiesta le salió del corazón siendo un repaso de sus recuerdos y vivencias desde que recorría la feria de la mano de su padre hasta la procesión de la Antigua que hace pocos días vio desde la puerta de San Nicolás junto a su hija.
Palabras llenas de emoción y sentimiento correspondidas con un prolongado aplauso porque todo el que le conoce le quiere.
Escuchar a Carmelo inevitablemente nos llevó a revivir nuestras propias experiencias desde aquellos desfiles conjuntos de carrozas y peñas que sacaban a toda la ciudad a la calle y seguíamos desde el balcón de la casa de nuestros abuelos en la calle Toledo tirando, al reclamo de las peñas, cubos de agua a estas agrupaciones, siempre alma de la fiesta, pasando por la etapa adolescente con misa a las nueve el domingo sin haber dormido después del encierro y una noche de feria seguida de peñas, principalmente en El Caracol, observando de lejos el toro de fuego en el descanso de la verbena. En aquellos años, finales de los noventa, venían los amigos de la Universidad, de Alcalá y Arganda del Rey, a disfrutar de un ambiente extraordinario con las atracciones feriales y chiringuitos de comida en el viejo y polvoriento recinto de Adoratrices. Entre ellos Inés, novia de Víctor, enfermera maravillosa que un 11-M de unos años después fallecería en aquella explosión de trenes. De niños no faltábamos a los toros con la familia en la tarde del sábado, hoy tampoco, ahora con compañeros de la Fundación Siglo Futuro. De niños era un clásico la foto de Mariano Viejo en las escaleras del Ayuntamiento al acabar la procesión de la patrona con mi hermana vestida de alcarreña, hoy lo es por Montemar con su hija como protagonista. De niños vimos a Julio Iglesias desde una azotea, de adolescentes a David Bisbal y Chenoa, por entonces pareja, en el Escartín y a Mónica Naranjo en el auditorio, el año pasado a Alaska. Y es que toros, procesión y música siempre serán un clásico. Los vermús en cambio son más recientes, convertidos en punto de encuentro con sus ‘tardeos’, música y toque solidario. Y qué decir de aquel recinto ferial en el parking del centro comercial. Mil historias que se nos agolpan como a cada cual. Feliz fin de fiesta.