Un verano muy regulín

28/08/2026 - 18:16 Pedro Villaverde Embid

El mes que con más alegría esperamos por ser tiempo de vacaciones y fiestas toca a su fin y este domingo será el retorno a las residencias habituales para recuperar poco a poco los quehaceres rutinarios.

Pero antes de esa vuelta a lo cotidiano pondremos el colofón con la celebración en la capital de unos días lúdicos que nos llevarán a disfrutar de grandes conciertos, vermús, atracciones feriales y espectáculos taurinos con suelta de reses por las calles y festejos en plaza, amén de otras propuestas que hemos conocido esta semana con su presentación oficial. El traslado de la patrona este sábado y el inicio de la Novena marcan el pistoletazo de un tiempo de jolgorio que no permitirá la llegada de la normalidad en cuanto al funcionamiento de casi nada “hasta después de ferias”. Otros pueblos también vivirán sus fiestas en torno al 8 de septiembre, consuelo de cada año ante esta realidad del final del verano y el pronto advenimiento de una nueva temporada que en lo político viene intenso por la llamada a las urnas la próxima primavera en las administraciones municipales y autonómicas- y quien sabe si en la central-. Pero de eso ya tendremos tiempo de escribir.

Ahora toca lamentar lo oscuro, no solo por los dos minutos de eclipse- éxito organizativo y todo un espectáculo visual a recordar por siempre, además con impacto económico- que ha sido este estío. Y es que más allá de lo bien o menos bien que lo hayamos pasado en playas y pueblos, con mucho calor hasta hace pocos días y de la felicidad por la consecución del Mundial, no podemos decir que haya sido bueno el verano por esa dramática situación vivida en numerosas zonas de la provincia y del país a causa de los incendios forestales que evidencian el cambio climático, por supuesto, pero también la falta de limpieza de los montes durante el año por una mala política. El otro mal hecho está siendo la crisis migratoria con la llegada de miles y miles de personas a Ceuta. Drama humano que requiere de soluciones. Ni podemos mirar hacia otro lado ante el sufrimiento de nadie ni absorber a quien llega de manera irregular o ilegal, palabras que ya de por sí nos deberían chirriar. Dos temas para un debate profundo que se torna utópico, más en escenario preelectoral. Y como postre a este duro agosto el terremoto de Granada.