Fútbol y fuego
Dos realidades muy distintas han protagonizado el interés informativo de estos últimos días.
Recordamos aquella entrevista a una monja de clausura que había sobrepasado los cien años de edad a la que al preguntarle cuál había sido el día más feliz de su vida contestó que aquel en el que España había ganado el Mundial porque nunca había visto a todos tan contentos. Era 2010 y este domingo, de nuevo, hemos vuelto a experimentar esa sensación de alegría compartida. A la memoria nos viene también el paseo marítimo de Benidorm, en pleno mes de julio, a eso de las nueve de la noche, cuando es un bullir de gentes de distintas nacionalidades, casi totalmente vacío por la celebración de aquella semifinal del gol de Puyol. Qué tendrá un partido de fútbol para parar el mundo, para entusiasmar hasta el punto de que a las cinco de la tarde ya había cola para entrar a la plaza de toros de nuestra capital para ver en una pantalla gigante un encuentro que empezaba a las nueve y se emitía en abierto. Esta final nos ha unido bajo un mismo anhelo para vibrar con el triunfo de un equipo en el que todos atacan y defienden, sin grandes figuras, con lo colectivo primando sobre lo individual, que ha recibido tan solo un gol en ocho partidos, consiguiendo por jugar tan juntos, cerrando espacios, que estrellas como Messi o Mbappé, dos de los más grandes de todos los tiempos, quedasen totalmente anulados. Y en un palco Iniesta, Xavi, Casillas, Pujol, Sergio Ramos… los héroes de hace 16 años contemplando a sus sucesores. Sin duda “la vida puede ser maravillosa’ como decía el inolvidable periodista Andrés Montes, y el domingo lo fue.
Frente a ello, en contraste, el peor incendio de la historia de la provincia en cuanto a extensión de superficie, el que se inició en La Mierla y asola la Sierra Norte. Toda una desgracia medioambiental que se combate con un espectacular despliegue de medios. Ahora toda extinguir el fuego en su totalidad, luego aprender las lecciones que correspondan a cada cual, depurando responsabilidades si procede y mejorando protocolos de prevención y actuación, si es el caso. De momento pongamos en valor el trabajo de todos los que están luchando contra este desastre visitado incluso por Pedro Sánchez, deseando el pitido final de un partido largo y doloroso que también ganaremos.