Verdadero periodismo

11/07/2026 - 12:04 Pedro Villaverde Embid

 El premio Manu Leguineche, otorgado conjuntamente por la Universidad de Alcalá, la Asociación de la Prensa y la Diputación Provincial, poniendo el escenario el Ayuntamiento de Brihuega, se convierte en todo un homenaje a lo que ha de ser el periodismo. 

La entrega del premio internacional de periodismo Manu Leguineche nos retrotrae cada año a un momento añorado de nuestra historia reciente, aquel en el que el jefe de la tribu, el reportero por antonomasia, el periodista que encarnaba los valores más puros del oficio como la cercanía a la noticia, la ética, el rigor, el servicio a la verdad, buscase como lugar de inspiración y descanso el jardín de la Alcarria en una casa que le encontró su gran amigo Jesús Campoamor, hoy propiedad del Ayuntamiento de Brihuega, gracias a la aportación de la Diputación y la disposición de Rosa Leguineche. Es sugerente imaginar las tertulias de actualidad que tendrían lugar en los jardines en los que hoy se recuerda la figura de una pluma privilegiada, la de un hombre sagaz al que gustaba jugar al mus, disfrutar de sus amigos. Maestro de ceremonia en esta ocasión fue alguien que le conoció bien, Raúl Conde, que nos acercó un poco más al conocimiento de este personaje con el que tuvimos la suerte de charlar en distintos momentos. 

  Pero más allá del recuerdo perenne a alguien que dio brillo a nuestra tierra, el premio, otorgado conjuntamente por la Universidad de Alcalá, la Asociación de la Prensa y la Diputación Provincial, poniendo el escenario el Ayuntamiento de Brihuega, se convierte en todo un homenaje a lo que ha de ser el periodismo, un cauce para hacer llegar a la sociedad la información veraz de lo que sucede, el análisis crítico de la realidad de una manera honesta. Intereses políticos y económicos siempre han condicionado una perfecta praxis, y eso es inevitable, lo contrario es utopía, pero hoy las posibilidades que ofrece la tecnología llevan a la facilidad de creación y difusión de falsas noticias conduciendo a la desinformación, a la confusión para el receptor del mensaje, a la perdida de credibilidad en el comunicador, que puede ser cualquiera detrás de un falso perfil o integrado en un grupo de presión interesado en generar una determinada corriente de opinión. Sin embargo esta maraña ha de jugar en sentido contrario, a favor de los medios de comunicación con una marca, de los periodistas con nombre y apellido, porque solo lo que proviene, sea en la plataforma que sea, de una fuente acreditada debe ser aceptado como verdadera información.