Visita papal a España
España ha vivido unos días históricos por la primera visita del papa León XIV a nuestro país que, sin duda, está superando todas las expectativas no solo de asistencia a los diferentes actos sino especialmente de sensaciones y momentos.
Complicidad, espontaneidad, sorpresas como salidas al balcón arciprestal de Barcelona o un repentino paseo por la puerta del Sol, emoción, ilusión en los rostros de los fieles, alegría en el ambiente, sonrisas y hasta risas del sumo pontífice, gestos, saludos, fotografías con todo tipo de personas, imágenes como un millón y medio de fieles en un encuentro con su Santidad, récord, o seis minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados tras intervenir por primera vez en nuestra vida parlamentaria un Papa en esta sede, además de una impecable organización y un éxito a nivel de seguridad y económico, son solo algunos de los apuntes de unas jornadas televisadas minuto a minuto por la cadena pública en un gran trabajo informativo.
Defensa de la vida desde la concepción hasta el ocaso (es decir alegato contra la ley del aborto y de la eutanasia en la Cámara donde se votaron estas leyes), defensa de la dignidad del migrante y petición de erradicación del insulto y de la crispación en la polarizada vida política española fueron sus mensajes principales a nivel político, que tras las reacciones de los distintos grupos, ausentes todos de autocrítica apropiándose solo de la parte que a cada cual le interesaba del discurso, sabemos- como esperábamos- no servirán para nada, como, por el contrario, deseamos si sea útil esa reunión con víctimas de abusos por parte de la iglesia en lo que es un ejercicio de mea culpa respecto a un capítulo vergonzante ante el que se está dando la cara.
España- Guadalajara incluida con más de dos mil representantes allí presentes- ha sido anfitriona perfecta de un gran evento en el que el Papa se ha sentido a gusto dando una imagen de cercanía, empatía y profundidad que impulsará un papado necesitado de carisma, de fuerza, tras suceder a un muy querido Papa Francisco. Es el vaticinio de un gran papado que seguro nos brindará León XIV.