04/11/2021 / 19:09
M. M.


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La actividad de la diócesis se ha mantenido, reinventándose, en el año de la pandemia

El Obispado hace balance de actividades y económico del año 2020 con motivo del Día de la Iglesia Diocesana que se celebra este domingo. El número de bodas y bautizos descendió a la mitad, pero ahora se están recuperando, y la atención a personas necesitadas se duplicó.


El tiempo de pandemia no ha mermado, en líneas generales, la actividad de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara. Es la conclusión del balance de actividad del año 2020 que el Obispado ha presentado esta semana, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra este domingo.

“Hemos seguido, dentro de lo que cabe, reinventándonos con celebraciones o catequesis online, adaptándonos a la situación que hemos vivido”, ha indicado Alfonso Olmos, director de la Oficina de Información. No obstante, hay una excepción importante: la celebración de bautizos y bodas –698 y 109, respectivamente– descendió un 50 por ciento en 2020 en comparación con el año anterior. Esto no quiere decir, matiza Olmos, que haya una desafección de la iglesia, simplemente no pudieron realizarse por las restricciones, y se han pospuesto. “Ahora, sin embargo, estamos viviendo en las parroquias todo lo contrario, bautizos de niños a edades que no son las habituales, un año, año y medio...”.

No ocurrió lo mismo con las primeras comuniones, que se celebraron más tarde, a finales del año. En total, 1.110. También se ha mantenido la actividad educativa en los diez centros concertados y la actividad pastoral y evangelizadora, siempre cumpliendo con las correspondientes medidas de seguridad.

Atención a los más necesitados
Pero si algo ha destacado en el año 2020 es la atención a los más necesitados: se ha duplicado. En 2019 se atendió a poco más de 11.000 personas, mientras que el año de la pandemia, los 70 centros con los que cuenta la diócesis, principalmente de Cáritas, han atendido a casi 22.000 personas. También han aumentado las aportaciones económicas para ayudar a estas instituciones en su labor de atención a los más desfavorecidos. Por contra, se ha notado un descenso en el número de voluntarios, porque muchos son personas de riesgo.

El obispo, Atilano Rodríguez, en lo que ha sido su primera comparecencia pública tras la pandemia, ha dado las gracias a todas las personas que en los momentos de pandemia han seguido contribuyendo con sus donativos en la Iglesia, momentos en los que los templos estaban cerrados y que, junto a las ayudas de las administraciones, ha favorecido que la actividad caritativa se haya mantenido.

Sin vocaciones sacerdotales
Por otro lado, preguntado por las nuevas vocaciones sacerdotales, el obispo ha indicado que desde hace cinco años no han entrado nuevos seminaristas y actualmente hay tres. 

El número de sacerdotes activos en la provincia alcanza los 216, una quincena de ellos procedentes de otros países que cursan aquí sus estudios, y aunque Rodríguez ha reiterado que hoy por hoy se pueden atender todas las demandas, ha admitido que llevan cinco años sin vocaciones sacerdotales, lo que supone un “problema grave y algo preocupante” de cara al futuro. En este sentido, ha señalado que ya están trabajando la pastoral juvenil, la familiar y la catequesis para impulsar o apoyar nuevas vocaciones.

El obispo ha subrayado que más que el número de sacerdotes, el mayor problema que hay en la provincia es la falta de fieles, especialmente en las zonas rurales, debido a la despoblación. Si bien hay sacerdotes que llevan hasta diez parroquias en las zonas rurales, la cifra total de población apenas alcanza los 300 o 350 habitantes entre todas. “El problema está en la despoblación y en la dificultad de tipo pastoral para atender a quienes quedan solos en los pueblos”, ha subrayado.

Atilano Rodríguez ha aprovechado la próxima celebración del Día de la Iglesia Diocesana para agradecer a todos los que colaboran, con su trabajo o con sus donativos, con la Iglesia y son parte de ella, y especialmente a los que han ayudado en los duros momentos de la pandemia. También ha destacado el sínodo que está celebrando la Iglesia y que la diócesis impulsará el próximo año y ha hecho un llamamiento a  que “todos participemos, no solo en las actividades de la iglesia, sino a la hora de pensar y reflexionar qué caminos hemos de recorrer en el futuro”. 

Tras cumplir los 75 años, el obispo ya ha presentado su renuncia al frente de la diócesis al Papa Francisco y mientras espera su respuesta, que puede tardar meses o años, su intención es seguir trabajando y sirviendo a la Iglesia.

Los ingresos aumentaron por las ayudas por la pandemia

En 2020, la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara contó con unos ingresos de 15.756.554 euros, lo que supone un 7% más que el año anterior, incremento que se debe fundamentalmente a las aportaciones públicas y privadas fruto de la situación de emergencia, según informó el ecónomo, Miguel Ángel Calvo. 
En cuanto a las aportaciones de los fieles, un total de 3.744.431 euros, que representan el 24% de los ingresos, han disminuido las correspondientes a las colectas, por el cierre de las parroquias, pero han aumentado las suscripciones vía telemática.

La asignación tributaria supera los tres millones de euros (20% de los ingresos), una cantidad similar a los ingresos procedentes de patrimonio y otras actividades económicas, epígrafe en el que destacan las cuotas de los mayores de la residencia de Alovera, museos y alquileres de inmuebles. 

El concepto de otros ingresos corrientes, que representa el 25% del presupuesto, con un montante cercano a los cuatro millones de euros, se ha incrementado respecto a 2019 debido al aumento de las subvenciones públicas y privadas, dirigidas fundamentalmente a Cáritas Diocesana para atender las necesidades derivadas de la pandemia. En cuanto a los ingresos extraordinarios, que se refieren a subvenciones y aportaciones a parroquias para programas de rehabilitación de templos y enajenación de patrimonio, estos ascienden a 1,8 millones de euros.

Por lo que respecta a los gastos, el ecónomo destaca que el 36% corresponde a  la actividad sociocaritativa de la iglesia, un total de 5.660.000 euros.
La retribución del clero supone un 11%, con un montante de 1.790.922 euros, y la retribución del personal seglar asciende a 3.251.297 euros (más de un 20 por ciento del gasto total). 

Los gastos de conservación y funcionamiento de edificios se llevan casi 3,3 millones de euros, y los gastos extraordinarios (nuevos edificios y programas de rehabilitación y restauración), 3,2 millones de euros.


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