“La diversidad nos fortalece para entender a una sociedad que también es diversa”
Laura Gómez Campo, segunda mujer al frente de una comandancia de la Guardia Civil e hija del Cuerpo como su antecesora, pone fin a su etapa de formación y estrategia para tomar las riendas de la Comandancia de Guadalajara.
VIDEOS Y FOTOS: RAFAEL MARTÍN SOLANO
Nacida en San Sebastián hace 49 años, creció entre cuarteles observando el día a día de su padre. Esa vivencia temprana le mostró el servicio como vocación y forjó en ella una trayectoria de más de 25 años marcada por la entrega, la formación y el impulso a la igualdad. Ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en 1997 y ha desempeñado cargos clave como jefa de Estudios en la Academia de Oficiales de Aranjuez y jefa del Área de Derechos Humanos, Igualdad y Diversidad del Gabinete Técnico.
En cada gesto transmite cercanía humana y firmeza profesional. Llega a Guadalajara con experiencia operativa, visión estratégica y el convencimiento de que un buen profesional es, ante todo, buena persona.

¿Qué sintió en el momento en que le ofrecieron formalmente el mando de la comandancia de Guadalajara?
Mucha alegría y mucha responsabilidad. Dirigir una comandancia territorial es asumir el papel fundamental de la Guardia Civil: estar cara a cara con la ciudadanía y prestarle un servicio directo, sin intermediarios. Es el lugar donde la estrategia se convierte en auxilio real. Lo acepté con muchísima ilusión porque soy consciente de que es desde aquí, desde la gestión diaria de las patrullas y la atención en los puestos, donde se materializa la protección real a las personas. No es solo un cargo administrativo; es la dirección de un equipo humano que garantiza el ejercicio de los derechos y libertades en cada municipio de esta provincia.
Usted se define como “hija del cuerpo”.
Desde muy pequeña vi a mi padre en la calle, prestando atención al ciudadano y generando seguridad. Vivir en cuarteles te otorga la percepción real de lo que hacemos: no solo seguridad, sino un servicio social. Entiendes las renuncias, el compromiso y, sobre todo, la gratificación. No hay mejor trabajo que sentirte útil para la sociedad y acostarte con la conciencia tranquila sabiendo que has aportado tu grano de arena para que alguien viva un poco más tranquilo. Esa es la esencia que intento transmitir a mis subordinados. Mi infancia me enseñó que el uniforme no es una barrera, sino una herramienta de auxilio.
Ingresa en la Academia General Militar en 1997 en una época donde la presencia femenina era testimonial.
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¿Cómo recuerda aquellos inicios?
Fue un esfuerzo físico y mental grande, pero lo tenía muy claro desde el principio. En mi promoción de la Guardia Civil éramos solamente tres mujeres dentro de un contingente de casi 200 personas entre Tierra y nuestro cuerpo. Había que demostrar diariamente que podíamos hacerlo igual que cualquiera, que la capacidad de sacrificio no entiende de géneros. Físicamente costaba seguir ciertos ritmos en aquel entonces, pero la convicción equilibraba la balanza siempre a mi favor. Curiosamente, mi madre, que al principio puso algunas pegas por la dureza que veía en esta profesión, acabó siendo quien más me ayudó a buscar la información para el acceso como oficial. Aquella etapa forjó mi carácter y mi respeto por la disciplina académica y operativa.
Su trayectoria reciente ha estado ligada a la formación de oficiales en Aranjuez y a la gestión de la Igualdad en el Gabinete Técnico. ¿Cómo traslada ese bagaje a la realidad de Guadalajara?
Son dos pilares que ahora convergen. En Aranjuez coordinaba toda la formación de los futuros oficiales; era un trabajo de gestión educativa muy distinto al puramente operativo, pero me ha enseñado resiliencia, paciencia y una gran capacidad de adaptación a entornos cambiantes.
Por otro lado, en el Área de Igualdad he impulsado políticas de ética, transparencia y respeto a los derechos fundamentales que son el corazón de una institución democrática. Todo eso me ayuda ahora a liderar Guadalajara con integridad y a transmitir que la diversidad no es una cuota, sino algo que fortalece el Cuerpo y lo hace más inteligente y capaz de entender a una sociedad que también es diversa. Mi mando se basará en esos principios: ética, formación y servicio.
¿Qué cree que han visto en su perfil profesional para confiarle el mando de esta Comandancia en este momento?
Espero que hayan visto, por encima de todo, ganas de servir y las capacidades técnicas necesarias para desarrollar el servicio de la mejor manera posible. Me considero una persona cercana; creo firmemente que, sin esa cercanía con el personal y con el ciudadano, este trabajo simplemente no funciona. Los valores de la Guardia Civil -especialmente la integridad y el honor- son para mí fundamentos irrenunciables, y mi objetivo es transmitirlos a todo el personal de la provincia para que sean nuestra seña de identidad en cada intervención. La integridad es lo que nos otorga la autoridad moral ante el ciudadano.
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Usted sucede a Cristina Moreno, quien también fue hija del cuerpo y la primera mujer en el cargo. ¿Cómo plantea la continuidad de ese legado?
Quiero seguir la labor que se venía haciendo, fundamentalmente porque los resultados la avalan de forma objetiva: el personal trabajaba con un buen clima laboral y la ciudadanía percibía esa cercanía tan necesaria. No se trata de romper con el pasado, sino de evolucionar. Intentaré impregnar mi propia esencia en la gestión, trabajando como soy, poniendo mi impronta personal en los procesos pero siempre sin perder de vista lo que ya funcionaba bien y daba estabilidad a la provincia. La base es sólida y mi deber es potenciarla.
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La subdelegada del Gobierno, Susana Cabellos, y la teniente coronel, Laura Gómez Campo.
Guadalajara es una provincia de contrastes geográficos y demográficos muy marcados. ¿Cuál es su diagnóstico de las necesidades del territorio?
Guadalajara tiene dos realidades muy claras que requieren enfoques distintos. Por un lado, está la zona rural -pienso en las comarcas de Molina de Aragón, Sierra Norte o determinadas zonas de La Alcarria-, con muchos núcleos pequeños y una población envejecida. Allí se necesita una Guardia Civil muy presente, cercana, que transmita que estamos ahí para apoyar en lo que haga falta, desde un problema de seguridad hasta un auxilio informativo. Por otro lado, el Corredor del Henares y pueblos de Campiña Baja y Alta, con poblaciones en crecimiento exponencial y un perfil más joven, nos sitúa ante retos distintos: la ciberdelincuencia, las estafas digitales y la delincuencia tradicional ligada a grandes núcleos urbanos. El reto es reforzar la presencia preventiva, la formación tecnológica de nuestros agentes y, de forma transversal, la atención a la violencia de género y a los colectivos vulnerables, que es una prioridad que no entiende de fronteras territoriales.
¿Cómo se puede garantizar la máxima eficiencia operativa con los recursos de los que dispone?
Las nuevas tecnologías son nuestras grandes aliadas en este aspecto; nos permiten pasar de una atención física y fija en los acuartelamientos a un servicio mucho más móvil. Hoy podemos recoger denuncias o realizar gestiones administrativas donde esté el ciudadano, sin obligarle a desplazarse. Mi objetivo principal es que la ciudadanía se sienta segura por la efectividad de nuestra respuesta, sin necesidad de vernos físicamente parados en cada esquina. La seguridad moderna es ubicuidad y tecnología al servicio de la rapidez. Queremos estar en la calle, no en los despachos.
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¿Qué papel juega la coordinación con el resto de instituciones y fuerzas de seguridad en su esquema de mando?
Es total y superada por la práctica diaria. Tanto dentro de la Guardia Civil como en nuestra relación con la Policía Nacional, las policías locales y el resto de instituciones, trabajamos con un único objetivo: la seguridad y la convivencia pacífica. Guadalajara tiene puntos estratégicos, como la A-2, que ayudan a distribuir recursos de forma rápida, pero que también exigen una vigilancia extrema por ser vías de escape habituales para la delincuencia. La comunicación entre nosotros es fluida y constante; es la única forma de ser eficaces contra el delito organizado.

La teniente coronel, Laura Gómez Campo, y la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos.
En el ámbito nacional, usted ha sido una de las voces que ha impulsado las políticas de igualdad. ¿Qué diagnóstico hace de la situación actual en el Cuerpo?
La Guardia Civil ha evolucionado de forma extraordinaria desde la incorporación de la mujer en 1988. Ya hemos desarrollado el primer plan de igualdad y estamos trabajando con el segundo. En el caso concreto de Guadalajara el resultado es extraordinario. Fíjese en la comparativa: del total de 27.614 personas que opositaron en la última convocatoria en toda España para una de las 3.118 plazas, 8.936 fueron mujeres, un 32,36%. Sin embargo, en nuestra provincia, de un total de 214 opositores (127 hombres y 87 mujeres), el porcentaje de aspirantes femeninas es del 40,6 %, lo que supone ocho puntos por encima de la media nacional. Esto indica que las jóvenes de nuestra provincia ven en la Guardia Civil un cuerpo moderno y con salidas profesionales reales. No obstante, el total de mujeres en el Cuerpo aún ronda el 12%, por lo que queda camino por recorrer.
¿Qué tipo de Guardia Civil cree que demanda la sociedad española de hoy?
Una institución con los mismos valores de siempre -integridad, honor y compromiso- pero que sea a la vez moderna, flexible y diversa. La sociedad demanda una Guardia Civil íntegra que se adapte con rapidez a las nuevas modalidades de delincuencia, especialmente la digital, y que demuestre con hechos constantes, y no solo con declaraciones, que está plenamente al servicio de la gente. El ciudadano quiere soluciones, no burocracia. Debemos ser eficaces contra la nueva delincuencia sin olvidar el auxilio tradicional.
¿Qué mensaje directo le gustaría trasladar a los vecinos de la provincia de Guadalajara?
Me gustaría decirles que pueden estar tranquilos. La Guardia Civil está aquí para servirles y, ante cualquier incidencia, vamos a atenderles y a acudir allí donde se nos necesite. Esa percepción de seguridad que tienen es real porque hay hombres y mujeres comprometidos las 24 horas para protegerles. Mi compromiso es liderar este equipo para que, al final de mi etapa, se nos recuerde como una Guardia Civil comprometida, humana y eficiente que logró que cada rincón de esta provincia fuera un lugar seguro para vivir.

