La llegada del Gran Circo de Bárbara Rey y Ángel Cristo a la ciudad de Guadalajara en el año 1985

08/02/2026 - 13:07 Eduardo Díaz

 Ante tal acontecimiento, en la primavera de 1985, las paredes de muchas calles de la ciudad arriacense se vieron empapeladas con enormes carteles.

En la década de los años 70 del Siglo XX, uno de los espectáculos con mayor éxito era el Circo Ruso del domador de leones, Ángel Cristo. La muerte de su esposa Renata Tantón, trapecista  en la compañía de artistas, supuso un duro golpe tanto para su marido como para sus compañeros del circo, suponiendo un parón en las funciones circenses durante tres meses.
    Cuando el Circo Ruso se encontraba de gira en Barcelona en 1979, Ángel Cristo conoció una noche a la famosa vedette Bárbara Rey, cuando actuaba en el Teatro Lido de la ciudad condal con el espectáculo: “Una Noche Bárbara”. Fue el famoso empresario del mundo del espectáculo de la revista, Quique Camoiras, el que los presentó, comenzando un noviazgo que duró aproximadamente un año.


   El 12 de enero de 1980, en el interior de la carpa del Circo Ruso instalado en la plaza de toros de Valencia, el capellán del Circo, Miguel María Mendizábal, oficiaba la ceremonia nupcial entre Bárbara Rey y Ángel Cristo. Las revistas del corazón como Lecturas y Hola, fueron portadas de este acontecimiento al que bautizaron como la boda del año. De esta manera la actriz Bárbara Rey se unía al mundo empresarial circense  junto a su marido Ángel Cristo, fundando el Gran Circo de Bárbara Rey y Ángel Cristo.Fue tanta la expectación creada por el nuevo espectáculo circense que incluso hicieron una gala especial para Televisión Española, en la tarde del Día de Reyes de 1983. 
  La llegada del Gran Circo de Bárbara Rey y Ángel Cristo a la ciudad de Guadalajara fue en la primavera de 1985. Ante tal acontecimiento, las paredes de muchas calles de la ciudad arriacense se vieron empapeladas con enormes carteles que anunciaban la llegada del mayor espectáculo del mundo.Para dar cabida a la enorme carpa circense y a las numerosas caravanas de las familias actuantes eligieron el recinto ferial de la fundación de Adoratrices. Desde un primer momento, Bárbara Rey quedó encantada con el grandioso Panteón de la Condesa del Pozo, visible desde las ventanas de su amplia caravana familiar. Por ello la famosa actriz, en compañía de su marido y de sus dos hijos de corta edad, realizaron una visita al monumento funerario, acompañados por la directora del centro religioso educativo de Adoratrices. Igualmente la religiosa ofreció un aula con proferosa de manera altruista para los niños que viajaban con sus familias del mundo circense y que el matrimonio propietario del circo aceptó gustosamente. 


  La actuación más esperada por el respetable público era la actuación de Bárbara Rey con unos enormes elefantes, acompañada en todo momento de un experto domador de paquidermos. En la función de despedida del último día de su actuación, el matrimonio propietario del circo, con micrófono en mano, declaraba muy emocionado que siempre llevarían en su corazón el cariño que habían recibido del público de Guadalajara, en especial de las hermanas religiosas del colegio Adoratrices. 
   Un pavoroso incendio en la carpa del circo de Bárbara Rey y Ángel Cristo en la ciudad de San Sebastián en el año 1987 ponía fin a la inolvidable empresa del conocido matrimonio de artistas.