La Octava del Corpus de Valverde de los Arroyos reafirma el valor de la tradición secular
La Fiesta de la Octava del Corpus de Valverde de los Arroyos congregó el pasado fin de semana a cientos de visitantes que disfrutaron, una vez más, del espectáculo de naturaleza, arquitectura y tipismo que ofrece esta bella localidad. Francisco Mestre, presidente de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España, declaró pregonadas e inauguradas las fiestas en un documentado y emotivo pregón dedicado a los valverdeños y a sus antepasados. Durante su intervención, Mestre destacó: “Lo que van a ver no es un espectáculo, no es una actuación, no es algo que se hace para los turistas. Es exactamente lo contrario: es algo que este pueblo hace para sí mismo ante Dios y ante sus muertos, desde mucho antes de que existieran los turistas, las carreteras y hasta la provincia de Guadalajara”.
Una sorprendente representación teatral, a cargo de los jóvenes del Portalejo, y en la plaza del mismo nombre, puso en escena la obra “El Papel del Género Humano”. Es la obra más importante del repertorio de Autos, Loas y Sainetes de que dispone la localidad, recibida de manos de los danzantes de Valverde de los Arroyos y escrita para la Octava por autor desconocido hace casi trescientos años. Y en una noche sin luna, como siempre sucede en esta fiesta próxima al solsticio de verano, el Cantar de la Octava homenajeó por las calles del pueblo a las mujeres valverdeñas. Laúdes y guitarras afinadas y voces conjuntadas interpretaron esta especie de mayo que los mozos del pueblo han querido desplazar a su fiesta, a caballo entre las celebraciones del mes de mayo y la noche de San Juan, a la que también se hace referencia en la canción.
No falta detalle en los preparativos para que el pueblo luzca en todo su esplendor y el Santísimo recorra bajo palio sus calles y plazas. La Cofradía de su nombre prepara las rosquillas, adorna los altares y desfila con su estandarte, palio, insignias y el pendón al frente. Los danzantes recorren el pueblo pregonando el comienzo de la fiesta y acaban de ensayar sus danzas que luego ofrecerán en forma de Cruz, de Molinos, de Capón, etc. al titular de la fiesta y a todos los visitantes. Los mozos, tras la ronda nocturna, delimitan en la era el espacio ritual y adornan las esquinas con ramas de roble y retama, las “lámparas” que hacen innecesario el uso de otros focos o velas porque ellas mismas y toda la naturaleza circundante dotan de esplendor la celebración.
Nadie se extraña de que la fiesta sea de Interés Turístico o Patrimonio Inmaterial. Todo el pueblo y todos los actos que componen la fiesta conforman la mejor muestra de lo que “con una tradición de siglos, no lo sostienen los museos ni las subvenciones, lo sostiene cada valverdeño, cada familia, cada chaval que se pone el traje de danzante o cada vecino que ya no puede bailar, pero mira desde la silla y en sus ojos está bailando todavía”, como declara el pregonero con acierto. Y así lo entendieron, además de Fran Mestre, el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, que asistió a la fiesta, y los diputados regionales y provinciales que le acompañaron.
La tarde de la Octava valverdeña tiene un doble matiz de celebración y de recuerdo y, en ambos casos, de dedicatoria. Se lanza el “¡Viva!” de homenaje a quienes se sientan presidiendo las danzas a petición del público y se recuerda a los benefactores de la danza, a los valverdeños fallecidos en el año y a los danzantes que ya no están. Así sucedió, entre otros, con Gregorio Monasterio, gaitero recientemente fallecido y que era protagonista del cartel que elaboró el acuarelista Rafael Navarro.
Ya, con un tono más íntimo, pero no menos festivo, se celebra el “segundo día” en honor de la Virgen de Gracia y el Sagrado Corazón, con procesión a la ermita acompañada del repique de campanas, redoble de tambor y suelta de cohetes. La ronda que antaño celebraban los danzantes y los mozos, incluida entonces la representación de un sainete, se celebró también ahora por todo el pueblo y cada casa ofreció sus viandas a los rondadores, que interpretaron por las calles las viejas melodías de siempre.
No acaba la fiesta con las celebraciones de la “fiestecilla”, porque este año también el solsticio de verano tiene sus festejos. El sábado, día 20, se recordará el programa de “Raíces del Liberal” que grabó el periodista de Radio Nacional, José Luis Muñoz. Inolvidables voces y viejas imágenes de los valverdeños de entonces darán paso a una noche de música y romanticismo. Porque después, dentro de las actividades convocadas por los “Pueblos más Bonitos de España” se celebrará la Noche Romántica, con música en el Portalejo, velas por el pueblo y besos por los rincones. Los pueblos de la asociación, con Valverde entre ellos, celebran en esta décima edición del evento la noche del Beso más Bonito del Mundo.




