05/04/2022 / 12:04
E.G.Tundidor


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La primavera será suave en Guadalajara para los alérgicos a las gramíneas

La escasa pluviosidad en otoño e invierno reduce la producción de pólenes.


Este año, la primavera dará un respiro a las personas alérgicas al polen de las gramíneas en Guadalajara. El invierno ha sido seco y cálido, y hay una relación directa entre la escasa pluviosidad en otoño e invierno con una menor producción de polen. 

Al contrario de lo que podría parecer, el COVID-19 no afecta de manera negativa a las personas que sufren este tipo de alergia. Es más, con la pandemia, el uso obligatorio de la mascarilla en exterior, que ha estado vigente hasta hace poco, ayudaba a los alérgicos a filtrar el polen respirado. Por otra parte, dado que el coronavirus es una enfermedad respiratoria, no es raro pensar que, quizás, las personas que sufren alergias respiratorias pueden ver sus síntomas agravados con el contagio del COVID-19. Sin embargo, se ha demostrado que los asmáticos que pasaban el COVID-19, tenían una infección más leve que los no asmáticos. 

Según la doctora Arantza Vega, alergóloga del Hospital Universitario de Guadalajara, posiblemente esto fuera así porque, “en muchos casos, estas personas estaban con tratamiento con corticoides inhalados, y se ha visto que los corticoides son un tratamiento eficaz para la inflamación que causa el COVID-19”. En definitiva, “el hecho de tener una alergia respiratoria por pólenes no influye ni a la hora de infectarte por el COVID-19 ni a la hora de padecerlo con más gravedad”, asegura la alergóloga.

“La pandemia no influye, influyen las condiciones climatológicas o la inmersión térmica que se forma cuando hay contaminación y que hace que el polen permanezca más tiempo en el ambiente. El cambio climático también afecta, ya que genera un calentamiento global que hace que se adelanten las épocas de polinización y persistan durante más tiempo”, explica la doctora Vega. Precisamente, este fenómeno se ha manifestado este invierno con un aumento de la presencia de polen de las plantas arizónicas o cupresáceas. 

Tampoco existe ninguna contraindicación especial entre la vacuna contra el COVID-19 y las vacunas contra la alergia. Lo único que hay que tener en cuenta es que las personas que reciban vacunas contra la alergia no deben ponerse vacunas ni bacterianas ni víricas, por lo menos en los diez días anteriores a la administración. “Esto es algo que llevamos haciendo toda la vida”, indica la médico. “Tenemos muchos niños que se están vacunando, que tienen su calendario vacunable, o adultos que se vacunan de la gripe, y siempre decimos que entre una vacuna bacteriana o vírica y la vacuna de la alergia debe dejarse, por lo menos, diez días de intervalo. Pero esto pasa con cualquier vacuna, no solo con la del COVID-19”, destaca. 

Tratamiento y prevención
A la hora de afrontar el problema, la mejor recomendación es que sea diagnosticado y tratado adecuadamente. La doctora insiste en que “si una persona tiene síntomas importantes y asma bronquial, debería recibir tratamiento con inmunoterapia, ya que es el único tratamiento que puede curarle y hacer que deje de ser alérgica. Eso es lo más importante”. Las alergias respiratorias no afectan a todas las personas por igual y, por tanto, tampoco se les manifiesta la misma sintomatología. El tratamiento que recibirá una alérgico será uno u otro en función de los síntomas que padezca. Por ejemplo, “si tiene rinitis, se tratará con antiestamínicos y corticoides nasales; si tiene asma, el tratamiento se basará en  broncodilatadores y corticoides inhalados; si un paciente tiene conjuntivitis, tendrá que tratarla con colirios. Cada uno dependiendo de su situación, de la gravedad de su alergia, y de otros factores. “Para eso, los pacientes tienen a un médico de Atención Primaria y un especialista. Los alergólogos, cuando ponemos un tratamiento, lo hacemos dependiendo de los síntomas de ese paciente en concreto y de las necesidades que veamos que puede tener. Los tratamientos deben ir ajustados a cada persona”, indica la doctora Arantza Vega. 

Además de hacer frente a la afección alérgica con medicación, es importante tener en cuenta, medidas ambientales, hábitos y remedios sencillos que pueden ayudar un poco a sobrellevar la situación. La alergóloga recomienda “evitar hacer ejercicio al aire libre, sobre todo los días de mucho viento, dormir con las ventanas cerradas, pulverizar con agua la habitación antes de acostarse para que si ha entrado algo de polen, se vaya al suelo y usar los filtros antipolen en los coches, entre otras”.

Cada vez más afectados
Existen evidencias que afirman que hay un aumento progresivo de las enfermedades alérgicas. Se dice que, en unos años, este tipo de afección llegará a afectar al 50% de la población. “Las enfermedades alérgicas, como otro tipo de enfermedades con base inflamatoria no trasmisibles, como la obesidad, o la hipertensión, van en aumento. Esto es así por muchos factores, como nuestro estilo de vida, los cambios climáticos, y toda la actividad que el hombre está ejerciendo sobre la naturaleza”, afirma la doctora. “Eso es así, está más que demostrado y, si no cambiamos nosotros, seguiremos así”. 
 


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