La romería de la Virgen de Valbuena reúne a 16 pueblos del Señorío de Jadraque
El último sábado del mes de Mayo, numerosos vecinos del antiguo Señorío de Jadraque se dan cita en la ermita de Nuestra Señora de Valbuena. Hasta 16 poblaciones acuden con sus cruces procesionales para rendir culto a la virgen más querida de esta parte de la Provincia.
El edificio, se sitúa en el término de Cendejas del Padrastro. Un coqueto templo que data del s.XVII, ubicado en una hondonada y rodeado de un caudaloso manantial del que se nutre un frondoso conjunto.
Varios pueblos acuden andando hasta el lugar, desde sus localidades de origen. Estos andariegos se reúnen en un cruce de la carretera de Soria para alcanzar el santuario. A esta juntada se le suman los Dulzaineros de la Pinocha, que escoltaran a los caminantes, con sus melodías religiosas, para arribar al templo en una soleada matinal. En el exterior del mismo, se disponen numerosas sillas para oficiar la misa. Una liturgia acompañada por la voz de María José Simón. Celebran la eucaristía los sacerdotes de la zona, d. Juan Mínguez y d. Teodoro Adriano. Son varios los alcaldes y distintos representantes comunales, los que arropan la celebración.
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En los prolegómenos de la ceremonia se reciben las cruces participantes. Estas obras orfebres, saludan a la cruz anfitriona de Cendejas del Padrastro, y se colocan a ambos lados de la talla, la cual encabeza los actos. A continuación se inicia la sentida liturgia. Finalizado el culto, sale el rico estandarte y las cruces a su paso. Los músicos arrancan la procesión y a continuación la apreciada imagen. Se entona el himno a Nuestra Señora de Valbuena, mientras se da una vuelta a todo el recinto. Realizado el recorrido, son varias las mujeres que le bailan a la virgen, siendo las más numerosas las provenientes de Pinilla de Jadraque.
Baile vermú en torno al establecimiento que los locales montan para colmar la sed a los presentes y servir de punto de encuentro a los asistentes. Cerca de seiscientos participantes que se desperdigan por la zona, para comer en comunión. Tras el ágape, se siguen ofreciendo distintos bailes a la virgen, por las más animadas, al son de los dulzaineros seguntinos. Destacaron las que la honran, vestidas con la indumentaria del país.

El epílogo de la cita se inicia con la entrada de todas las cruces al interior del templo. Se vuelven a despedir, saludando de nuevo a los anfitriones. El punto final a la cita, se lleva a cabo besando el relicario que contiene los restos de la cabeza que se salvó de la talla original, profanada en la última contienda civil.
De esta forma las tres Cendejas, Matillas, Negredo, Angón, Castilblanco, Pálmaces, Pinilla, Jadraque, Medranda, Jirueque, Torremocha, Bujalaro, Membrillera y La Toba, siguiendo el orden por el que se relatan en su himno, renuevan sus votos y siguen vinculados a esta tradicional celebración. Una romería, que sigue al alza y cuenta con una gran fervor comarcal.
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