Lleno absoluto del Buero Vallejo para disfrutar de Estrellas de la Magia

31/01/2026 - 22:59 J.P.

Un año más, la gala ofreció calidad y variedad de estilos

La magia es ilusión... y el mundo actual cinismo. Los adultos somos así, nos cuesta creer porque todo “tiene truco”. Por eso fue tan importante que la Gala Estrellas de la Magia arrancara cerrando bocas. 

Puede que Dion, baja de última hora, hubiera ofrecido un espectáculo brutal, pero cuesta imaginar algo más sorprendente que lo que pusieron sobre escena Javi Cruz y Anahí para abrir y cerrar el espectáculo. Por velocidad de ejecución, por inexistencia de espacios... Truco seguro que tiene, pero no hay mente racional que se lo encuentre. 

Con el Buero Vallejo hasta arriba y el público en el bolsillo gracias a su sorprendente arranque, Roberto Vara, maestro de ceremonias, tomó la palabra. Con momentos mejores y peores en sus intervenciones, el cómico brilló sobre todo en sus interacciones con el público. En este tipo de eventos es habitual pensar que el mago está ‘conchavado’ con el público, ¿pero que lo está el cómico? Así de buenos y fluidos fueron esos momentos. 

Otro gran nombre de la noche fue el de Héctor Mancha, Gran Premio Mundial de Magia especialista en prestidigitación. Sus números, el primero con cartas y el segundo con sombras chinescas, no solo sorprendieron. Sobre todo, lograron emocionar con su sensibilidad y belleza. Probablemente se llevó la mayor ovación objetiva de la noche, porque la subjetiva se la quedó Adrián Vega, reconocido mago guadalajareño, solo con aparecer por el escenario.

Los más penalizados por el auditorio, por el contexto, fueron los mentalistas Javier Luxor e Irene Love. En un recinto más pequeño, con tantos voluntarios como utilizan, es probable que cuaje mejor, pero en uno con más de 800 espectadores, es inevitable decidir que no, que todo está pactado. Porque si no lo está, es que la telepatía existe. Su auténtica lucha es contra el escepticismo y el aburrimiento que puede generar un número tan largo y conversacional cuando no se cree en él. 

Y por último, los asistentes pudieron disfrutar con el encantador e ingenuo Mortenn, otro fuera de serie que hace reir mientras maneja la realidad a su antojo. Puede que su actuación no sea la más sorprendente, pero su ritmo y estructura hacen de ella una pieza deliciosa. Magia, diversión y variedad, otra muesca para una gala imprescindible.