22/04/2022 / 13:55
D.Pizarro


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Los bajos precios de los aceites esenciales, la viabilidad económica y las ayudas regionales, sobre la mesa de 'EnClave Agraria'

La mesa de debate de la jornada organizada por Nueva Alcarria puso sobre la mesa diferentes preocupaciones del sector de las aromáticas.


Durante la mesa de debate, los ponentes pudieron profundizar en las cuestiones que más preocupan a los productores de lavanda en estos momentos, como los bajos precios de sus aceites esenciales, las ayudas disponibles por parte del Gobierno regional, los requisitos para acceder a ellas, los tiempos de la siega o los cambios que planea la Unión Europea y que afectarían de lleno a estos cultivos. En la mesa se sentaron la directora general de Políticas Agroambientales del Gobierno autonómico, Silvia Nieto; el secretario general de APAG, Antonio Torres; y el presidente de Anipam, Abelardo Carrillo. Precisamente, esta asociación celebró después del EnClave su asamblea en las mismas instalaciones del Hotel Guadalajara & Conference Center. Pese a reconocer la importancia de Guadalajara en este sector, “provincia pionera en el desarrollo del cultivo”, subrayó que al encuentro hubieran acudido lavandicultores de otros lugares de España, como Cuenca, Albacete, Valladolid, Palencia, Murcia o Valencia, entre otros. “Hicimos extensiva esta convocatoria al resto de territorios porque allí no gozan del apoyo que gozan en Castilla-La Mancha”. Su intervención se dividió en tres aspectos. El primero, afirmó, es que el sector ya no es marginal. “Partió de la iniciativa de muy pocas personas (…). En algún momento, el sector tendrá que reconocer el merito de la familia Mayoral, como la tienen también las familias de segunda generación, como Corral, De Lope o Muñoz, que fueron los que realmente emprendieron este cultivo con muchas dificultades el cultivo”. Hoy, aseguró, se trata de un cultivo alternativo “absolutamente demostrado”. En segundo lugar, instó a la organización del sector, pues “no podemos seguir creciendo desordenadamente". Lamentó en este punto los precios “por los suelos” del aceite esencial. “No sabemos por qué o durante cuánto tiempo”. Para responder a esa pregunta se necesita organización “rigurosa y científica”. En este sentido, Anipam ha firmado un convenio con el IRIAF (Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha). 

 

Agricultura moderna y sostenible 

En último lugar, aseveró que la defensa del sector pasa por su vínculo a la agricultura moderna, sostenible y generadora de empleo. Aquí se refirió al nuevo Pacto Verde que se prepara en Europa. “Además de belleza visual, producimos aroma y olor”. Y lo contrapuso con los aceites artificiales que imitan a la lavanda. “No lo podemos consentir, ni nosotros ni nuestras administraciones”. 

Por su parte, la responsable de Políticas Agroambientales del Ejecutivo autonómico recordó que esta institución “apuesta” por el sector desde 2017 con la puesta en marcha de las ayudas, únicas en el panorama autonómico. “Somos una comunidad privilegiada y por eso, entre otras cosas, somos los líderes en el cultivo de lavanda a nivel nacional”. Esa decisión de apoyar económicamente a los productores vino de una petición de ellos mismos. “Vimos que era un potencial por las características de nuestro suelo”. Una vez convocadas las ayudas se han ido mejorando para que fueran “más efectivas”. Una de las ventajas de estos cultivos está en la biodiversidad que se consigue en  materia de insectos, de ahí que se determinen las fechas de siega, entre otras cosas. Asimismo, también se ha modificado el Plan de Desarrollo Regional para favorecer la incorporación de jóvenes a este cultivo. Igualmente, Niego confió en que haya que prorrogar el presupuesto inicial de 480.000 euros, a la vista del número de solicitudes.  

 

Requisitos para acceder a las ayudas

Esta convocatoria es “igual” a la de 2017. “Sólo pedimos tener como mínimo 0,5 hectáreas dedicadas a lavanda, lavandín o salvia”, explicó Nieto, quien aclaró que se otorgan 155 euros por hectárea en los dos primeros casos, 125 en el de salvia, “cultivo por ahora más minoritario”. Los compromisos que se piden para estos los tres años de ayuda son mantener el cultivo al menos en un 90 por ciento, no utilizar productos insecticidas –“porque pretendemos un mayor número de insectos y polinizadores–, no tener abandonados los cultivos y dejar sin recolectar entre el 10 y el 50 por ciento de la superficie acogida al compromiso. También se requiere tener formación específica en cultivo de aromáticas.

 

Cooperativismo

Por último, Antonio Torres insistió en la idea de que el cultivo de la lavanda sea una de esas “alternativas” que está buscando una provincia que despunta en trigo, cebada y girasol. Eso sí, aseguró que en este caso, la aromáticas no son como esos otros cultivos, “sino que hay que transformarlo inmediatamente”. Así, puso como ejemplo el cooperativismo que hay en “cualquier” pueblo de La Mancha para el tratamiento de la uva o la aceituna. “En el lavandina hay que buscar un centro de extracción de esa esencia que esté lo más cerca posible. En el mismo carro en el que se cosecha se hace la extracción de la esencia. Habría que hablar con gente de la zona para ver si hay interesados en el tema”. Asimismo, aseveró que “por el mero hecho de tener una subvención agroambiental, no es rentable. Estamos abocados al fracaso, es sostenible por sí solo”.


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