Los vecinos de El Clavín llevan cinco días sin agua
“La situación clama al cielo”, aseguran los residentes de El Clavín consultados por Nueva Alcarria.
Cinco días sin agua potable. Es el tiempo que llevan los residentes de la urbanización de El Clavín, donde viven unas 1.800 personas, sin poder abrir el grifo. Muchos se han marchado a casa de familiares o a sus pueblos mientras se repara la avería; otros, sobre todo los más mayores, no tienen adónde ir. Las casas vacías, además, inquietan por su seguridad.
Sin agua no hay cocina, ni aseo, ni limpieza. Una vivienda unifamiliar que encadena cinco jornadas sin suministro ve alterada toda su rutina: las cisternas de los inodoros no funcionan, la ducha y el lavado de manos se convierten en un lujo, no se pueden fregar los platos ni la ropa, los sifones se secan y devuelven malos olores, y la preparación de alimentos exige recurrir a botellas. Para las personas mayores o con problemas de salud, y para quienes dependen de dispositivos domésticos que requieren higiene, el problema trasciende la incomodidad y roza lo sanitario.
Los más vulnerables son quienes viven solos. Los mayores y los enfermos precisan agua para su higiene diaria y para la limpieza y desinfección de ciertos dispositivos que utilizan por motivos de salud. Los residentes piden que nadie quede desatendido durante el fin de semana, que se perfila como dos jornadas más de espera.
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Un panorama sin comercios ni fuentes
El escenario se agrava por el entorno: es una zona residencial sin fuentes públicas, sin bares, sin restaurantes y sin comercios. Solo una gasolinera sirve de recurso y el supermercado más próximo se encuentra fuera de la urbanización. Así, la única vía es comprar agua embotellada y cargarla en el coche.
El corte fue repentino. Desde el pasado miércoles, la comunidad no ha recuperado el suministro y los residentes carecen de perspectivas. El origen podría estar en una burbuja de aire en la red, según la versión que han recibido, aunque aseguran que hay una tubería rota por la que se pierde el líquido. Lo que sí advierten es que la empresa de mantenimiento acude cada jornada, incluida esta mañana, sin lograr localizar el fallo.
Los residentes atribuyen buena parte de la dificultad a un reciente cambio de empresa de mantenimiento, sin traspaso de información, de modo que los operarios actuales desconocen el plano de canalizaciones. “Están dando palos de ciego”, resume uno de los consultados, que no confía en una solución inmediata cuando los técnicos retomen la tarea el lunes.
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Sin cisternas, sin duchas, sin ayuda
Lo que más lamentan es la falta de medidas de emergencia. Aseguran que no ha llegado ninguna cisterna de agua potable, que no se han habilitado las duchas ni la piscina comunitarias para el aseo y que el Ayuntamiento no ha intervenido. Recuerdan que, ante problemas anteriores, sí llegaron camiones con agua. Echan en falta, además, una comunicación directa de la Junta Directiva: su único cauce es la administración de fincas, que da aviso a la empresa de mantenimiento.
La solidaridad suple las carencias
Mientras tanto, la solidaridad vecinal sostiene la situación. Quienes tienen piscina particular ceden su agua para que otros llenen cubos y descarguen los inodoros. Las familias compran garrafas y gastan unos cinco litros en cada ida al baño, además del volumen necesario para cocinar y fregar. Otros calientan agua en cazos y teteras para aliviar a sus mayores, o reparten cubos entre los residentes que viven solos.
Los vecinos se organizan
Los afectados han comenzado a organizarse. Preparan escritos dirigidos a la Junta Directiva y a la administración para reclamar una solución inmediata, y confían en que, una vez conocida la situación, reaccionen quienes tienen competencias. El propósito es sumar voluntades, no señalar culpables: plazos claros, suministro alternativo de agua potable y acceso a las instalaciones comunes de aseo.
Qué queda pendiente
El lunes se retomarán los trabajos y, hasta entonces, siguen abiertas varias cuestiones: localizar el origen de la avería, restablecer el servicio, garantizar agua potable mientras tanto y aclarar quién asume el coste de la compra de garrafas y de los desplazamientos. “Ahora me dirás tú quién nos paga los gastos y las horas que estamos sin agua”, lamentan, preocupados por sus vecinos y por las personas mayores.