Más de 40 años después, una vieja pelota vuelve a botar en Pinilla de Jadraque

05/09/2026 - 11:50 Paco Campos

Durante más de 40 años permaneció quieta. Había conocido otros partidos, otras manos y otro frontón. Hasta que el pasado 30 de agosto alguien volvió a sacarla de su silencio. Una vieja pelota confeccionada artesanalmente en Pinilla de Jadraque volvió a botar en el lugar al que pertenece.

No regresó para disputar un partido. Tampoco para ganar o perder. Su papel aquella tarde fue otro: servir de puente entre la pelota que se jugaba hace décadas y la tradición que el municipio quiere recuperar.

Dámaso Alaló fue el encargado de hacer con ella el saque de honor durante la jornada "Reivindicación de nuestro deporte más tradicional. Homenaje a nuestros ilustres jugadores", una cita que reunió a vecinos y aficionados de Medranda, Torremocha, Jirueque, Pálmaces, Jadraque y Guadalajara.

La pelota había sido confeccionada hace más de cuatro décadas por Isabelino Andrés, uno de los artesanos de Pinilla vinculados históricamente a este deporte. Aquel día volvió a entrar en escena ante un frontón lleno de recuerdos.

Y quizá, si aquella pelota pudiera hablar, tendría mucho que contar.

Había visto cuando la pelota a mano formaba parte de la vida cotidiana de Pinilla. Había conocido a jugadores que durante años mantuvieron viva la afición. Después llegaron los cambios, el paso del tiempo y el silencio.

Hasta que volvieron a buscarla.

Una vieja pelota, tres nombres y una tradición

Antes de que comenzaran los partidos, la jornada recuperó precisamente la memoria de aquellos pelotaris que hicieron de la pelota una parte de la identidad deportiva de la localidad.

El homenaje tuvo tres protagonistas: Dámaso Alaló, Miguel Moreno y Benito Esteban, reconocidos con diplomas por su contribución y por haber ayudado a mantener y transmitir esta afición. Sus familiares les acompañaron durante uno de los momentos más emotivos de la jornada.

Después, la vieja pelota dejó paso a las actuales pelotas Zulaika.

El cambio fue casi una fotografía de la propia historia que Pinilla pretende recuperar: una pelota hecha a mano hace más de 40 años y otras preparadas para volver a competir hoy.

La pelota vuelve a tener partido

El primer encuentro recuperó una de las costumbres de la pelota local con un tres contra tres. José Antonio y José Luis, jugadores de Pinilla, formaron equipo con el soriano Nacho Hervás. Enfrente estuvieron Jesús Burgos y Roberto Maniega, del Club de Pelota Leganés, y el alcarreño Mario Sotoca.

La victoria fue para el equipo visitante por 21-16.

Después llegó otro clásico: "jóvenes contra viejos". Nacho y Fidel Sotoca, del Club de Pelota Guadalajara, se impusieron a Jesús y Mario por 22-18, en un partido muy igualado.

La vieja pelota ya había cumplido su cometido. Había vuelto a botar y, con ella, también había vuelto a sonar el frontón.

El partido termina, el recuerdo se queda

La rivalidad terminó en la cancha. Fuera, vencedores y derrotados compartieron vino y chorizo durante la entrega de premios. El vino fue aportado por Bodegas Bralo, formada por los hermanos Lozano Bravo de Pinilla, y por Finca Río Negro, de Cogolludo.

La entrega corrió a cargo del alcalde de Pinilla de Jadraque, Laureano Magro; el concejal de Deportes, Rubén de la Fuente; y el diputado provincial y alcalde de Jadraque, Héctor Gregorio. La presencia de Gregorio permitió rescatar además otro recuerdo de la historia pelotazale de la comarca. Algunos asistentes recordaron la afición de su padre, Dionisio Gregorio, que llegó a formar pareja con el también vecino de Jadraque Francisco Burgos.

Así, entre partidos, homenajes y recuerdos, fueron apareciendo los nombres de quienes durante años dieron vida a este deporte.

Pinilla quiere que vuelva a botar

La jornada del 30 de agosto no quiere quedarse en una fotografía del pasado. La organización pretende darle continuidad y ya ha comunicado a otros antiguos jugadores de Pinilla su intención de reconocerlos en próximas ediciones. Son muchos los nombres y las historias vinculadas a la pelota a mano y el homenaje, aseguran, no puede caber en una sola jornada.

El objetivo es que el frontón vuelva a reunir a distintas generaciones y que los más jóvenes conozcan un deporte que durante décadas formó parte de la vida de la localidad.

Porque aquella pelota no solo volvió a botar.

Volvió a casa.

Había sido fabricada por Isabelino Andrés hacía más de cuatro décadas y permaneció todo ese tiempo esperando una nueva oportunidad. El 30 de agosto la tuvo. Por unos instantes dejó de ser una pelota vieja para convertirse en testigo de una tradición que se resiste a desaparecer.

Y cuando volvió a rodar, dejó también una pequeña promesa en el frontón de Pinilla de Jadraque: que esta vez no pase tanto tiempo hasta que vuelva a botar.