El buen cine no necesita ser ‘especial’
Una vez leí/escuché a alguien decir que a la gente del cine no hay nada que le gusta más que las películas sobre cine. El comentario venía a cuento del estreno y triunfo de The Artist, "esa carta de amor al cine" (que a mí ya es una expresión que me suena siempre más como "isi quirti di imir il cini"). Y puede que ese argumento sirva para explicar también qué está ocurriendo con esta Resurrection de Bi Gan.
Vaya por delante que la película está bien, siempre que te guste este tipo de cine así emocionalmente intenso y ‘elevado’. Si veo una película de 160´ del tirón y sin mirar el reloj una sola vez, es que me ha tenido que gustar, a la fuerza. Las misas duran una tercera parte y no dejo de lanzarle miradas lascivas a la puerta desde el minuto uno.
Ahora bien, ¿es realmente tan revolucionaria como se pretende decir? Pues no, para nada. De hecho, es mucho más normal de lo que a su director le gustaría. Es como si Bi Gan hubiera tenido una epifanía... pero de un par de minutos. Como si hubiera llegado la musa del conceptualismo, pero solo se hubiera quedado a merendar sin querer probar la cena.
Supuestamente, la trama nos lleva a un futuro mal en el que la gente vive para siempre, pero no sueña. Los que sueñan se mueren, los llaman delirantes y además sueñan en el lenguaje del cine (¿pillas el mensaje? ¿lo pillas?... ¿eh, eh, lo pillas...? luego que si Nolan sobre explica). Y a continuación seguimos a una chica que tiene que atrapar a un delirante de esos viajando por el mundo de los sueños. Blade Runner, Origen y Murnau todo en uno, que referentes aquí no faltan. Un prologo emulando el cine mudo de más de media hora que solo sirvió para que el director me cayera un poco mal, por pretencioso, especialito y poeta de trazo grueso.
Lo que realmente quería hacer Bi Gan, en algún momento, era contar una serie de historias cortas que funcionan de maravilla, y eso es tan cierto como que estuve a punto de marcharme de la sala en la primera media hora. Tras el bizarrismo inicial, con acondroplásico extravagante incluido, Gan baja al suelo para contarnos cuatro historias. Una de cine negro aún ´infectada´ por su arrebato inicial y otra tres mucho más arraigadas en la tradición de las mejoras obras del cine indi asiático, con sensibilidad, una gran fotografía y un ritmo que te invita a paladear cada escena.
Resurrection es simple y llanamente una maravillosa antología inspiradas en distintos géneros y autores cinematográficos. Y como tal es enriquecedora y perfecta para cualquier paladar que busque una obra ambiciosa, ésteticamente hermosa y emocionalmente lírica. Pero no es "ini quirti di imir il cini". O sí lo es, pero eso solo la hace peor, porque Bi Gan nos quiere vender la moto de que somos mejores o más elevados porque nos gusta el cine. A lo mejor hace 20 años eso me habría conquistado, pero ahora que soy mucho más viejo, me parece básicamente una mamarrachada.
Director: Bi Gan
Año:2025