Ochocientas personas abrazan a quienes luchan contra el olvido en la gala del Buero Vallejo
Wad-all-Hayara celebró su 35 aniversario con folklore a beneficio de la asociación contra el alzhéimer y otras demencias en una gala con muchos momentos emotivos.
Pueden perder la memoria, pero no los sentimientos”. Con estas palabras, la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, expresó el sentido más profundo de “La memoria que nos une”, la gala benéfica que ha reunido este viernes en torno a 800 personas en el Teatro Auditorio Buero Vallejo. Una noche en la que la Asociación Folklórica Wad-all-Hayara ha celebrado sus 35 años de trayectoria convirtiendo la música, el baile y las tradiciones heredadas en un abrazo colectivo a las personas con alzhéimer y otras demencias y a sus familias.
Más allá del orgullo de cumplir años y de la riqueza del espectáculo, la gala tuvo una misión solidaria: la recaudación íntegra de las entradas se destina a AFAGU. Un respaldo para una labor de valor humano inestimable, que proporciona apoyo, orientación y acompañamiento a las personas afectadas y a sus familias. La celebración fue posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Guadalajara.
Montserrat Garrido, presidenta de AFAGU, agradeció la generosidad de Wad-all-Hayara y de todas las personas que han contribuido a esta iniciativa.
El escenario acogió una gala dinámica, cuidada y coordinada. El folklore se vivió a través de las interpretaciones y de las explicaciones sobre el origen de las piezas, las vestimentas y las historias que les dan sentido.
El repertorio recorrió distintas expresiones de la tradición popular, con jotas como la jota de bodas de Villamayor de Santiago, en Cuenca, el paloteo de Albalate y la danza de los arcos de Molina de Aragón, una de las piezas más vinculadas a la trayectoria de Wad-all-Hayara.
Los colegios participantes protagonizaron algunos de los momentos más aplaudidos. El alumnado del CEIP Río Henares de Guadalajara llevó al escenario el paloteo de Albalate.
Por su parte, los escolares del colegio Sagrado Corazón de Jesús de Tórtola despertaron la admiración del teatro con las célebres Sanjuaneras de Sigüenza.
La colaboración de Javier Matía aportó otro momento especial a la velada. Con la habanera de Maranchón y las coplas de Somarriba, el artista ha puesto su voz al servicio de las raíces y de la causa solidaria. La asociación reconoció su participación con un cesto de productos y un fajín, como muestra de agradecimiento.
Un vídeo conmemorativo permitió recorrer los 35 años de Wad-all-Hayara a través de imágenes y recuerdos. A esa mirada compartida se sumó el homenaje de AFAGU a Montserrat Luengo, presidenta de la agrupación e impulsora de la gala, que recibió un ramo de flores.
La despedida reunió sobre el escenario a los antiguos miembros de la asociación, que recibieron una castañuela personalizada con el logotipo del 35.º aniversario. Con el público de pie y el Buero Vallejo entregado al ritmo de la jota, la celebración culminó en un encuentro entre quienes han construido esta historia y quienes seguirán escribiéndola.