Paseo nocturno por la Judea de hace 2.000 años, a pocos pasos de donde vives

14/12/2025 - 12:52 FCV

La noche cae sin avisar. Primero se atenúan las farolas y después, una a una, las luces del centro urbano se apagan por completo. El silencio se impone y solo el resplandor irregular de las antorchas marca el inicio del camino. El grupo avanza despacio, guiado por una voz que invita a mirar, a escuchar y a caminar sin prisa. Comienza el recorrido.

La primera parada sitúa al visitante en el origen del relato, con la Anunciación a María, representada en un rincón recogido, casi doméstico, donde la escena se desarrolla con sobriedad y fidelidad al texto bíblico. Unos pasos más adelante llega la Anunciación a José, que introduce el conflicto íntimo y humano del relato, antes de que el itinerario se abra hacia una escena de mayor intensidad visual: el palacio de Herodes, custodiado por centurias romanas, que irrumpe en la oscuridad con una puesta en escena solemne.

El camino continúa hacia los márgenes del pueblo, donde el tono cambia y se vuelve más cotidiano. El anuncio a los pastores se representa en un espacio abierto, seguido por escenas de vida diaria que conectan el relato sagrado con la tradición popular: la fragua, donde el sonido del metal acompaña la narración; el lavadero, recreado con objetos antiguos cedidos por los vecinos, y el encuentro con María y José en su camino, que marca el tránsito hacia el momento final.

 

La posada aparece como un punto de tensión narrativa, antes de que el recorrido desemboque en la escena culminante. El grupo accede en silencio al espacio que acoge el Nacimiento, representado con sencillez, con animales vivos y una iluminación contenida que refuerza el carácter íntimo de la escena. Es el final del relato bíblico y, también, del itinerario escénico.

Tras la última escena, el ambiente se relaja sin romper del todo el hechizo. La plaza del nuevo centro social se transforma en un mercado artesano, donde los asistentes pueden tomar chocolate, caldo y café caliente, ofrecidos por la Asociación de Mujeres, y adquirir productos elaborados por artesanos locales. El espacio funciona como punto de encuentro y cierre natural del recorrido.

 

Todo el itinerario se desarrolla en grupos de un máximo de quince personas, acompañados en todo momento por Protección Civil, que coordina los accesos desde la Plaza de la Cruz, garantiza la seguridad y facilita la participación de personas con movilidad reducida. El Ayuntamiento adapta el tráfico y el ritmo del municipio para que el Belén pueda desplegarse sin interferencias.

Detrás de cada escena están los 50 vecinos y vecinas que actúan y dan vida al relato, junto a muchos otros que colaboran cediendo patios, locales y enseres antiguos. El guion, los diálogos y la coordinación llevan la firma de Luisa Luque, impulsora del proyecto, que ha trasladado a este municipio una experiencia ya desarrollada con éxito en Anchuelo.

Así, sin anuncios ni estridencias, el visitante descubre que este paseo nocturno tiene nombre propio. Es el primer Belén Viviente de Quer, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento que nace con vocación de continuidad y que ha convertido, por unas horas, el casco urbano en la Judea de hace más de dos mil años, a través de un relato construido paso a paso, escena a escena, con la implicación directa de todo un pueblo.

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