Precintado un emblemático local de hostelería en la calle Mayor de Guadalajara

23/08/2026 - 11:13 Paco Campos

Guadalajara se queda, al menos temporalmente, sin una de sus pastelerías más reconocibles. El establecimiento que recuperó en 2023 el nombre de La Nueva Flor y Nata permanece cerrado después de que la Policía Local ejecutara un precinto a requerimiento de Sanidad.

El local, situado en el número 32 de la calle Mayor, ocupa uno de los puntos más céntricos y transitados del casco histórico de Guadalajara. La fachada blanca, el rótulo dorado y las puertas cerradas ofrecen ahora una imagen poco habitual en una vía marcada por el comercio, la hostelería y el tránsito diario de vecinos y visitantes.

Según ha podido confirmar este medio a través de fuentes municipales, el precinto fue ejecutado por la Policía Local arequerimiento de Sanidad. No ha trascendido el motivo concreto del requerimiento sanitario, por lo que no se puede atribuir al establecimiento una infracción determinada.

Sin embargo, el cierre no tiene por qué ser el capítulo final de esta historia. Al tratarse de una medida administrativa, la empresa responsable dispone de los plazos legales para presentar alegaciones ante las autoridades de Sanidad y recurrir el precinto. A través de este proceso, los dueños podrían solicitar la reapertura del local si logran subsanar las posibles deficiencias detectadas o si la justicia determina que la medida fue desproporcionada.

Un siglo de aroma a bizcocho y café

Para entender el peso del nombre hay que retroceder más de un siglo. La antigua La Flor y Nata, vinculada a la familia Hernando, ocupó durante más de cien años este mismo local de la calle Mayor y formó parte de la tradición pastelera de Guadalajara.

La empresa familiar tenía también la conocida Pastelería Hernando, en la calle Miguel Fluiters, heredera de la antigua Casa Guajardo. La actividad de la familia se remonta a la llegada de Antonio Hernando Guajardo a Guadalajara en 1880 y a su incorporación al negocio de la pastelería alrededor de 1900. Entre sus productos más reconocidos estaban los bizcochos borrachos, convertidos con el paso de las décadas en una de las señas de identidad de la casa.

Aquella etapa terminó el 18 de noviembre de 2018, cuando La Flor y Nata, Pastelería Hernando y el obrador de la empresa cerraron sus puertas después de 110 años de historia. Sus propietarios atribuyeron entonces la decisión a dificultades económicas.

El vacío duró algo más de cuatro años.

El 23 de enero de 2023, La Nueva Flor y Nata abrió de nuevo en el número 32 de la calle Mayor. Era un proyecto empresarial diferente, pero recuperaba un nombre profundamente asociado a la memoria comercial de Guadalajara. La nueva propuesta combinó panadería, pastelería y cafetería, con opciones para comer y merendar, y recuperó también los tradicionales borrachitos como uno de sus productos de referencia.

El local volvió así a formar parte de la rutina del centro: el café de la mañana, el desayuno, la merienda o la compra de algún dulce antes de continuar el paseo por la calle Mayor.

Ahora, el paisaje ha cambiado otra vez.

El establecimiento permanece cerrado y el pequeño cartel rojo colocado en la entrada deja constancia del precinto policial. Por el momento no se ha hecho público cuánto tiempo permanecerá la medida ni cuál es el motivo concreto del requerimiento de Sanidad. Guadalajara se queda, al menos temporalmente, sin una de sus pastelerías más reconocibles. El establecimiento que recuperó en 2023 el nombre de La Nueva Flor y Nata permanece cerrado después de que la Policía Local ejecutara un precinto a requerimiento de Sanidad.

La calle Mayor, uno de los principales ejes de la vida comercial y cotidiana del centro histórico, pierde temporalmente uno de los nombres que durante generaciones estuvieron ligados a su paisaje.

El rótulo dorado sigue en su sitio.

La puerta, de momento, no se abre.