“Que la Virgen del Pilar nos proteja. Señores, muchas gracias. Misión cumplida”

25/10/2025 - 09:52 Paco Campos

La teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil Guadalajara, Cristina Moreno, pone fin a su periplo de ocho años en Guadalajara  como comandante (2011-2017); y como teniente coronel (2021-2025).

Fotos: Rafael Martín 

Ahora se enfrenta al gran reto de dirigir la Comandancia de Barcelona. Causará baja el 3 de noviembre, día en que se deberá presentar ante el General Jefe de la Zona de Cataluña. Echará de menos, en especial, a sus guardias; a sus alcaldes; los cafés con sus tres amigas del ‘alma’, Eloisa, Ana y Raquel; y las pastas de Don Jesús, párroco de San Antonio. También guardará un espacio muy especial en su corazón para la subdelegada del Gobierno, Susana Cabellos; y tantas y tantas figuras sociales y políticas que le han abierto su alma y sus puertas. “Y a ese campo verde, bonito, que luego pasa a amarillo”. Encima de la mesa de su despacho tiene cuatro regalos, tres de ellos de despedida: una placa de la Policía Nacional, un Quijote, un Lladró de la Guardia Civil y una imagen de la Virgen del Pilar. Detrás de ella, la bandera de España. 

¿Cómo se siente?
Feliz, por mi nuevo proyecto profesional. Triste, por todo lo que dejo. Nerviosa, porque es todo un reto. Tranquila, porque creo que he hecho bien las cosas y cuando la gente te lo reconoce, te vas con el corazón en paz. Emocionada, porque voy a tocar muchas cuestiones que nunca antes había tocado en mi carrera. Es un paso que tenía que llegar. Mis hijos se van a independizar de su madre antes de lo que ellos pensaban, antes de lo que su madre nunca antes imaginó y antes de lo que la sociedad ahora mismo está acostumbrada.


 

¿Qué deja atrás?
Dejo una tierra que me acogió hace 12 años en el sentido profesional, y, sobre todo, en el personal. Vine sola hasta aquí con mis dos hijos, que entonces eran muy pequeños. Ellos se han criado aquí, son tan guadalajareños de adopción como su madre. Han pasado su infancia y su adolescencia en la mejor ciudad en la que estas dos etapas se podían pasar. Profesionalmente me ha permitido estar al mando de una comandancia que, como la propia provincia, tiene dos lados completamente opuestos, la España mal llamada vaciada y el Corredor del Henares.

¿Qué experiencias del día a día no olvidará?
Vivir y convivir siendo jefe de Comandancia te deja anécdotas cada día. Dejo amigos que, cuando llegué aquí, eran subordinados. Pero como dicen que el roce hace el cariño, al final se han convertido en amigos. En confesores. En personas a las que les cuentas muchas veces cómo te sientes, porque lo de la “soledad del mando” existe. Muchas veces tomas decisiones asumiendo las consecuencias de lo que decides y de lo que ordenas. Y eres consciente de que si salen mal las cosas, lo que vaya a venir después va a recaer sobre tu espalda y solamente sobre tu espalda. De mí para abajo no se toca a nadie.

En su discurso de la Virgen del Pilar hablaba de la soledad de los guardias cuando llegan los primeros. ¿De su seguridad y buen hacer es usted la responsable entonces?
Soy la responsable de que mis guardias civiles estén perfectamente equipados; que sus vehículos estén en perfectas condiciones; que estén plenamente formados. Debo garantizar que sus actuaciones se lleven a cabo con plenas garantías de eficacia y seguridad, siguiendo los protocolos establecidos, porque, efectivamente, van a ser los primeros en llegar, por ejemplo, a un accidente de tráfico, en el que la vida de una persona esté en manos de mis guardias. 

¿Qué reclamaciones le hacen habitualmente los alcaldes?
Siempre les he dicho que los cauces son los cauces y tanto el mío como el suyo es la Subdelegación del Gobierno. Pero al final la confianza y complicidad hace que, muchas veces, acabemos tratando cuestiones en los sitios más insospechados (como en una procesión de Semana Santa, por ejemplo). 
 

¿Cuál es la petición que nunca olvidará?
Intento atenderles, entenderles y mimarles cada vez que me han planteado una situación. Es verdad que unos son más insistentes que otros, pero confían en que si te plantean la situación activaremos todos los mecanismos a nuestro alcance para su solución. Algunos son un poco “temerarios”. Dentro del celo que tienen por su pueblo y su gente emiten bandos municipales, sin previa consulta con el comandante del puesto o guardias civiles de sus demarcaciones, alertando a la población innecesariamente, cuando objetivamente no hay razones para ello. Sin embargo, la gran mayoría son muy respetuosos y el asunto de la jerarquía lo entienden perfectamente. Tengo que decir que estoy encantada con mis 288 alcaldes por el celo que tienen por su pueblo y sus gentes y la entrañable cercanía de su trato.


 

¿A qué hora deja el despacho?
Como dice la canción, no tengo ‘ni horario, ni fecha en el calendario’. Yo cierro el despacho, y no literalmente hablando, cuando me quedo dormida y si esa noche no hay ninguna incidencia y puedo dormir del tirón, fenomenal. En caso contrario se abre otra vez a las 2 de la mañana, a las 3 de la mañana, a la hora que haga falta.  
 

¿Con qué frecuencia tiene que abrir el despacho a las dos de la mañana?
En esta provincia, gracias a Dios, muy pocas veces, y eso es muy buena señal. También es cierto que tenemos todo muy pautado en todos los niveles de mando. Es decir, a mí lo que me llega es, evidentemente, lo más grave, lo que más repercusión social puede tener. El resto está gestionado por mis oficiales.
 

¿Cuál ha sido el momento que más veces le ha desvelado?
Hace un año y medio, el triple crimen de Chiloeches. Una familia casi entera, un padre, una madre y su hija. Ese caso nos levantó a todos muy temprano y no descansamos hasta que no llegamos a identificar a las personas que habían cometido semejante atrocidad. Cuando estuve aquí destinada de comandante me ocurrió algo similar con Pioz.

¿Se viste de paisana alguna vez?
Sí, aunque mentalmente siempre estoy de servicio. Lo único que cambio es la coraza que me envuelve. 
 

¿Qué va a echar de menos en su vida cotidiana?
Voy a añorar el Ahorramás, que es el punto de encuentro entre los vecinos de la Comandancia, con los vecinos de la avenida Castilla, con este barrio; mi parroquia de San Antonio, otro punto de encuentro con gente más mayor; que Don Jesús nos ofrezca una pasta al finalizar la misa. Además, allí me encuentro a muchos de mis guardias veteranos. De los que muchos me tutean ya y eso a mí me encanta. Me hacen sentir como una hija, sin esa coraza verde que es el uniforme. Voy a echar de menos cruzar la A2 y tener el campo tan cerca, que me da tanta vida; en cada momento del año… ves cómo van creciendo los pastos, cómo se va poniendo verde bonito, luego pasa ese amarillo y me encanta.  
 

¿Deja muchos amigos aquí?
Tengo aquí tres buenísimas amigas. A una de ellas, Eloisa, la conozco desde que era comandante. Nos unió una cena de recaudación de fondos para la lucha contra el cáncer de mama. Ella es mi madre, mi hermana, mi compañera y consejera. Junto a su hermana Ana, y a su cuñada Raquel, hacemos un cuarteto maravilloso. Nos encanta salir a cenar juntas.
 

Me imagino que, al ser tan conocida, alguna vez le llega alguien a contarle algo relativo a su trabajo...
Soy humana y tengo derecho a una vida personal, pero en mi profesión, “El Honor es mi Divisa”, lo llevo a fuego. Una vez perdido no se recupera jamás. Por eso, lo que tengo que reflejar y transmitir al ciudadano es claro: “si yo tengo un problema, esta señora me va a ayudar”. Para garantizar esa confianza, nos limitamos nosotros mismos, precisamente para hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible y asegurar que nuestra imagen pública esté siempre al servicio de ese deber, porque el corazón verde está ahí siempre.

Veo su mesa llena de regalos. ¿Cuál es el que nunca olvidará?
Hay recuerdos de cariño que me están trayendo personas anónimas, con las que he tenido algún tipo de vínculo, relación profesional, es muy curioso. Desde un libro, hasta una figurita de un guardia civil, hasta el skyline de su pueblo, que por cierto es un regalo serigrafiado a “nuestra Teniente Coronel”. Eso a mí me ha llenado de lágrimas de felicidad. Además, me voy de aquí con un trocito de corazón ‘azul’ con el obsequio del comisario de Policía Nacional, mi compañero y amigo Feliciano. En nombre suyo, por supuesto, y de toda la comisaría provincial. Un regalo que en sí refleja ese grado de amistad y el alto vínculo profesional plasmado en una colaboración estrecha, fluida y eficaz.
 

Este Quijote. ¿Qué significa para usted este regalo?
Es un obsequio que me hizo la subdelegada del Gobierno, en representación de toda la Subdelegación. Me ha permitido comprobar cómo me ve la gente. Cuando te apasiona tu trabajo, haces las cosas con ilusión, incluso las más desagradables. La dedicatoria la llevaré en el corazón para siempre: “Para la Teniente Coronel, Cristina Moreno, esperando que el humanismo y la ilusión, como el Quijote, te acompañen siempre. Con todo nuestro cariño, tus compañeros “civiles” de Guadalajara”. Esto es lo que hace que Guadalajara funcione bien desde la perspectiva de la seguridad pública, a todos los niveles.
 

¿Quién le ha hecho el regalo del Guardia Civil?
Me lo ha obsequiado una de las unidades que ha estado bajo mi mando, que, por cierto, es una figura de Lladró que ya no se elabora desde hace muchos años. Se han vuelto locos para encontrarlo. Me parece un detalle increíble. Cuando me la entregaron me dijeron “Gracias por todo lo que ha hecho por nosotros en cuatro años”. Les miré a la cara y les dije que solo había hecho mi trabajo. Cuando te dicen, que no, que no he hecho mi trabajo; que he hecho mucho más de lo que tenía que hacer, sientes una satisfacción difícil de describir. Como mando de la Guardia Civil, pero, sobre todo, como persona. 
 

¿Y la Virgen?
Tengo que decirle que tiene más años. Me la obsequiaron hace tiempo, pero, como puede ver, la tengo en cada rincón de mi despacho. Creo que más allá de la creencia religiosa de cada uno, es la que de verdad nos protege a todos. Seamos o no creyentes. Con su manto maravilloso y con ese pilar que sigue sosteniendo a la Guardia Civil tantos años después. 
¡Qué bonito que la Virgen simbolice su despedida a Guadalajara!
Siempre la tengo presente. Esté donde esté. Cuando terminé mi discurso el Día del Pilar transmití ese sentimiento a la sociedad de Guadalajara y a mis hombres y mis mujeres que estaban ahí formados. Simplemente una frase que ellos y ellas entendieron perfectamente. Quizá el resto de ciudadanos no tanto. “A todos los guardias civiles bajo mi mando durante estos más de cuatro años. Que la Virgen del Pilar nos proteja. Señores, muchas gracias. Misión cumplida”.