“Rompiendo techos, abriendo caminos”: cuatro mujeres de Guadalajara que inspiran el 8M
El Centro San José de Guadalajara ha acogido el acto institucional del Día Internacional de las Mujeres, organizado este año por la Diputación provincial bajo el lema “Rompiendo techos, abriendo caminos”.
FOTOS: LAUTARO OMAR LATASA
Un salón repleto, con numerosas alcaldesas de la provincia en primera fila, rindió homenaje al trabajo cotidiano de mujeres que, llegada la madurez, siguen sorteando obstáculos y dejando huella.
Cristina Cueto, periodista y maestra de ceremonias, abrió la mañana con emoción contenida. “Que nadie te obligue a morir cortando tus alas al volar”, recitó con los versos de Manuel Carrasco. La voz suave, a la vez que desgarrada, de Lorena Jamco, acompañada por Guillermo Chicharro a la guitarra y Pedro Ivett al piano (y en una pieza junto a Antonio Tomás), puso la nota musical a la bienvenida.
Encabezaban el acto el presidente de la Diputación, José Luis Vega; la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos; la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano; la delegada de la Junta, Rosa María García, y la subdelegada del Gobierno, Susana Cabellos. Junto a ellas, alcaldesas como Purificación Ruiz (Alovera), Elena Martín (Puebla de Valles), Montserrat Rivas (Fuentenovilla), Rosa Abel Muñoz (Alustante) y Leopoldina Peinado Martín (Membrillera), además de otras representantes municipales.
Vega lo resumió con precisión: “La igualdad real no se alcanza desde una sola administración. Se construye desde la cooperación, pero también desde los gestos cotidianos y desde los referentes que mostramos a las nuevas generaciones”. Y rindió homenaje a las cuatro protagonistas para finalizar el acto. Pero antes, coordinadas por Cristina Cueto, tuvieron la oportunidad de trasladar a los asistentes sus experiencias personales.

Leopoldina Peinado Martín, alcaldesa de Membrillera desde hace 35 años (cuando en toda la provincia solo había tres). Salmantina de nacimiento, llegó al pueblo con su marido y enseguida se implicó en la vida local. Formó una asociación cultural, convenció a los vecinos de pagar entre todos la piscina y transformó las antiguas escuelas en biblioteca y centro polivalente. “Los pueblos pequeños carecen de muchas cosas, pero de muchísimas”, recordó. Su día a día sigue siendo una lucha constante: depender de la Diputación para que lleguen el agua, el alumbrado o un simple arreglo que en una ciudad se resuelve en horas. Mensaje claro: “Prepárense, continúen y tengan paciencia. Todo aquello que uno se propone, lo consigue”.
Isabel Muñoz Yela, pionera del atletismo femenino en Guadalajara y hoy entrenadora de más de 150 niños y niñas. Empezó practicando baloncesto en el colegio y, casi por casualidad, pasó al atletismo cuando alguien buscaba chicas para formar un equipo. Quedó campeona provincial de 80 metros vallas y segunda en el Campeonato de España. Entrenaba en pistas de ceniza y barro, a veces a las siete de la mañana. “No estaba Guadalajara preparada para hacer atletismo”, confesó con una sonrisa. Superó la falta de instalaciones y los prejuicios de una época en la que correr era “cosa de chicos”. Hoy transmite a sus alumnos un mensaje muy sencillo: “Somos personas, somos atletas. Me da lo mismo femenino que masculino”.

Deli Lara García, agricultora y cazadora de Usanos. Licenciada en Marketing en Madrid, dejó la ciudad porque el campo siempre le tiraba más. “De pequeña me iba con mi padre en vacaciones y en cuanto podía me dejaba el tractor”, cuenta. Al principio algunos la miraban con extrañeza, pero nunca se rindió. Hoy dirige sola la explotación familiar y es la primera mujer en la junta directiva de ATICA, la Asociación de Titulares de Cotos de Caza. Su batalla actual es doble: la burocracia que la obliga a pasar cuatro días a la semana en Guadalajara por papeles y la invasión de placas solares en tierras de labor buena. “Los alimentos salen del suelo, no de las placas”, reclamó con firmeza.
Sonia Pérez Díaz, catedrática de Matemáticas en la Universidad de Alcalá e investigadora. Es la primera mujer que ha recibido el Premio Ciencia de la Universidad de Pekín, un reconocimiento internacional a su trayectoria. Sin embargo, su camino estuvo lleno de barreras. En 2008, cuando ya era profesora titular y su carrera avanzaba con paso firme, un superior le dijo literalmente: “A partir de ahora ya pararás, porque tendrás que hacer una vida personal o tendrás hijos”. Ella se negó. Poco después tuvo una hija y, aunque siguió trabajando, el parón en publicaciones y proyectos que supuso la maternidad hizo que su acreditación a catedrática fuera denegada dos veces. Solo en 2022 consiguió el puesto que merecía por méritos. Hoy defiende con firmeza la visibilidad de las mujeres en la ciencia y la necesidad real de corresponsabilidad. Su mensaje directo resuena aún en la sala: “No dejes que te digan lo que no puedes hacer”.
Vega cerró el acto subrayando que “los avances en igualdad nunca son casualidad. Son el resultado de muchas mujeres que abrieron camino antes, de familias que apoyaron, de hombres que entendieron que la igualdad no es una causa femenina, sino una causa de toda la sociedad”. Y concluyó: “Cada avance cuenta, cada referente importa y cada paso hacia la igualdad hace de nuestra sociedad un poco mejor”.
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Al final, autoridades y las cuatro mujeres posaron juntas para la foto institucional. Flores para cada una. Y un mensaje final de Cueto: “A las que fueron, a las que somos y a las que vendrán. Feliz 8 de marzo”.
Un acto sobrio, emotivo y necesario. En Guadalajara, cuatro mujeres de carne y hueso demostraron ayer que los techos se rompen con constancia, apoyo y valentía. Y que los caminos que abren siguen abiertos para las que vienen detrás.