San Blas, en el Ducado, no escapa a la lluvia

10/02/2026 - 11:37 Ricardo Villar

 Esperaba la histórica comarca del Ducado la celebración del patrón de las enfermedades de garganta, pero no pudo cumplir, en su totalidad, los ritos previstos. La incipiente lluvia impactó en varias celebraciones.        

La semana pasada, en este terruño compartido entre Guadalajara y Soria, fue Saúca el que inició las honras. También se conmemoró al médico armenio, durante el curso de la semana pasada, en Luzón, Villaverde del Ducado y Anguita. Actos de diversa índole, que siguen latentes en el territorio. Pero para el fin de semana quedaron los fastos en Sotodosos y Luzaga, y que corrieron diversas suertes.


En Sotodosos, que tenía agendado el pasado sábado, la tormenta estuvo presente, con distinta intensidad, durante todo el día. Los Dulzaineros de la Pinocha, bajo una llovizna constante, tocaron a diana. El templo local se llena de tortas, rollos, pastas y un sinfín de dulces para ser bendecidos. La misa, la ofician, a la sazón, Epifanio Herranz y Rafa Pascual. Preside su primer edil, Antonio Marco. La Ronda de Teo, completa la eucaristía con sus melodías. Sin embargo, a pesar de que se besaron las reliquias a la finalización de los oficios, no se pudo completar la procesión. Y a modo de seguir su función se improvisó una procesión en el interior del templo. Tampoco se pudo desarrollar el baile vermú cómo en otras ocasiones, y todo se realizó bajo cubierto, entre las antiguas escuelas y otros espacios municipales. Una comida popular, carrilleras, para más de cien individuos pudo reunir a los devotos.

En la vecina Luzaga tampoco salieron mejor, ya que el sábado era el día que los vecinos bajaban al despoblado de Albalate para cambiar San Roque por San Blas. Pero la lluvia impidió éste procedimiento. Al cambio, se usó el portalillo de la parroquia para evocar esta tradición, incluido el rezo del Altillo de la Salve. Ya el domingo, con los cielos más despejados, la procesión se pudo desarrollar, de mejor forma, por el casco urbano y los luzagueños se sobrepusieron a las inclemencias atmosféricas y festejaron al patrón de los otrorrinolaringólogos. Finalizan los santos de invierno, con la vista puesta en los gaudeamus de carnestolendas.