Scream 7: De puñalada a machetazo
Scream VII es una nueva vuelta de tuerca a la emblemática saga de Wes Creaven, director de la original, y Kevin Williamson, guionista de la saga, que en esta ocasión ejerce también como director. Y no es que haya hecho una obra maestra ni nada de eso, pero... Al menos no da vergüenza ajena y mantiene su vigencia como saga que habla del cine de terror; que juega a muerte con su propio universo, aunque cueste ya verle la lógica; y que no renuncia a ese toque humorístico que tanto nos gusta a algunos en el cine de sustos. Eso sí, por desgracia se contagia de las nuevas tendencias y cada vez son más las muertes excesivamente sangrientas, como si hubieramos pasado de la puñalada al machete o la motosierra. A un servidor eso le da pena, porque siempre está bien tener a mano una saga de asesinos psicópatas en serie ‘para toda la familia’.
En esta ocasión, la historia nos lleva otra vez con su eterna protagonista, una Neve Campbell a la que le sienta de maravilla enfundarse en este personaje. El cine es presencia, y más allá de que el comentario sobre el físico de los actores sea más o menos apropiado en estos tiempos, la verdad es que Campbell transmite fuerza y sensualidad cada vez que se enfrenta al peligro. Courtney Cox no, fíjate tú.
Tras un primer homicidio que no aporta nada a la trama ni tiene sentido, volvemos a reencontrarnos con Sidney Evans, casada, feliz y madre de una hija adolescente a la que le cuesta escapar de la sombra de su madre (algo que la película refleja sin hacer a la chica detestable, punto para ella). Y en esas aparece el de la máscara y se pone a matar gente, descubriéndose desde el principio como un villano del pasado.
Y ya está. No hay más trama. No hace falta y si la piensas tampoco es lógica y resulta tan forzada que es cómica, aunque a esta saga puede que eso le venga bien.
Desde el éxito de la primera Scream y la imprescindible The Faculty, Williamson solo había rodado la discreta Secuestrando a la Srta Tingle. Ahora vuelve a ponerse tras las cámaras para intentar relanzar la franquicia, que acababa de perder a las dos heróinas de su renacimiento por la oposición de éstas a la invasión israelí de Gaza (porque una dijo que le parecía mal y la despidieron por ello y a la otra le pareció mal que la despidieran y se fue). No es que Williamson sea un máquina, pero por lo menos mantiene el espíritu de la saga, salvo en el gore; sigue queriendo romper ideas, aunque esta Scream sea muy previsible; y parece que tiene un plan, ya que está enfrascado en una nueva entrega.
Campbell está bien, Cox da grima, los jóvenes me parecen intercambiables y mueren tantos que da igual, echo de menos a David Arquett y a lo tonto he llenado el hueco de esta crítica e incluso podría seguir escribiendo sobre ella. Correcto todo, como la peli.