14/11/2019 / 22:29
Redacción


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Se suspende la observación de AstroGuada para este viernes por la climatología adversa


"Hemos apurado hasta el final con la esperanza de que los frentes invernales que cruzan la Península nos dieran una pequeña tregua pero los pronósticos no son nada favorables, así que hemos tenido que tomar la peor de las decisiones’. Así explica Antonio García-Blanco, presidente de AstroGuada, los motivos que han obligado a suspender la observación astronómica que se iba a celebrar la noche de este viernes 15 de noviembre desde el parque situado en la margen derecha de la Avenida de Buendía, en el barrio de Aguas Vivas de Guadalajara. Y que sería la carta de presentación de la agrupación astronómica recién constituida en esta provincia ante los aficionados, curiosos y familias. “Las nubes y el frío gélido que se prevé para esa noche nos han hecho desistir de este propósito, así que hemos preferido aplazar la actividad a una fecha más favorable para que el evento sea multitudinario”, explica el presidente de AstroGuada, que pide “disculpas” a la ciudadanía porque “somos conscientes de la expectación que se había generado y que ahora se habrá visto frustrada”.

Bajo el título ‘El cielo, reloj de nuestros antepasados’, AstroGuada impartirá ese viernes una charla en el Edificio Nuevas Empresas de Guadalajara (Avenida de Buendía nº 11) en el marco de la VII Semana de la Ciencia que organiza el Parque Científico y Tecnológico de Guadalajara. Y es que desde tiempos inmemoriales el cielo ha sido el reloj y guía que marcaba la vida cotidiana de nuestros ancestros. Así ha quedado patente en multitud de textos antiguos e incluso en la literatura. En la primera parte del capítulo XX del ‘Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’, Cervantes habla por boca de Sancho Panza: “(…) a lo que a mí me muestra la ciencia que aprendí cuando era pastor, no debe de haber desde aquí al alba tres horas, porque la boca de la bocina está encima de la cabeza, y hace la media noche en la línea del brazo izquierdo”. Sobre este fragmento de la obra magna de Miguel de Cervantes que recrea el firmamento hay múltiples interpretaciones, aunque la más atinada dice que el escudero se refiere a la constelación de la Osa Menor, a la que denomina ‘la bocina’, que era un instrumento parecido a una corneta usado por los pastores de la época.

‘Regresaremos a aquella época en la que el cielo era parte esencial de nuestras vidas, aprenderemos a reconocer las principales constelaciones, a distinguir en qué época del año estamos o a saber la hora que es con solo mirar al cielo’, indica García-Blanco. En el transcurso de la conferencia, el público tendrá la oportunidad de conocer los instrumentos que se utilizaban en la Guadalajara de hace mil años para estos menesteres. Y es que nuestra ciudad tuvo un papel determinante durante la Edad Media en la instrumentación astronómica. ‘Aquí se construyó uno de los utensilios más avanzados de su época, que hubiese sido la envidia de los sabios de París o Londres’, afirma. El presidente de AstroGuada se refiere al astrolabio de Guadalajara que hoy custodia el Museum of the History of Science de Oxford y que posee una de las mejores colecciones de astrolabios del mundo. ‘Estamos empeñados en que Guadalajara conozca y comprenda la importancia de este acontecimiento’, dice.

El estudio y análisis astronómico de este instrumento ha sido realizado por Jorge A. Vázquez, socio de AstroGuada, que empleó varios meses en la traducción de las referencias árabes que aparecen en la faz, araña y tímpano del aparato. El astrolabio de Guadalajara ostenta la nomenclatura #2527 en el Catálogo de Instrumentos Astronómicos Medievales de Frankfurt, fue construido en el año 474 de la Hégira, que abarcó aproximadamente de junio de 1081 a mayo de 1082 de nuestra era y está firmado por Muhammad Ibn Sa’id as-Sabban. En aquellos momentos, el reino taifa de Toledo se aproximaba a su fin y Guadalajara pronto viviría la entrada en la ciudad del noble Alvar Fáñez de Minaya, uno de los capitanes del rey Alfonso VI de León, acompañado por sus huestes. Se trata de una de las doce piezas de astrolabios occidentales anteriores al siglo XII que se conservan completas en el mundo.

Descritos ya por Ptolomeo y perfeccionados por Hipatia de Alejandría y su padre Teón, los astrolabios representan la culminación de la tecnología medieval. Si bien alcanzaron su esplendor en manos de los árabes, los que se construyeron en la Península Ibérica se adaptaron a los usos de la población cristiana y sirvieron de modelo a todos los astrolabios europeos posteriores. Se trata de auténticas calculadoras analógicas que permitían hacer cálculos y predicciones sobre las posiciones de los barcos en alta mar o para deducir la hora. ‘Solo unas pocas ciudades en el mundo pueden presumir de haber contado con artesanos tan cualificados en una época tan lejana y Guadalajara fue una de ellas’, advierte Antonio García-Blanco, que subraya que hace casi diez siglos ‘en nuestra tierra se miraba al Universo con pasión y rigor’.


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